Posible utilidad terapéutica de la asociación de silicio y ortiga

El silicio (Si) es el segundo elemento más abundante en la litosfera (28%), detrás del O2 (47,4%) y el tercer oligoelemento más abundante del cuerpo humano. Fundamentalmente, se encuentra como componente del suelo, en forma de mineral, aunque a diferencia de otros elementos, el silicio no se encuentra en forma libre sino que forma compuestos naturales inorgánicos, en los que se presenta como sílice [dióxido de silicio (SiO2)], ácidos silícicos y silicatos (sales del ácido silícico).

El Si está presente en plantas en cantidades equivalentes a los macronutrientes, como Ca, Mg y P. El Si constituye entre el 0,1 y el 10% del peso seco de las plantas superiores. En comparación, el Ca está presente en valores que van de 0,1 a 0,6% y el S de 0,1 a 1,5%.

La asimilación de Si por los seres vivos ocurre en una amplia variedad de organismos, incluyendo diatomeas, esponjas, moluscos y plantas superiores. Algunas especies cuentan con gran control sobre las estructuras que generan con Si, que van desde la nanoescala hasta dimensiones macroscópicas. La atención se ha enfocado en los posibles roles de los biopolímeros ocluidos y de las membranas que participan en la formación de estructuras como las frústulas. Sin embargo, el mecanismo biosintético exacto que controla la polimerización del Si en los sistemas vivos es aún desconocido. La elucidación de este mecanismo podría ayudar a explicar los requerimientos de Si para la formación del esqueleto de mamíferos y podría llevar al desarrollo de nuevas rutas de síntesis de compuestos basados en este elemento.

A pesar de las cantidades significativas de silicio presentes en algunos alimentos, a veces se presenta en una forma insoluble y no puede ser absorbido directamente en el tracto gastrointestinal. El silicio presente en los alimentos se solubiliza en el ambiente ácido del estómago, convirtiéndose en ácido ortosilício [Si (OH)4], que puede entonces ser absorbido. El proceso de envejecimiento está asociado con un aumento del pH gástrico, lo que disminuye la capacidad de conversión del Si de los alimentos en formas biodisponibles. En general, se habla de silicio orgánico, para hacer referencia a formas de silicio capaces de ser absorbidas por el organismo, para diferenciarlas de otras formas, como en forma de sílice (SiO2), con una menor absorción.

Las hojas/sumidades aéreas de ortiga (Urtica dioica L.), contienen  clorofila a y b (2,5-3%), carotenoides (ß-caroteno), flavonoides, sales minerales (hierro, calcio, sílice, azufre, potasio, manganeso), ácidos orgánicos  y mucílagos, como principios activos más representativos. Tradicionalmente se ha considerado una planta diurética, depurativa, remineralizante, antiinflamatoria y antianémica. Se ha utilizado como  coadyuvante en el tratamiento de artritis, artrosis y/o afecciones reumáticas.

Los asiáticos y los indios tienen una ingesta de silicio mucho más altas que hacen las poblaciones occidentales como resultado de su mayor consumo de alimentos de origen vegetal  y es interesante que, en estas comunidades, hay una menor incidencia de fractura de cadera que en Occidente. Las evidencias de diferentes estudios muestran que el Si es importante en el proceso de osificación, específicamente en la síntesis de colágeno y tejido óseo y sugieren que es esencial para evitar toxicidad por Al. Se ha comprobado la interacción entre el Si monomérico [Si(OH)4], también llamado ácido ortosilícico o simplemente ácido silícico y polihidroxi-Al.

Otros efectos del Si en nutrición animal se han evidenciado en experimentos con privación de Si en ratas en crecimiento, desde inicios de los años 70. Esos experimentos mostraron una disminución en el tamaño y defectos marcados en hueso y tejido conectivo de los animales.

En mujeres posmenopáusicas con osteoporosis, los suplementos con Si inhibieron la pérdida ósea e incrementaron el volumen de la matriz ósea y la densidad mineral del hueso. Por otro lado, en estudios realizados en caballos con dieta suplementada con Si se encontró que las concentraciones del elemento en el plasma incrementaron después de 30 días, y su concentración en la leche de las yeguas aumentó significativamente después de 45 días, al igual que en el plasma de las crías alimentadas con esa leche.

El Si soluble en la dieta humana oscila entre 20 y 50 mg/día, pero su biodisponibilidad no es clara; de hecho, se asume que el Si disponible como ácido ortosilícico se encuentra únicamente en líquidos (como el agua y la cerveza), pues en los alimentos sólidos existe como polímero o sílice fitolítico. Sin embargo, se sabe que los líquidos solo aportan 20-30% del total del Si presente en animales, por lo que se sugiere que cuando forma parte de alimentos sólidos podría ser degradado a ácido ortosilícico en el tracto intestinal.Un estudio ha mostrado que el silicio presente en la cerveza es fácilmente biodisponible, ya que se solubiliza durante el proceso de maceración de fabricación de la misma. En torno al 80% del total de silicio encontrado en la cerveza, se corresponde con ácido ortosilícico.
El silicio está enlazado a los glicosaminoglicanos y tiene un papel importante en la formación de enlaces cruzados entre colágeno y los proteoglicanos. Su papel en relación al tejido conectivo es fundamental, ya que está implicado en el proceso de reticulación del colágeno (es un cofactor enzimático de la prolilhidroxilasa), de la elastina y de los mucopolisacáridos, donde une el componente polisacárido al componente proteico).

El silicio está presente en todos los tejidos del cuerpo, se encuentra en altas concentraciones en hueso, piel, pelo, arterias y uñas, siendo la ingesta dietética diaria promedio de silicio, de 20 mg para las poblaciones europeas y norteamericanas. Estudios in vitro han demostrado que el silicio estimula la síntesis de colágeno tipo 1 y la diferenciación de osteoblastos. Estudios en animales han demostrado que el silicio a nivel fisiológico mejora la incorporación de calcio en el hueso en comparación con animales que son deficientes en silicio.

La secuencia exacta de mineralización es desconocida, pero se piensa que el silicio actúa probablemente haciendo la matriz ósea más calcifiable, ya que las concentraciones de silicio en el tejido osteoide son 25 veces mayores que en las áreas circundantes y el contenido en silicio disminuye gradualmente a medida que la calcificación ocurre.

Las mediciones directas de masa ósea y fuerza en numerosos modelos animales han demostrado los efectos beneficiosos de la suplementación con silicio, para aumentar la densidad mineral ósea y reducir la fragilidad del hueso.

Dos estudios epidemiológicos han informado de la relación entre la ingesta dietética de silicio y osteoporosis, en el primero de ellos se evidenció que las dietas que contienen más de 40 mg/día de silicio se han asociado positivamente con una densidad mineral ósea femoral mayor en comparación con la ingesta dietética de menos de 14 mg/día. También se ha comprobado que la ingesta dietética de silicio disminuye con la edad en aproximadamente 0,1 mg/año.

Se ha comprobado en una serie de pacientes tratados con Si, en comparación con un grupo control, un aumento neto en los linfocitos y las inmunoglobulinas (especialmente IgG) circulantes.
El ácido ortosilícico es el principal derivado de silicio presente en el agua y otros líquidos, incluyendo la cerveza y se considera la forma más fácilmente disponible de silicio para los seres humanos.

José Daniel Custodio
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