Hipertensión y eventos cardiovasculares. “Su madre tenía razón: coma verduras y no escupa1”.

Seguir una dieta rica en frutas y verduras reduce la presión arterial (PA) y el riesgo de eventos cardiovasculares adversos. Muchos vegetales poseen un alto contenido de nitrato (espinacas, lechuga, col, rúcula, zanahorias, rábano, brócoli, remolacha) y se ha propuesto la hipótesis, que este hecho, podría representar una fuente de óxido nítrico (NO) y otros productos secundarios, con importantes efectos vasoprotectores.

A finales de 1980 es donde el Factor Relajante Derivado del Endotelio (EDRF), es decir el NO, comenzó su protagonismo, a partir de la publicación realizada por Furchgott y Zawadzki en Nature, que ya es un clásico y que paradójicamente no utilizaron este término. Realmente la conclusión a la que se llegó, es que la acetilcolina, un contrastado agente vasodilatador in vivo, mostraba este efecto sólo en determinadas preparaciones in vitro, pero  esta acción sólo se mantenía si la delicada capa endotelial arterial permanecía intacta. Que la explicación residía en el endotelio, abrió un importante y nuevo capítulo en la fisiología cardiovascular2.

En voluntarios sanos, aproximadamente 3 horas después de la ingestión de nitrato en la dieta, a través de 500 ml de jugo de remolacha, se originó un descenso de la presión arterial (PA), correlacionado con el aumento de la concentración de nitrito en plasma, además de impedir la disfunción endotelial después de procesos de isquemia-reperfusión y una disminución de la agregación plaquetaria ex vivo3. La ingestión del zumo de remolacha coincidía  con un importante aumento en los niveles plasmáticos de nitrato y nitrito. El estudio demostró también, que la conversión de nitrato a nitrito mediada por las bacterias de la cavidad bucal, podría aumentar significativamente las concentraciones de nitrito en el plasma que conduce a estos efectos cardiovasculares, que desaparecen cuando las bacterias fueron eliminadas.

Una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados  que evaluaron los efectos del nitrato inorgánico y los suplementos de remolacha en la presión arterial, concluyó que la suplementación tanto con nitrato inorgánico como con jugo de remolacha, está asociada con una reducción significativa de la presión arterial sistólica4. Kapil et al. 2015, han comprobado como la administración de una sola dosis diaria de remolacha (250 ml) durante 4 semanas, a pacientes hipertensos de edades comprendidas entre los 18 y 85 años, originó una disminución de la presión arterial, tanto sistólica (PAS), como diastólica (PAD), una mejora de la función endotelial y una reducción de la rigidez arterial, en comparación con placebo (jugo de remolacha libre de nitratos)5.

En la mayoría de las enfermedades cardiovasculares (ECV), incluyendo a la hipertensión arterial (HTA), se ha comprobado que existe una disminución de NO a nivel endotelial6, por lo que las estrategias encaminadas a la restauración de los niveles de NO en estas situaciones reviste especial interés. Una de las vías de aporte de NO  es su producción a partir de la reducción de nitrito inorgánico (NO2ˉ), un fenómeno que se pensaba sólo ocurría en situaciones de acidosis extrema6. En la actualidad, se ha comprobado que una proporción significativa de nitrato inorgánico (NO3¯) ingerido por vía oral, una vez absorbido en la parte superior del intestino puede extraerse de la sangre a través de las glándulas salivales y secretado en la cavidad bucal, donde entraría en contacto con las bacterias simbióticas7 que reducirían el NO3ˉ a NO2ˉ. A continuación, al tragar la saliva, el NO2ˉ entraría de nuevo en la circulación, donde por la acción de nitrito reductasas es convertido en NO (ciclo entero-salival), que entre otras acciones, originaría vasodilatación, descenso de la presión arterial, mejora de la función endotelial y disminución de la agregación plaquetaria. La supresión de la microbiota oral afecta a los niveles de nitrito sistémicos y por lo tanto a la presión arterial en individuos sanos8.

Según estas consideraciones,  la suplementación con jugo de remolacha o de otros vegetales con un elevado contenido en NO3ˉ inorgánico, constituiría un elemento regulador de la presión arterial y preventivo de ECV por su implicación en la producción de NO. El NO está implicado en el sistema cardiovascular en varios procesos: el tono vascular, la función cardíaca, la agregación plaquetaria o la permeabilidad vascular; pero para que esta producción de NO sea la adecuada, es importante tener una microbiota oral sana y equilibrada.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología

 

Referencias

1.    Wink DA, Paolocci N. Mother was right: eat your vegetables and do not spit! When oral nitrate helps with high blood pressure. Hypertension. 2008 Mar;51(3):617-9.

2.    Furchgott, R. F., & Zawadzki, J. V. (1980). The obligatory role of endothelial cells in the relaxation of arterial smooth muscle by acetylcholine. Nature, 288(5789), 373-376.

3.    Webb AJ, Patel N, Loukogeorgakis S, Okorie M, Aboud Z, Misra S, Rashid R, Miall P, Deanfield J, Benjamin N, MacAllister R, Hobbs AJ, Ahluwalia A. Acute blood pressure lowering, vasoprotective, and antiplatelet properties of dietary nitrate via bioconversion to nitrite. Hypertension. 2008 Mar;51(3):784-90.

4.    Siervo M, Lara J, Ogbonmwan I, Mathers JC. Inorganic nitrate and beetroot juice supplementation reduces blood pressure in adults: a systematic review and meta-analysis. J Nutr. 2013 Jun;143(6):818-26.

5.    Kapil V, Khambata RS, Robertson A, Caulfield MJ, Ahluwalia A. Dietary nitrate provides sustained blood pressure lowering in hypertensive patients: a randomized, phase 2, double-blind, placebo-controlled study. Hypertension. 2015 Feb;65(2):320-7.

6.    Haynes, W. G., Noon, J. P., Walker, B. R., & Webb, D. J. (1993). Inhibition of nitric oxide synthesis increases blood pressure in healthy humans. Journal of hypertension, 11(12), 1375-1380.

7.    Lundberg JO, Weitzberg E, Lundberg JM, Alving K. Intragastric nitric oxide production in humans: Measurements in expelled air. Gut. 1994;35:1543–1546.

8.    Tannenbaum SR, Weisman M, Fett D. The effect of nitrate intake on nitrite formation in human saliva. Food Cosmet Toxicol. 1976;14:549–552.