D-manosaLa D-manosa puede ser un agente preventivo eficaz en casos de infecciones recurrentes del tracto urinario, con una interesante sinergia con el arándano rojo americano, ya que estos dos componentes inhiben la adherencia bacteriana en diferentes estructuras, originando así una acción más eficaz.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son la infección bacteriana más común en las mujeres. Se estima que en torno al 11% de las mujeres mayores de 18 años experimentarán por lo menos un episodio de ITU al año. La mayoría de las infecciones del tracto urinario son cistitis agudas no complicadas causadas por Escherichia coli (86%).

El proceso de adhesión bacteriana a la superficie celular es un factor crucial para el inicio de las infecciones. Las bacterias utilizan unas estructuras proteicas denominadas fimbrias y pilli, que producen unas sustancias denominadas adhesinas, mediante las cuales se adhieren a diferentes superficies. La posibilidad de colonización y posterior infección se debe a un primer contacto entre las adhesinas (fímbricas o afímbricas) y unos receptores específicos del epitelio urinario. E. coli es probablemente uno de los seres vivos más conocidos; en esta bacteria uropatógena se han descrito  hasta siete tipos de fimbrias distintas, destacando el papel de las del tipo 1 en la colonización y el de las fimbrias tipo P en el desarrollo de los cuadros de cistitis y pielonefritis.

La mayoría de las cepas uropatógenas de E. coli se unen de forma muy específica a receptores, que son carbohidratos residuales de la estructura de glicoproteínas o glicolípidos. Las fimbrias de tipo 1 tienen como receptores glicoproteínas con residuos de manosa, mientras que los receptores de las fimbrias P no dependen de manosa. Para poder desencadenarse la cistitis (inflamación de la vejiga) como consecuencia de una infección, las bacterias deben pegarse literalmente a las paredes de la vejiga (imagínense la conocida marca Velcro®). Si se evita que las bacterias se peguen, se evitará en gran medida la cistitis.

La D-Manosa es un monosacárido, es decir, un azúcar simple compuesto por una sola molécula, como sucede con la glucosa. Una vez absorbido, no se transforma en glucógeno y por lo tanto, no se acumula en el hígado ni en otros órganos. Después de su absorción, en aproximadamente 30 minutos, puede ser eliminado a través de los riñones, alcanzando concentraciones elevadas en las vías urinarias.

La D-manosa posee una elevada afinidad con las fimbrias de tipo 1, impidiendo la adhesión de la bacteria a las mucosas urinarias, actuando como un  inhibidor competitivo. Si las bacterias se unen a la D-manosa, no pueden adherirse  a la vejiga, se quedan en la orina y se eliminan mediante la micción. Se da la circunstancia, que la capacidad adhesiva de las bacterias a la D-manosa es superior  a la de las bacterias  con la vejiga. Es importante tener en cuenta que el efecto anti-adhesivo de la manosa depende de la configuración de la molécula. Sólo el D-isómero y a-anómero (a-D-manosa) puede unirse y bloquear la adhesina correspondiente.

La uromodulina o proteína de Tamm-Horsfall (THP) es una de la proteínas más abundantes en la orina. Fue caracterizada en 1950 y constituye  un elemento fijador de bacterias que contribuye a un mecanismo antiinfeccioso no inmunológico del tracto urinario inferior. Algunos estudios han demostrado niveles reducidos de THP en pacientes geriátricos y niños con infección urinaria. Esta glicoproteína es muy sensible a la unión con D-manosa y se ha evidenciado que en la orina de numerosas mujeres afectadas de cistitis, falta o se encuentra en muy baja concentración. Como se ha comentado, la adhesión de uropatógenos a la superficie del urotelio de la vejiga es un prerrequisito para el establecimiento de infección vesical. La THP sirve como un receptor soluble para las fimbrias tipo I de E. coli, ayudando de esta manera a eliminar la bacteria del tracto urinario.

Se ha demostrado que la D-manosa se une no sólo a las bacterias, sino también a las toxinas que éstas producen y que pueden dañar  la capa más externa de la barrera vesical, o capa de glucosaminoglicanos (GAG). Por otra parte, la D-manosa inhibe también la formación de biofilms que muchas bacterias son capaces de producir, entre ellas E. coli.

Los biofilms transforman las células independientes en comunidades de células especializadas, unidos a una superficie por polisacáridos, proteínas y ácidos nucleicos, formando una matriz extracelular adhesiva protectora, a modo de coraza, que protege a la bacteria de agentes externos, de la acción del sistema inmune, o de la acción de los antibióticos. Bajo esta forma de biofilms, las bacterias permanecen unidas a las paredes vesicales, protegidas y en determinadas condiciones pueden reactivarse causando la recidiva de la infección.

En un estudio realizado en 308 mujeres con ITU aguda y antecedentes de recurrencia, después del tratamiento antibiótico inicial de la ITU aguda (ciprofloxacino 500 mg dos veces al día durante 1 semana), las pacientes se asignaron aleatoriamente a tres grupos iguales. El primer grupo recibió profilaxis con 2 g de polvo de D-manosa al día durante 6 meses, la segunda profilaxis recibida fue con 50 mg de nitrofurantoína una vez al día, y el tercero no recibió profilaxis. Durante el período de estudio de 6 meses 98 pacientes (32%) tenían una infección urinaria recurrente. La tasa de IU recurrente fue significativamente mayor en el grupo que no recibió profilaxis (60%) en comparación con los grupos que recibieron D-manosa (15%) y nitrofurantoína (20%). El riesgo de episodios de IU recurrentes fue significativamente mayor en el grupo sin profilaxis en comparación con los grupos que recibieron la profilaxis activa. Las pacientes en el grupo de D-manosa tenían un riesgo significativamente menor de efectos secundarios en comparación con las del grupo de nitrofurantoína, aunque la nitrofurantoína fue generalmente bien tolerada. En los pacientes que estaban tomando D-manosa los episodios de diarrea fueron el único efecto secundario observándose  en el 8% de las pacientes, pero que no requirieron la interrupción de la profilaxis. El cumplimiento del tratamiento por parte del paciente (evaluado mediante el registro de la ingesta de la profilaxis en una hoja de autoinforme) era muy alto y no hubo diferencia entre los pacientes que tomaron nitrofurantoína o D-manosa.

El uso de D-manosa muestra una excelente tolerabilidad y seguridad, incluso durante administraciones a largo plazo.

De manera similar a la D-manosa, se ha demostrado en múltiples estudios que las proantocianidinas (PAC) el arándano americano (Vaccinium macrocarpon Ait.) inhiben la adherencia bacteriana a las células uroteliales, pero en este caso actuando sobre las fimbrias P. Las PAC del arándano americano se unen a estas estructuras, e impiden la producción de adhesinas por microorganismos fimbriados del tipo de  E. coli, evitando su adhesión y por tanto su penetración en el tejido de la pared de las vías urinarias.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología

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