EL ALOE VERA

aloe veraEl aloe o sábila es una planta originaria de Africa y perteneciente a la familia de las liliáceas. Alcanza entre dos y tres metros de altura. Sus flores suelen tener color rojizo, anaranjado o amarillento. Tiene grandes y carnosas hojas lanceoladas con suaves espinas en sus bordes.

Etiología

El nombre genérico “aloe” proviene del término árabe “alloeh” y de su sinónimo hebreo “hallal”, que significa “sustancia brillante y amarga”. La procedencia del otro nombre con el que se le conoce, sábila, y sus variantes locales zábila, zabida, zábira, y pita zábila es atribuida a una deformación del vocablo árabe “cavila” que significa “planta espinosa”.

Historia

La utilización del aloe o sábila corre pareja con el desarrollo de la humanidad desde sus orígenes: Está documentada en el inicio de las civilizaciones China, India, Sumeria, Asiria y el antiguo Egipto; entre los babilonios y los hebreos. Es común hallar referencias a esta planta en pasajes de la Biblia. Destacan como usos más comunes las referencias al poder regenerador del aloe en heridas, lesiones y quemaduras y para afecciones de la piel, así como bebida para la indigestión y los gases. En el siglo I d~C. Dioscórides, en su herbario griego, hace una amplia descripción de la planta por sus propiedades medicinales y cosméticas. Como anecdotario, Alejandro Magno conquistó la isla Socotora en el sur de Arabia, porque en ella había gran cantidad de aloes que servirían para la curación de heridas y enfermedades de sus soldados durante las campañas militares.

En Andalucía es introducida por los árabes y crecen las primeras plantaciones de aloe en la península Ibérica, llegando a ser elemento esencial de la medicina popular de la ribera mediterránea. El redescubrimiento del valor terapéutico del aloe se produce durante la segunda guerra mundial: “Las quemaduras causadas en las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki por las explosiones atómicas, se curaron más rápidamente con el aloe y en muchos casos sin dejar señales ni cicatrices”. La NASA lo utiliza porque absorbe el 90% de la toxicidad de la fibra de vidrio, los barnices, las pinturas, las radiaciones de los ordenadores, los televisores y demás aparatos electrónicos.

Variedades y denominaciones

El género aloe pertenece a la familia de las asfodeláceas o liliáceas, familia con plantas tan comunes como el ajo, la cebolla, el espárrago y el tulipán. Existen unas 350 variedades o especies reconocidas del género aloe, que crecen en zonas semiáridas de las regiones tropicales y subtropicales, casi todas con alguna propiedad terapéutica, y que pueden ser desde plantas de unos 20 cm. de altura hasta auténticos árboles con más de 20 metros.

Ante la confusión en torno a la denominación de las diferentes variedades, lo que hace que especies distintas de aloe sean conocidas como aloe vera -aloe verdadero en latín-, Sólo debe llamarse así a la especie aloe barbadensis miller.

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Una correcta denominación es importante ya que no todos los aloes tienen iguales características. Hoy en día, prácticamente se limitan a dos las especies de áloe utilizadas con fines medicinales. El aloe ferox miller o aloe del Cabo, a partir del cual se obtiene principalmente acíbar, y el aloe barbadensis miller, originario de Barbados y a partir del cual se obtiene acíbar y gel de aloe.

Debido a su fuerte demanda, la especie aloe barbadensis miller experimenta un incremento de las zonas de cultivo, por lo que ha sido introducida en muchas regiones de las zonas más cálidas de Estados Unidos, México, Antillas, Bahamas, Venezuela, Grecia, Marruecos, Israel, Egipto, Arabia, Argelia o India. También hay plantaciones de aloe barbadensis en Portugal y España (Andalucía, Baleares y Canarias). Del aloe se utilizan las hojas basales, duras, gruesas y carnosas, recolectadas a partir de la planta adulta de más de 3 años y no más de 5, de la que se obtienen el acíbar y el gel de aloe vera.

