perejilDescripción
Planta con “fundamento” que con su tallo de aristas angulosas puede llegar a medir poco menos de un metro de altura. Las hojas, de tono verde oscuro, están divididas en tres gajos que tienen el perímetro dentado de forma irregular y muy característica; un largo peciolo las une al tallo.

El griego Galeno, ya en su época de ejercicio profesional en Roma (allá por el siglo II), conocía las propiedades de esta planta para la eliminación de orina, propiedades que aún hoy día -después de transcurridos casi 2000 años- se mantienen vigentes.

Aplicación
Antes de nada, es importante señalar su gran parecido con otra planta venenosa: la cicuta; de modo que si se coge silvestre en el campo, conviene cerciorarse antes de su verdadera identidad.

Contiene flavonoides, luteolol, apigenol y sales de potasio, lo que le proporciona acción diurética, empleándose en casos de oligurias, edemas y procesos de leve hipertensión. Además, presenta sales de hierro, calcio, fósforo, magnesio y varias más, que le confieren -junto con las vitaminas A, B y C- propiedades como remineralizante, tónico y antianémico, por lo que se emplea frecuentemente en casos de inapetencias y convalecencias de enfermedades.

La esencia del perejil contiene -entre otros- apiol y miristicina, de ahí su acción aperitiva y digestiva, empleándose en digestiones lentas que cursan con flatulencias y dispepsias. Asimismo tiene acción emenagoga, capaz de regular casos de amenorreas y dismenorreas; pero en personas embarazadas puede provocar graves alteraciones.

En algunos casos de halitosis también ha dado buenos resultados.

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.- Infusión de hojas. Dos gramos de hojas de perejil se añaden a un vaso de agua hervida, dejándolo en contacto durante diez minutos; después de filtrado, el líquido resultante se puede tomar antes de las comidas como digestivo. Se puede ingerir en las dos principales comidas.

.- Decocción de raíces. Tres gramos de raíz se añaden a 250 centímetros cúbicos de agua que empiece a hervir, dejándolo hervir durante cinco minutos. Después de 15 minutos de reposo, se puede tomar de igual modo que la infusión.

Floración
La floración se produce en el mes de junio, dando lugar a unas florecillas dispuestas en forma de umbelas que pueden llegar a tener hasta veinte radios. Las flores son de un color amarillento verdoso y de su maduración se obtienen los frutos, pequeños, redondeados y de color grisáceo.

La recolección de las distintas partes se realiza también en distintas épocas; así, si la parte a recolectar son las hojas, se procederá a recogerlas antes de producirse la floración; si lo que interesa es el fruto, se efectuará en los meses de agosto y septiembre; si por el contrario necesitamos las raíces, tendremos que llevar a cabo la recolección en otoño.

En el proceso de secado, para evitar posibles daños a la muestra, nunca se deberán superar los 35ºC de temperatura.