Un control estricto de la homeostasis de magnesio (Mg) parece ser crucial para la salud ósea.

Debido a que el magnesio tiene tantas funciones críticas, existen diferentes mecanismos corporales para asegurar que esté disponible para realizarlas. Durante las ingestas bajas de magnesio, el porcentaje absorbido por la dieta aumenta, la cantidad en la orina disminuye y se utilizan las reservas corporales (siendo el hueso la principal de estas reservas), cuando la ingesta de magnesio es adecuada, ocurre lo contrario. Sobre la base de diferentes estudios experimentales y epidemiológicos, tanto niveles de magnesio bajos, como altos, tendrían efectos perjudiciales sobre la salud ósea.

Salud oseaAproximadamente el 60% del magnesio total se almacena en el hueso. El magnesio es una parte integral de los cristales de hidroxiapatita que se libera en el curso del proceso de resorción ósea. Por otra parte, el magnesio (Mg2+) constituye el cuarto catión más abundante en el cuerpo y el segundo a nivel intracelular. Está involucrado en más de 300 reacciones bioquímicas1, siendo un cofactor esencial para muchas reacciones enzimáticas, especialmente aquellas que están implicadas en la síntesis de neurotransmisores, el metabolismo energético2 y la formación del hueso: niveles insuficientes de magnesio resultan en bajos niveles de calcio en la sangre, resistencia a la acción de la hormona paratiroidea (PTH) y en resistencia a algunos de los efectos de la vitamina D3,4.

La deficiencia de magnesio puede afectar la salud ósea a través de varios mecanismos:

  1. Debido a su función estructural, el bajo contenido de magnesio alterará la estructura de los cristales de hidroxiapatita, de hecho, las mujeres osteoporóticas con deficiencia demostrada de magnesio tienen cristales organizados más grandes en el hueso trabecular que las mujeres sanas y los cristales más grandes hacen que los huesos no soporten una carga normal.
  2. La deficiencia de magnesio se asocia con la reducción de los niveles de PTH, que originará una disminución de la síntesis de la forma activa de vitamina D a nivel renal y consecuentemente disminuirá la absorción de calcio5. Muchas mujeres posmenopáusicas osteoporóticas que tienen deficiencia de vitamina D y tienen niveles bajos de PTH también son deficientes en Mg y la administración de complementos de Mg corrige estas anomalías bioquímicas6.
  3. La deficiencia de Mg se asocia con inflamación de bajo grado7 y determinados mediadores inflamatorios estimulan la remodelación ósea y la osteopenia8. La deficiencia de magnesio conduce rápidamente a la hipomagnesemia, que en parte se amortigua mediante la movilización de magnesio de la superficie del hueso.
  4. La deficiencia de Mg promueve la disfunción endotelial9 y se sabe que la salud endotelial (vascular) es importante para la salud ósea10. Sobre estas bases, se especula sobre la posibilidad de que la osteoporosis se pueda considerar una enfermedad vascular del hueso.
  5. Una acidosis metabólica conduce a pérdida de calcio del hueso. El Mg podría actuar como un amortiguador de situaciones de acidosis, originados, por ejemplo, por errores dietéticos11.
  6. Se ha comprobado que los iones de magnesio inducen la actividad de los osteoblastos, mejorando su comunicación intercelular e influyendo, por tanto, en la formación de hueso12.

Según un estudio realizado en 156.575 hombres y mujeres de 39-72 años, unos correctos aportes dietéticos de Mg pueden desempeñar un papel relevante en la salud musculo-esquelética, con la consiguiente  relevancia en caso de establecer estrategias de prevención en casos de sarcopenia, osteoporosis y fracturas óseas13.

En la población española, según el estudio ANIBES, un porcentaje importante de dicha población no cumple con las ingestas recomendadas de calcio, magnesio y vitamina D14; en este estudio, la ingesta de magnesio media, informada para toda la población de estudio, fue de 222 mg/día, valor mucho más bajo que la ingesta recomendada actualmente en España (hombres a partir de 20 años 350 mg/día; mujeres de 20-49 años 330 mg/día y a partir de 49 años 300 mg/día)15 y en Europa (350 mg/día para hombres y 300 mg/día para mujeres)16.

Aunque los requerimientos de magnesio no cambian por el envejecimiento17, éste si constituye un importante factor de riesgo para su deficiencia. La disminución de la masa ósea (que es la fuente más importante de magnesio), el aumento de la excreción fecal, urinaria18 e inducida por fármacos, la disminución de la absorción a nivel intestinal19 y una menor ingesta20, hacen que la deficiencia de magnesio en adultos mayores sea un hecho relativamente frecuente21.

A pesar de que la evidencia muestra que el Mg es beneficioso para la salud ósea, estudios como el Women’s Health Initiative Study, advierten de los posibles efectos nocivos de un exceso de Mg, ya que en este estudio se demostró que  las mujeres posmenopáusicas con el quintil más alto de ingesta de Mg, tienen la mayor incidencia de fractura de muñeca22. Estos resultados concuerdan con algunos datos que demuestran que niveles de Mg elevados pueden tener efectos nocivos sobre el metabolismo óseo y la función de la glándula paratiroides, lo que lleva a defectos de mineralización. De hecho, el alto contenido de Mg en el hueso inhibe la formación de cristales de hidroxiapatita al competir con el calcio. En pacientes con insuficiencia renal crónica o en individuos que se someten a diálisis, las concentraciones séricas de Mg son frecuentemente elevadas y se correlacionan con defectos de mineralización23.

El síntoma inicial de la administración de complementos de magnesio en exceso es diarrea (un efecto secundario bien conocido del magnesio que se usa terapéuticamente en algunas formas como laxante). Los niveles elevados del suero de magnesio (hipermagnesemia) pueden resultar en una caída en la presión arterial (hipotensión). Algunos de los efectos posteriores de la toxicidad del magnesio, tales como letargia, confusión, alteraciones en el ritmo cardiaco normal y el deterioro de la función renal, están relacionados con la hipotensión severa.

Individuos con función renal deficiente corren un mayor riesgo de efectos adversos de la administración de complementos de magnesio. La Food and Nutrition Board (FNB) del instituto de medicina de estados Unidos/Canadá, establece el nivel de ingesta superior tolerable (UL) de magnesio en  350 mg/día24. Este UL representa el nivel más alto de ingesta diaria de magnesio suplementario que no constituye un riesgo de diarrea o disturbio gastrointestinal en casi todos los individuos.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología

 

Referencias

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