Derivados del aloe: Acíbar, gel, jugo y zumo

Tanto el gel como el acíbar se obtienen a partir de las hojas frescas. Pero son productos muy diferentes tanto desde el punto de vista químico como farmacológico y terapéutico, por lo que no deben ser confundidos,o exudado obtenido por incisión de las hojas frescas de las especies de aloe ferox y barbadensis, es de color amarillento oscuro, con gusto amargo y nauseabundo. Este látex se condensa y deseca para obtener una masa cerosa quebradiza, de color oscuro entre marrón rojizo y negro, que apelmazado y en forma de terrones similares al barro seco recibe el nombre de acíbar. Sus principios activos son derivados hidroxiantracénicos de acción laxante o purgante. Contiene aloemicina, de gran poder antiinflamatorio y analgésico, y aloeuricina, cuya propiedad es activar y fortificar las células epiteliales, lo que la hace de mucha utilidad en las úlceras gástricas y estomacales. Contiene gran cantidad de aminoácidos que proporcionan una profunda limpieza de la piel. Entre los elementos constitutivos figuran el yodo, cobre, hierro, zinc, fósforo, sodio, potasio, manganeso, azufre magnesio y gran cantidad de calcio. Es una de las pocas especies que contiene vitamina B, además de vitamina A, B1, B2, B6, y C. Contiene generosas proporciones de germanio, que actúa como filtro depurador del organismo, elimina los desechos de las células, reestructura y revitaliza la médula ósea, reactiva el sistema inmunológico, y estimula la producción de endorfinas, que calman el dolor. Pulverizado es incorporado a preparados farmacéuticos laxantes.

El gel de aloe vera es un líquido claro y mucilaginoso de color blanco o ligeramente amarillento, casi transparente, obtenido al triturar las hojas de variedades cultivadas de aloe barbadensis sin eliminar la pulpa. Los polisacáridos son sus principales constituyentes y no contiene derivados antraquinónicos de acción laxante. Tras tratar por métodos físicos el gel de aloe vera se obtiene el jugo o zumo de aloe, que debe ser convenientemente conservado y estabilizado, ya que es sensible a la luz y al calor y puede deteriorarse rápidamente.

El jugo y el zumo obtenidos a partir del gel de aloe barbadensis están libres de aloína y demás sustancias antraquinónicas laxantes, por lo que pueden tomarse con toda seguridad por vía oral, garantizan el contenido de polisacáridos biológicamente activos, y mantienen el color y el sabor, del gel de aloe vera.

El concentrado de aloe es un gel de aloe vera del que se ha eliminado el agua. El extracto de aloe es una solución acuosa o con otros disolventes que contiene menos del 10% de gel de aloe vera. El aceite de aloe vera es la fracción lipídica obtenida de las hojas de aloe barbadensis miller.

Composición química del gel

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Su composición y sus propiedades físico-químicas y farmacológicas pueden variar en función de la lluvia o el riego, del terreno, de la época de recolección de las hojas y de su edad y almacenamiento, y según la forma de obtención del gel y su almacenamiento.

Un 99,4% del peso del gel de aloe vera es agua. Más del 60% de los sólidos totales son polisacáridos mucilaginosos ligados a azúcares como glucosa, manosa, ramnosa, xilosa, arabinosa, galactosa y ácidos urónicos. El mucílago está compuesto de diferentes polisacáridos neutros, ácidos y acetilados (mananos, glucomananos, galactomananos, etc.), responsables de la gran capacidad que tiene la planta para retener agua y gracias a la cual puede sobrevivir en condiciones de sequía. Los polisacáridos mucilaginosos son los principios activos responsables de la actividad biológica del gel de aloe vera, y entre ellos destaca el acemanano (aloeverosa), que ha despertado gran interés por sus propiedades farmacológicas y como componente activo importante del gel de aloe, y el aloérido, polisacárido de elevado peso molecular recientemente identificado, constituido por glucosa, galactosa, manosa y arabinosa, y que según parece posee una actividad inmunoestimulante superior a la del acemanano.

Los restantes sólidos que componen el gel de aloe vera, que también pueden contribuir a su actividad terapéutica, son sales orgánicas y ácidos (glutámico, málico, salicílico, cítrico, lactato magnésico, oxalato cálcico, …), enzimas (celulasa, carboxipeptidasa, bradikininasa, catalasa, amilasa, oxidasa, tiroslnasa), sapogénicas, taninos, esteroles, triglicéridos, aminoácidos (lisina, histidina, glutamina, arginina, ácido aspártico, asparagina, treonina, serina,ácido glutámico, glicina, alanina, valina, metionina, isoleucina, leucina. tirosina, fenilalanina y triptófano), RNA y trazas de alcaloides, de vitaminas (betacaroteno, B,, Bz, Ba, Bs, C, E, colina, ácido fólico) y de minerales (aluminio, boro, bario, calcio, cromo, cobre, hierro, potasio, magnesio, sodio, fósforo, estroncio, silicio). No debe contener nunca en cantidades apreciables derivados hidroxiantracénicos o antraquinonas de acción laxante.

