La Graviola, también conocida en los países latinoamericanos como guanábana (Annona muricata) es un árbol de hoja perenne originario de las zonas de influencia del Caribe, como México, y otros países centro y sudamericanos. Es muy parecida  y relacionada con la chirimoya, de hecho también es conocida como la chirimoya brasileña. En ese aspecto, la producción y cultivo de la graviola se realiza de forma muy parecida al de la chirimoya.

GraviolaSe trata de un fruto de aspecto duro, verdoso, rugoso con pequeños pinchos que contiene una pulpa  blanquecina de sabor muy dulce y que es habitual en los mercados de los países latinoamericanos. Con ella se elaboran sabrosos zumos y sorbetes e incluso se come directamente, a pesar de que en ocasiones tiene un sabor algo agrio.

Su interés a nivel de propiedades curativas se centra en que está considerada como uno de los más poderosos anticancerígenos naturales que existen, básicamente gracias a que posee un alto contenido de acetogeninas. Esto la convertido en muy popular y conocida en Sudamérica.

De hecho, ha pasado de ser un árbol que crecía de forma dispersa a formar amplias y rentables plantaciones que han multiplicado su valor en el mercado agro-industrial, de donde proviene la llegada comercial a nuestro país en momentos de amplia expansión. Países como Costa Rica poseen plantaciones de más de setecientas hectáreas de cultivo, lo que representa una gran dimensión en relación con la del país.

Descripción botánica

Existen muy pocas referencias botánicas  descriptivas de la graviola, siendo para los agricultores la calidad y características del fruto el que les confiere mayor o menor valor. De acuerdo al sabor de su fruto, se dividen en ácidas, semiácidas o dulces. También su forma varía de más ovalada a más irregular y tampoco es uniforme la consistencia de la pulpa del fruto en cuanto a más o menos dura y jugosa.

La Graviola es un árbol de poco tamaño y que crece erguidamente hasta alcanzar de 5 a 6 metros. De hojas grandes, de color verde oscuro y aspecto brillante. Centrando más su origen, se refiere a zonas del Perú y Brasil.

En sus países de origen se utiliza para tratamientos naturales de salud en todas sus partes (la corteza, las raíces, fruta, y las semillas de la fruta). Cada una de esas partes tiene sus propiedades específicas. Por ejemplo, la fruta y su zumo se utiliza para los parásitos intestinales, para fiebres, para aumentar la producción de leche materna y es casos de diarrea, como astringente. También para los parásitos se utilizan las semillas machacadas, pero en este caso tanto de forma interna como externa, por ejemplo piojos. Las raíces tienen propiedades sedantes, bajan la tensión arterial y son antiespasmódicas..

Principios activos: Alcaloides (Annonaceus Acetogenis), Muricoreacin, Munhexoin C, Mono-tetrahydrofuran, Acetogenins, Annomuricin E, Miricapetocin.

Propiedades terapéuticas

Su uso más extendido es como anticancerígeno, usándose para este tratamiento desde hace 50 años no sólo en los países antes comentados, sino también en Asia, Europa y Estados Unidos, amparados por estudios científicos que veremos después.

También nos ofrecen otras prestaciones a nivel de salud:
Fortalece el sistema inmunológico, es antiespasmódica, sedante, alivia en casos de asma, hipertensión, diabetes, como protector hepático y a otro nivel, se usa para producir pesticidas.

Su acción anticancerígena

Pero como decíamos antes, su gran aportación a la salud es su capacidad para combatir el cáncer.

Una de las consideraciones descubiertas en este tipo de enfermedad es la relación de la misma con los parásitos. Todos los enfermos de cáncer tienen parásitos, que crean toxicidad en el cuerpo que debilitan las defensas y acaban matando las células de los órganos afectados. Este descubrimiento se debe a la Doctora Hulda Clark que lo describe en su libro “The Cure for All Cancers” (La Cura para Todos los Cánceres) del que se han vendido millones de copias. Cientos de personas dan testimonio de la efectividad de este tratamiento fito terapéutico, deteniendo totalmente el progreso de un cáncer en sus cuerpos. La Graviola basa en su efecto desparasitante su éxito en el tratamiento de procesos cancerígenos.

Antes decíamos que tenía un alto contenido de acetogeninas y para ello, debemos explicar qué son y cuáles son sus propiedades.

Se trata de sustancias que nacen de la combinación de ácidos grasos de cadena larga (C33 ó C34), con una unidad de 2-propanol en el carbono 2 para formar una lactona. Estudios realizados en la Universidad de Pardue en California, demostraron que las acetogeninas pueden neutralizar de forma selectiva la producción de células cancerígenas, lo cual quiere decir que inhiben las células contagiadas y respetan las sanas, con resultados tan evidentes como evitar la caída del cabello. Lo mismo hacen con la reproducción de las células del tumor que se muestran resistentes a la droga de quimioterapia llamada adriamycin. Las investigaciones siguen su curso, pero por el momento hay indicios de que su actuación detiene hasta dos días el crecimiento del tumor cancerígeno. El mismo estudio demostró que  la acetogeninas de graviola se muestran altamente efectivas al estar dotadas de un contenido de ED50  de hasta 10 %96 9 microgramos por mililitro, lo que significa una efectividad 10.000 mayor que el fármaco adriamycin.

A finales de los años noventa, los doctores McLaughlin  y  Chih Hw, Chui HF  realizaron estudios que demostraron que las acetogeninas son inhibidoras  del complejo I de la cadena de fosforilación oxidativa, lo que hace que bloqueen la formación de ATP, es decir, eliminan la energía necesaria para que la célula pueda vivir y reproducirse. Realizan esa misma acción inhibidora  con la ubiquinona-ubiquinona oxidasa, enzima presente en la célula cancerosa.

La veracidad y efectividad de estos estudios ha hecho que actualmente nueve compañías internacionales del sector farmacéutico han patentado sus propiedades.

Existen cientos de trabajos de investigación en mas de 20 laboratorios del mas alto nivel científico realizados por el instituto Nacional del Cáncer, National Health Center y la Purdue University de Estados Unidos y la Facultad de Ciencias Medicas de la Universidad Católica de Corea del Sur, acompañados de infinidad de casos de distintos tipos de cáncer, colon, gástrico, páncreas, próstata, mamas, riñones y pulmones.

Conclusión

El uso de la Graviola es la mejor alternativa cuando la cirugía no es posible o cuando la Cobalto Terapia o Radium Terapia no puede aplicarse o cuando se tiene que suspender la quimioterapia por los efectos secundarios sobre el hígado y los riñones.

Algo muy importante es que no presenta incompatibilidad, al contrario se complementa muy bien, con cualquier tratamiento que se está siguiendo, incluso colabora con él potencializando los resultados. No presenta en absoluto ningún efecto secundario ni se le conoce reacciones alérgicas o intolerancias.

Hay que tener en cuenta que la Graviola es un producto de origen vegetal cuya acción es la de limpiar, entre otras cosas, el estómago, por lo que su ingesta debe ser progresiva, de menos a más para crear un efecto acomodador. En cualquier caso consultar con un Naturópata.

Jaume Queral Marco
Naturópata
Director de la Escuela Int. de Flores de Bach
Formador – Coaching Emocional