Desintoxicación

“Si quieres echar al tigre de casa, abre todas las puertas antes de agarrarlo por el rabo, ya que a veces sale por sí solo” (Proverbio Chino).

La concepción estricta de desintoxicación es el proceso de deshabituación de una determinada sustancia1, no obstante, dentro del contexto de la Medicina Biológico-Naturista, el concepto de “toxina” se asocia más específicamente a veneno, entendido como cualquier sustancia, que cuando se ingiere, se inhala o absorbe, o cuando se introduce en el cuerpo en cantidades relativamente pequeñas, puede producir, por su acción química, lesión de una estructura o trastorno de una función. En consecuencia y debido a la gran cantidad de venenos a los que en la actualidad el ser humano se expone debido a malos hábitos higiénico-dietéticos, toxinas ambientales y subproductos metabólicos, con repercusiones contrastadas en la salud del individuo, el concepto de desintoxicación o coloquialmente “detox”, adquiere un significado, ligeramente distinto y con freceuncia polémico2, pero con la misma base conceptual, que no es más que facilitar la labor emuntorial de órganos constantemente solicitados por la excesiva exposición a sustancias tóxicas3.

La industrialización mundial ha originado un marcado aumento en el número de productos químicos a los que los seres vivos están expuestos. En la Unión Europea (UE) la legislación sobre sustancias y mezclas químicas es aplicable a todos los sectores de la industria que tratan con estos productos y a toda la cadena de suministro, responsabilizando a las empresas, de la seguridad de las sustancias químicas que comercializan. Para que un producto químico llegue a ser registrado, deben evaluarse los riesgos y peligros (la cantidad de pruebas depende del tonelaje producido). Hasta la fecha, la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA), ha registrado aproximadamente unas 16.730 sustancias  químicas sobre un total de 120.000 que comenzaron a evaluarse a partir del 20 de enero de 2016, lo que significa que hay miles por ser aprobadas. Esta agencia dedica un apartado especial a las denominadas “sustancias químicas altamente preocupantes”, dónde se incluyen 169 resultados, siendo algunas de las razones para su inclusión su capacidad carcinogénica, mutagénica, tóxicos para la reproducción o por provocar graves efectos en el medio ambiente entre otros4. En los Estados Unidos, se estima que más de 2000 nuevos productos químicos se introducen en los alimentos y productos de consumo cada año, muchos de los cuales no han sido probados para evaluar sus posibles efectos adversos para la salud5.

Algunos productos químicos se acumulan en el cuerpo humano y dosis altas pueden ser tóxicas6. Los compuestos orgánicos persistentes (COPs), dentro de los que se incluyen determinados herbicidas, pesticidas, insecticidas organoclorados, bifenil policlorados (PCB), dioxinas o furanos, son altamente tóxicos para el medio ambiente y  los seres humanos, con una gran lipofilia, habiéndose comprobado que se acumulan en el tejido adiposo7 y se han relacionado con disrupciones hormonales, enfermedades cardiovasculares, defectos neurológicos y del desarrollo, enfermedades metabólicas y cáncer8,9,10. Los niveles de estos compuestos han ido disminuyendo debido a la prohibición de muchos de ellos y existe mucha confusión en cuanto a sus efectos sobre la salud11,12.

El cuerpo humano ha desarrollado mecanismos muy sofisticados para la eliminación de toxinas, en lo que es una imperiosa necesidad de supervivencia. El hígado, los riñones, el sistema gastrointestinal, la piel y pulmones juegan un papel fundamental en la excreción de sustancias indeseables13. Las vías que se utilizan para la desintoxicación dependen de la sustancia en particular, aunque los pasos generales incluyen una conversión a formas  menos tóxicas, el metabolismo o conjugación para producir una forma soluble en agua para la excreción renal, la conjugación con el glutatión para la eliminación gastrointestinal y la unión a  metalotioneínas intracelulares para eliminar metales pesados14. Algunos xenobióticos como los COPs y metales pesados presentan una gran dificultad para su eliminación. La vida media del DDT (diclorodifeniltricloroetano), uno de los pesticidas prohibidos, por ejemplo, es de 7-8 años15. El mercurio tiene una vida media en sangre de aproximadamente 57  días16, mientras que el plomo tiene una vida media en huesos de 20 a 30 años17.

Más ejemplos: la interacción entre excitotoxinas, radicales libres, productos de peroxidación lipídica, citoquinas inflamatorias y la interrupción de la homeostasis del calcio neuronal puede resultar en cambios en el cerebro,  con resultados patológicos en los casos de  trastornos del espectro autista (TEA). Además, un número de neurotoxinas ambientales, tales como flúor, plomo, cadmio y aluminio, puede ocasionar estos cambios patológicos y bioquímicos18.

detoxificación

Pacientes con TEA tenían niveles significativamente más altos de Pb y Hg (glóbulos rojos) y concentraciones más bajas de vitamina E y actividad de glutatión-S-transferasa (GST) en plasma, en comparación con los controles19. La elevación significativa en la concentración de Cu, Pb, Hg y disminución significativa en la concentración de Mg y Se observa en las muestras de cabello y las uñas de niños con TEA, que podrían ser correlacionados con sus grados de severidad20.

El mecanismo de acción de numerosos principios activos vegetales está muy estudiado y se ha evidenciado su importante papel en los procesos de biotransformación (término más adecuado que “detoxificación”) y su selectiva acción sobre diferentes compuestos nocivos. No obstante, una cuestión preocupante, es la relacionada con los productos “détox”, o peor aún “dietas détox”, enmarcados dentro de programas dietéticos milagro o sencillamente para “limpiar” no se sabe muy bien “qué”.

Este hecho, sin duda, hace un flaco favor a determinados complementos alimenticios y plantas medicinales, que utilizados racionalmente y en el contexto de una alimentación y hábitos sanos, ofrecen una más que interesante acción en el tratamiento de base de múltiples trastornos, con el fin de minimizar los excesos metabólicos derivados de agentes tóxicos externos e internos, o para sentar las bases de otras medidas terapéuticas.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología

Referencias

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