Actividad sobre órganos y sistemas

Respecto a su actividad sobre la mucosa gastroduodenal destaca el efecto protector ante lesiones de la mucosa gástrica, su actividad antiulcerosa, y de inhibición del crecimiento de helicobacter pylori. El acemanano presente en el aloe vera podría ser útil en enfermedades inflamatorias intestinales como la de crohn o la colitis ulcerosa. Es útil en el estreñimiento ya que actúa regulando el tránsito intestinal, alivia los gases y los cólicos con dolor, mejora enormemente la digestión y activa el funcionamiento hepático. El Aloe Vera es también tónico, purgante, estimulante de la formación y secreción de bilis y ayuda a eliminar los parásitos intestinales por lo que se convierte en un gran aliado de nuestro sistema digestivo en los días en los que comemos en exceso. Además, estimula el apetito, facilita la digestión y reduce los molestos gases. Y en dosis altas tiene efecto laxante.

En el sistema endocrino resalta la actividad hipoglucemiante e hipolipemiante. El aloe vera administrado por vía oral es capaz de reducir los niveles de glucosa en sangre. A nivel cardiocirculatorio, puede tener también cierta actividad sobre los niveles sanguíneos de colesterol y triglicéridos, aunque el mecanismo de acción no ha sido dilucidado.

Actúa sobre las várices (las mejora aplicando el aloe varios meses externamente), depura la sangre y combate la anemia. Presenta una acción coagulante por contener calcio, potasio y celulosa, por lo que el aloe vera provoca en las lesiones, la formación de una red de fibras que aseguran las plaquetas de la sangre, ayudando en la coagulación y cicatrización.

En cuanto al sistema inmune el aloe tiene actividad inmunomoduladora y antimicrobiana frente a un amplio número de microorganismos, bloquea la reproducción del VIH y de los herpesvirus y estimula la actividad de los monocitos y macrófagos. El aloe vera, activo en situaciones de inmunosupresión, es también efectivo en la prevención de estados de inmunosupresión inducidos por radiación ultravioleta y en la prevención de infecciones víricas respiratorias (gripe, resfriado, laringitis) por inducir la formación de anticuerpos. Tiene asimismo actividad antünflamatoria: inhibe la síntesis de prostaglandinas y reduce la migración e infiltración de leucocitos, la liberación de histamina y la síntesis y secreción de leucotrienos. La actividad antünflamatoria del gel de aloe vera se sinergiza con el resto de propiedades (cicatrizante e inmunoestimulante) para facilitar la curación de heridas o frente a procesos artríticos (por sus propiedades antünflamatoria e in munomoduladora).

Presenta una acción inhibidora del dolor. Sus principios activos tienen una notable capacidad de penetración hasta los planos más profundos de la piel, inhibiendo y bloqueando las fibras nerviosas periféricas (receptores del dolor) interrumpiendo el modo reversible a la conducción de los impulsos. Pero además de esas propiedades el Aloe vera genera ácido salicílico -de efecto analgésico- por lo que es utilizada para tratar todo tipo de afecciones o patologías que produzcan dolor moderado. Además de esto, reduce el dolor por poseer una poderosa fuerza antiinflamatoria, ya que tiene una acción similar a la de los esteroides, como la cortisona, pero sin sus efectos nocivos colaterales.

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El aloe vera presenta propiedades anticancerígenas y antitumorales. Especialmente en los sarcomas blandos, el acemanano es capaz de reducir el crecimiento del tumor o producir regresión del mismo. Esta actividad antitumoral, junto a las propiedades inmunoestimu¡antes y protectoras de las lesiones inducidas por radiación, determinan la posible aplicación del aloe vera en la prevención de melanomas y cánceres de piel, por lo que se han iniciado estudios para evaluar la actividad antitumoral del acemanano y otros polisacáridos del aloe.

En relación a la piel y las mucosas destacan las propiedades de cicatrización y regeneración. El aloe vera, ingerido o en aplicación externa, facilita la curación de heridas, quemaduras y lesiones epidérmicas y reduce el dolor: Se ha mostrado especialmente eficaz en las quemaduras inducidas por radiación, incluídas las solares, y en lesiones subsiguientes a tratamientos con radioterapia. El gel de aloe aumenta el correcto entrelazado de las fibras de colágeno sobre la zona lesionada debido a la regeneración celular y tisular promovida por las glicoproteínas, la reepitelización y angiogénesis favorecida por la alantoína, y el efecto antiinflamatorio y antimicrobiano de los polisacáridos y compuestos fenólicos”. También facilita la curación de llagas y ulceraciones bucales o lesiones inflamatorias irritativas de la mucosa gastro-intestinal.

