El género Betula está representado en Europa por las especies arbóreas Betula alba L. (=B. pendula Roth.) y Betula pubescens Ehrh. así como por especies hibridas entre ambas, distribuidas ampliamente por los territorios septentrionales y medios del continente; hacia el sur su presencia se debilita progresivamente, situándose cada vez a mayor altitud.

AbedulLos abedules están preparados para una rápida expansión en condiciones favorables gracias a su gran producción de frutos ligeros y alados, fácil germinación y multiplicación vegetativa. Soportan bien las oscilaciones térmicas y el frío, resistiendo también temperaturas elevadas en verano, siempre que el suelo mantenga un cierto grado de humedad, con una marcada preferencia por los sustratos ácidos. De hecho,  el abedul  es uno de los primeros árboles capaces de instalarse en las zonas más maduras de las turberas (normalmente próximas a las orillas), constituyendo una fase de gran estabilidad. Si con el tiempo se produce  un cierto desarrollo de suelo “mineral”, podrán también participar otras especies en la ocupación de la turbera.

Los abedules son plantas de metabolismo muy activo, una vez instalados van drenando los terrenos excesivamente húmedos y sus raíces bombean nutrientes, contribuyendo al equilibrio del suelo. Las raíces también excretan determinadas hormonas que favorecerán la vida de  microrganismos y estimularán el desarrollo de otras  plantas. Debido a su carácter amante del sol y a su capacidad de optimizar los nutrientes del suelo, suelen actuar como especies colonizadoras de espacios abiertos, lejos de zonas de mediterraneidad marcada, en las que su presencia es marginal y donde han de buscar protección en umbrías favorables o vaguadas.

El abedul desempeña un papel esencial en las tradiciones populares de la Europa Central y del Norte y ha gozado de notables connotaciones mágicas y religiosas (para los celtas simbolizaba al dios de los vivos y de los muertos).

El abedul proporciona leña de excelente calidad, el carbón de abedul da una brasa intensa y se emplea en las herrerías. Los lapones mantienen encendido fuegos de esta madera como repelente de los mosquitos. De sus cenizas se obtiene lejía, que quita las manchas del rostro y preserva el queso de los gusanos. La madera  sirve para la confección de toda clase de útiles: trineos, refugios… los pastores vascos la preferían para todo tipo de recipientes para la leche y los quesos, pues se agrieta muy difícilmente, al igual que en zonas del Pirineo Catalán, donde se elaboraban los beçulls (“bassulls), vasos para beber de sorprendente resistencia a la humedad. Es una madera muy valorada para la elaboración de albarcas o almadreñas, por ser blanca, ligera y fácil de trabajar. La flexibilidad de sus ramas permite usarlas en cesterías, ataduras, escobas… y con las más finas, verdes, se azotan los finlandeses en la sauna para favorecer la circulación sanguínea.

Así como el abedul es capaz de cambiar las condiciones del lugar donde habita de modo rápido y efectivo, favoreciendo el crecimiento y desarrollo de nuevas especies vegetales drenando el terreno, de igual modo contribuye a que nuestro propio terreno alterado por múltiples trastornos pueda volver a la normalidad y se instale la salud, favoreciendo nuestra propia capacidad drenante o depurativa.

El abedul ha sido considerado tradicionalmente una auténtica panacea, las hojas se han utilizado por sus excelentes propiedades diuréticas, se ha denominado en ocasiones “árbol nefrítico de Europa”;  la brea de abedul (que se obtiene por destilación seca de la corteza), muy popular en el norte de Europa, se ha venido utilizando para tratar múltiples problemas dermatológicos: psoriasis, eczemas, sarna y tiña entre otras aplicaciones tópicas.

AbedulLa savia de abedul (seve de bouleau) se obtiene al final del invierno, de 10 am a 18 pm  en  la luna nueva de los meses de febrero, marzo o abril,  dependiendo de las zonas, antes de que salgan las hojas, realizando una incisión o perforando en la parte mediana y otras veces en la parte superior del tronco, si éstos tienen el tamaño adecuado, insertando un pequeño tubo para el drenaje. La savia va saliendo y depositándose en los vasos de cosecha dispuestos para tal fin. También puede obtenerse aplicando en las heridas un cordel de lana o algodón y debajo el recipiente que recogerá la savia.

AbedulLa savia de abedul no debe confundirse con el jugo de abedul que se obtiene a partir de las hojas. La savia  es un líquido muy claro, casi incoloro, ligeramente dulce, similar al agua (“agua de abedul”), que contiene glucosa, ácido tartárico, mucílagos, hormonas vegetales, aminoácidos libres y abundantes minerales y elementos traza, entre otros componentes, cuya variedad y concentración variará dependiendo de la naturaleza del suelo. En  un día se pueden obtener de 2 a 10 litros de savia.  Con la savia se puede elaborar por fermentación la cerveza o vino de abedul.

Las numerosas propiedades terapéuticas de la savia del abedul fueron alabadas repetidamente en la antigüedad. En el siglo XVI, Mattioli afirmaba que: “el abedul tiene grandes propiedades y la virtud de romper las piedrecillas, tanto de los riñones como de la vejiga, si se continua usando”, además “elimina las manchas del rostro y devuelve la piel y la tez bellas” (realmente la corteza de los abedules jóvenes es tan impecablemente blanca, lisa, tersa…).

En Alemania se tomaba esta savia en ayunas por primavera, como específico contra el mal de piedra, la gota o la tisis. Se conservaba en redomas que se llenaban de aceite para evitar que el líquido se corrompiera. También se decía que “el que usa cucharas y vasos de esta madera, no adolece del mal de piedra.”

Sucesivamente, numerosos autores le atribuyen innegables propiedades depurativas y diuréticas, útiles para los pacientes afectados de reumatismo crónico, gota, litiasis urinaria o dermatosis. Leclerc la propone como remedio fundamental para el tratamiento de la celulitis. Para algunos, el uso tópico sería útil en el tratamiento de aftas, heridas y directamente en la calvicie precoz, caspa grasa o para tener un cabello sedoso y brillante.  También puede utilizarse en caso de gingivitis y para proteger, fortalecer y limpiar las piezas dentales.

Según la teoría del drenaje, la savia de abedul, actuaría como drenador general para el organismo, especialmente si está asociada a gemoterápicos específicos, tales como las propias yemas de abedul, de grosellero negro, fresno, avellano o castaño. Por tanto, sería muy interesante para el tratamiento de fondo de muchas alteraciones que requieran potenciar este efecto drenador general actuando a nivel renal, hepático, intestinal y dérmico eliminando toxinas exógenas y endógenas, o para acompañar a otras medidas terapéuticas.

La savia de abedul puede utilizarse de forma fresca, llegándose a utilizar hasta 150 ml diarios, durante 21 días, en la llamada “cura de savia de abedul”.  Comercialmente, los productos a base de savia de abedul suelen presentarse sin conservantes y sin pasteurizar , con el objeto de mantener este líquido en el estado más natural posible.

Los distintos preparados comerciales sugieren utilizar, de modo general,  una cucharada sopera (unos 15 ml) de savia de abedul, disuelta en un vaso de agua, durante un período de tres semanas, preferiblemente en primavera, o en cada cambio estacional.

Una aproximación a tratamientos más concretos sería utilizar estos 15 ml durante un período de dos meses, en caso de sobrepeso, obesidad o celulitis.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología

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