Nuestra flora y las Bacterias Propiónicas :

La flora intestinal está compuesta por más de 1014 bacterias, repartidas en más de 400 especies, de las que entre 30 y 40 son las dominantes. Todas estas bacterias, en continua competición, Producen en el intestino una enorme variedad de reacciones enzimáticas que interaccionan necesariamente con el metabolismo y la fisiología del huésped (funciones nutricionales, inmunológicas, toxicológicas, etc.), en situaciones de salud o enfermedad.

flora intestinalSi analizamos todas las primeras deposiciones del recién nacido, encontramos ya algunos microorganismos, todavía poco numerosos, que constituyen los primeros ocupantes naturales del tubo digestivo del recién nacido: se llaman Bifido-bacterium. Existe una decena de especies.

Su presencia desde el nacimiento en el recién nacido con buena salud es un dato fisiológico constante para el conjunto de la especie humana. Excepto en caso de enfermedad, la misma realidad se impone de modo natural para todo el mundo.

Hasta el momento del parto, el organismo del futuro bebé es estéril, ya que el feto está perfectamente protegido dentro del seno de la madre.

Desde la ruptura de la placenta, el pequeño se sumerge en nuestra atmósfera terrestre, que no es ni será nunca estéril, pero afortunadamente para él todo empieza con el contacto fuerte, íntimo, a través de la vagina de la madre, que tiene su propia flora individual y que, mediante eI paso “compresor” por ella, aplica su primera inoculación bacteriana al recién nacido.

Efectivamente, mediante este frote íntimo, se inocula y se infunde la flora protectora del recién nacido – primera realidad bacteriana que le marca para toda su vida.

El profesor Henri Tissier (1866/1926), alumno del gran Louis Pasteur, que fue el primero en aislar e interesarse por estas bacterias Bifido-bacterium, le otorgó el nombre de “flore bleue” (flora azul) a esta población bacteriana inicial.

Esta “flora azul” de nacimiento, constituye la huella bacteriana de nacimiento específica para cada individuo y en cierto modo igual que las huellas dactilares, es decir, que le diferencia del resto de los humanos.

Las funciones de las bifidobacterias:

– regulan la flora intestinal : la presencia de una población elevada de bacterias bífidas limita el desarrollo de bacterias putrefactoras y permite de esta manera reducir los problemas
de estreñimiento, hinchazón y aerofagias, especialmente en las personas mayores.

Estudios in vitro e in vivo han demostrado que un aumento de la flora bífida disminuye las poblaciones patógenas como los Bacteroides, Clostridium y enterobacterias responsables de la producción de sustancias tóxicas, como los fenoles, el amoníaco y las aminas biógenas.

– potencian el buen funcionamiento del sistema inmunológico : las bífidobacterias estimulan las defensas inmunológicas intestinales (aumento de la producción de IgA) y permiten de esta manera limitar las infecciones causadas por E. coli, Clostridium y rotavirus.

En un estudio realizado en ratas libres de gérmenes se demostró que la presencia de la flora ceca¡ es útil para la salud. Cuando no existen los gérmenes, disminuyen las inmunoglobulinas, el tejido linfoideo y la respuesta primaria de los inmunocitos. Se supone que existen factores alimentarios
que, unidos a componentes bacterianos, despiertan una respuesta inmunitaria.

– regulan el tránsito intestinal : En el último tramo intestinal, degradan los residuos de los alimentos que no han sido digeridos anteriormente. De este modo, se mejora la absorción
intestinal de nutrientes.

– fermentan la fibra : A partir de esta fermentación se producen ácidos grasos de cadena corta (ácido propiónico, ácido butírico, ácido acético) y consecuentemente disminuye el pH del medio. Este aumento de acidez provoca una reducción de la producción de bacterias patógenas (Shigella,
Salmonella…. ). Por otra parte la disminución del pH intestinal facilita la absorción de determinados minerales como son el hierro y el calcio.

– previene el estreñimiento : la producción de ácidos grasos de cadena corta por parte de las bífidobacterias estimula el peristaltismo intestinal e incrementa la humedad del bolo
fecal debido a la presión osmótica (la ingestión exógena de bífidobacterias está recomendada en la prevención y el tratamiento de las diarreas, sobretodo infantiles, ocasionadas por
el tratamiento farmacológico de antibióticos).

– participan en la síntesis de nutrientes esenciales como Vitamina B12, aminoácidos y ácido láctico (+L).

– participan también en la maduración y renovación de enterocitos.

Como hemos visto por los textos precedentes, la flora humana por excelencia es la flora endógena bífida, “la flora azul”.

Las propiónibacterias :

Las bacterias propiónicas son bacterias utilizadas en el sector agroalimentario, en la tecnología quesera y en particular en la producción de queso de tipo Emmental.
Son las bacterias propiónicas contenidas en este queso las que forman los agujeros en el Emmental.

Bacterias propiónicas y bacterias lácticas: ¿en qué se diferencian ?