En situaciones donde la curación de heridas se ve afectada y retardada, por ejemplo la diabetes, el aloe es especialmente eficaz: “No sólo disminuye el tiempo de curación de las lesiones, sino que mejora el flujo sanguíneo y mantiene una mayor sensibilidad en la zona lesionada en comparación con otros tratamientos”.

No menos importante es su actividad antipsoriásica. La penetración de los polisacáridos del gel de aloe vera a través de la piel favorece su humectación, ocluye la dermis e inhibe la formación de las placas psoriásicas, de modo que puede reducirse de manera significativa la duración de los brotes. Las alteraciones producidas en la piel por la edad y por las radiaciones solares se deben a que los cambios degenerativos son superiores a la capacidad regenerativa, lo que se plasma en la aparición de arrugas y cambios en su pigmentación. El gel de aloe previene el fotoenvejecimiento prematuro, restablece el equilibrio entre los cambios degenerativos y regenerativos y estimula la síntesis de colágeno y de las fibras de elastina de la piel. El gel de aloe incrementa el contenido de colágeno soluble e inhibe los enzimas responsables de la formación y acumulación de melanina en la piel, que darían lugar a la aparición de manchas o zonas de hiperpigmentación.

Presenta una acción rehidratante y cicatrizante. Penetra profundamente en las tres capas de la piel, restituyendo los líquidos perdidos, reparando los tejidos desde dentro hacia fuera en las quemaduras (fuego o sol), fisuras, cortes, raspaduras, pérdida de tejido, etc. Así, se puede utilizar como fotoprotector contra las quemaduras solares, e incluso contra este tipo de quemaduras una vez producidas.

También después de la depilación evita rojeces, erupciones, granos, y cierra rápidamente los poros dilatados.

Tanto aplicada a la piel como tomada, la sábila acelera el proceso de cicatrización y contracción de las heridas ya que estimula la producción de colágeno; tiene propiedades antiinflamatorias con potencia similar a la hidrocortisona.

Se ha usado para el tratamiento de irritaciones de la piel causadas por alergias, seborrea, psoriasis y otras condiciones, y previene el daño causado a la piel por la exposición a los rayos ultravioletas del sol. Es usada en quemaduras (se aplica durante las primeras 48 horas, de manera que la piel permanezca húmeda con una gasa mojada con gel.

Tiene poder curativo, desinfectante y regenerador celular, impidiendo que queden cicatrices o que estas sean mínimas), erupciones por cualquier causa (intoxicación por alimentos o medicinas, varicela, sarampión, picaduras de insectos), acné, psoriasis, úlceras en las piernas (en uso externo se aplica el gel dos veces al día durante varios meses y por vía interna se toma, dos o tres veces al día, una cucharada del zumo), micosis y el herpes labial, cicatrices (reduce las del acné y las quirúrgicas), estrías (las previene y reduce, una vez aparecidas, por su poderoso efecto astringente), llagas o aftas dentro de la boca (aplicar el gel dos o tres veces al día), y encías inflamadas o dolorosas (cuando hay infección o está naciendo un diente, como en el caso de los bebés, se puede usar porque calma el dolor).

Además, recientes investigaciones han probado la eficacia del aloe vera como coadyuvante en los procesos regenerativos de los tejidos: anestesia los tejidos, dilata los capilares, estimula la cicatrización e hidrata los tejidos. Además es considerado un potente antiarrugas pues permite que la piel mantenga siempre un nivel óptimo de hidratación y elasticidad.

El aloe penetra en las tres capas de la piel: epidermis, dermis e hipodermis, y expulsa las bacterias y los depósitos de grasa que tapan los poros. Al mismo tiempo la acción de los nutrientes naturales, los minerales, las vitaminas, etc., estimulan la reproducción de nuevas células. En las plantas los principios activos se hallan siempre biológicamente equilibrados por la presencia de sustancias complementarias, que van a potenciarse entre si, de forma que en general no se acumulan en el organismo, y sus efectos indeseables están limitados.

Hoy en día han aparecido teorías que explican el mecanismo de acción del aloe como consecuencia de una actuación conjunta de todos los principios activos que lo constituyen, siendo los polisacáridos presentes en el aloe, quienes realizan la función de coordinar la acción del resto de los componentes.