Durante mucho tiempo se ha recomendado la ingestión de ciertas bacterias lácticas para mejorar el bienestar digestivo y fisiológico del ser humano.

Sin negar el potencial de ciertas especies o cepas de bacterias lácticas, se ha demostrado experimentalmente, tanto in vitro como in vivo, que se pueden obtener mejores resultados
que con solo la ingestión de bacterias lácticas.

Se ha demostrado experimentalmente que otras bacterias alimenticias, principalmente del género “Propionibacterium’ gracias a la secreción de ácido propiónico, tienen para el humano un interés nutritivo y fisiológico mucho más importante y determinante que las simples bacterias lácticas.

:Las bacterias lácticas que se encuentran en la mayoría de los probióticos son lactobacilos (solos o en mezcla) o de los lactobacilos y las bífidobacterias y/o estreptococos. Estas bacterias producen el ácido láctico, por eso explica su clasificación en el grupo de las “bacterias lácticas”.

Las bacterias lácticas que se encuentran en la mayoría de los probióticos son lactobacilos (solos o en mezcla) o de los lactobacilos y las bífidobacterias y/o estreptococos. Estas bacterias producen el ácido láctico, por eso explica su clasificación en el grupo de las “bacterias lácticas”.

Por lo tanto las bacterias lácticas no producen ácido propiónico.

Las bacterias propiónicas son bacterias que producen el ácido propiónico, ácido biológico natural que es efectivo y selectivo de fa flora bífida, según el profesor Henri Beerens, de la Facultad de Farmacia de Lille. Por eso, esta bacteria va a estimular especialmente el incremento de las
bacterias bífidas que de forma natural están en el colón.

Una especifidad de las bacterias propiónicas: la producción del ácido propiónico .

Las bacterias propiónicas son las únicas bacterias alimenticias que producen ácido propiónico a nivel de colon, por ello son la clave ineludible de una buena salud intestinal.

El ácido propiónico es el sustrato de selección natural de las bífidobacterias del colon para su correcto crecimiento y desarrollo.

El ácido propiónico es un elemento altamente beneficioso para el equilibrio intestinal, pero no serviría de nada ingerirlo mediante el consumo de uno de los escasos vegetales que lo contienen ya que no llegaría al colon en el estado requerido.
Para que sea beneficioso para el equilibrio intestinal, el ácido propiónico debe ser sintetizado en el mismo colon y sólo las bacterias pueden hacerlo así.

El ácido propiónico es el precursor biológico natural de la”flora azul” endógena de cada ser humano.

Aportar fermentos a efecto bifidógeno endógeno como las bacterias propiónicas es ayudar a la flora a reequilibrarse saludablemente y a funcionar por si mismo.

Efecto bifídogénico de las bacterias propiónicas :

Numerosos trabajos científicos efectuados por equipos de investigación franceses, canadienses y japoneses desde 1990 permitieron poner de relieve la producción de factores de crecimiento específicos de las bacterias bífidas por las bacterias de la clase de Propionibacterium freudenreichü.

– Los trabajos científicos in vitro ponen de manifiesto que el ácido producido in situ en el colon causa un crecimiento específico de las bacterias bífidas (aumento de 1000 a 3000% según las especies de bacterias).

– Los estudios clínicos in vivo sobre voluntarios sanos ponen en evidencia que las bacterias propiónicas de la clase de Propionibacterium freudenreichü aumentan la población bífida inicial del individuo de manera muy significativa. Este aumento es especialmente neto en las personas cuya población bífida endeble antes de la ingestión de las bacterias propionicas.

Al mismo tiempo, desaparecen las manifestaciones clínicas clásicas que se detectan cuando la flora intestinal está desequilibrada (hinchazón, flatulencia, eructaciones, desordenes del tránsito intestinal (diarrea, estreñimiento, alternancia de periodo de diarrea y estreñimiento).

– Otros trabajos científicos publicados en 2002 y 2004 permitieron poner de relieve que las bacterias propiónicas de la clase de Propionibacterium freudenreichü inducen in vitro a la apoptosis (suicidio programado) de las células cancerosas del colon.

Las bacterias propiónicas constituyen así un nuevo enfoque probiótico.

Los fermentos propiónicos van dirigido a aquéllas personas que no puedan seguir una pauta alimenticia equilibrada. También está recomendado para personas sometidas a un estrés y a frecuentes cambios de dieta ya que este hecho hace disminuir la flora bífida endógena.

Se recomienda también a aquellas personas que sufran algún trastorno intestinal: pereza intestinal, hinchazón, gases, problemas digestivos en personas de edad avanzada o para prevenir y tratar las diarreas ocasionadas por el tratamiento farmacológico de antibióticos.

Así pues, las bacterias propiónicas se recomiendan :

– en caso de desequilibrio ocasional de la flora intestinal (consecuencia de tratamiento antibiotico, toxi-infección alimentaria …. ) : seguir el tratamiento durante 1 mes hasta restablecimiento de la flora intestinal.

– en caso de desequilibrio recurrente de la flora intestinal (modo de vida…) : seguir un tratamiento diario.

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