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En el campo de la belleza, el aloe ayuda a evitar la alopecia, la caspa y la seborrea. La aloína revitaliza el cabello tornándolo más flexible, reluciente, dócil y resistente. Las cremas o pomadas son eficaces contra la sequedad de los labios. Evita las estrías en el abdomen y en los senos, después del parto. Regenera las células de la piel después del afeitado y después de la depilación evita erupciones, granos y enrojecimiento de la piel, y cierra rápidamente los poros dilatados.

Por último, destacar que el aloe vera tiene una acción energética y nutritiva ya que contiene 19 aminoácidos esenciales, necesarios para la formación y estructuración de las proteínas, que son la base de las células y tejidos, y también minerales, todos elementos indispensables para el metabolismo y actividad celular.

Aplicaciones e indicaciones

Por vía oral el aloe vera es un gran regulador, depurativo y tonificante general de los órganos y sistemas corporales. Recomendado por sus propiedades cicatrizantes en úlceras y problemas gastrointestinales irritativos, inflamatorios, fermentativos o infecciosos, y por sus propiedades inmunoestimulantes si se requiere un aumento de las defensas naturales en casos de infección respiratoria, urinaria o ginecológica.
Se recomienda para depurar y desintoxicar en afecciones hepatobiliares y ante una acumulación de toxinas en reumatismo, artritis, procesos alérgicos como rinitis o asma, gota, y afecciones dermatológicas como acné, dermatitis o eccemas. Ayuda a regular y depurar el organismo y a controlar los niveles de colesterol, glucosa y ácido úrico, así como la tensión arterial, la circulación venosa y el metabolismo general, por lo que puede ser útil como complemento en dietas de control de peso.

Aplicado externamente es antIInfeccioso, antiinflamatorio y suavizante, favorece la cicatrización y regeneración de la piel y alivia y cura heridas, llagas, eccemas, psoriasis, golpes, dolores musculares o articulares, acné, manchas en la piel, etc. Alivia el dolor, la irritación, el picor y la inflamación. Aplicado en compresas en los días siguientes a la quemadura, solar o no, calma y acelera la regeneración de la piel dañada.

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Para resumir, en uso interno y externo el aloe vera está indicado en afecciones dermatológicas e infecciones exantemáticas (sarampión, varicela, rubeola, herpes), afecciones de la mucosa gástrica e intestinal (gastritis, hiperacidez, úlcera gastroduodenal, infecciones gastrointestinales y enfermedades inflamatorias intestinales como crohn, colitis ulcerosa y colon irritable) y de la mucosa bucal (aftas, gingivitis, periodontitis, candidiasis bucal y esofágica), estados de inmunosupresión, procesos inflamatorios y autoinmunes tipo artritis, procesos tumorales, prevención de estados de inmunosupresión y procesos infecciosos, hiperglucemias e hiperlipidemias.

Precauciones

En uso externo no se han descrito reacciones adversas y las reacciones alérgicas son muy raras. En uso interno el gel de aloe vera se considera seguro y no se conocen interacciones. Los jugos obtenidos a partir del gel de aloe vera deben ser biológicos y no contener sustancias antraquinónicas. Los derivados antraquinónicos pueden originar cuadros diarreicos y cólicos intestinales, y su uso crónico puede producir pérdida de potasio, deshidratación y dependencia de laxantes.
Antes de comenzar un tratamiento con aloe, tanto interno como externo, hay que tomar las siguientes precauciones: la primera vez que se toma (ya sea en forma de zumo o con la pulpa, entre otras opciones) la dosis ha de ser gradual, ya que hay personas a las que les puede provocar vómitos, diarreas, inflamaciones cutáneas, hinchazones y mareos. Aunque sus efectos beneficiosos son innumerables hay que hacer un uso responsable. Por ejemplo, si lo consume en forma de bebida la dosis diaria recomendada es de 20-25 mililitros antes de cada comida y nunca debe exceder el litro al día. Si consumiera más de esa cantidad podría, por ejemplo, sufrir una leve congestión del bajo vientre o aumentar la intensidad de la hemorragia menstrual. La toma de sábila en grandes dosis puede estimular la actividad contráctil del intestino y causar dolores abdominales o diarrea.

aloe-vera-6.jpgSólo hay una contraindicación absoluta: no la use si está embarazada o en el periodo de lactancia porque su efecto depurativo y desintoxicante puede provocar abortos y su efecto laxante producir diarreas en el lactante. Las mujeres embarazadas no deben usarlo bajo ningún concepto. No es recomendable en pacientes con fiebre y problemas renales graves. Los enfermos cardíacos o renales deben tomarlo con precaución. La misma que han de tener los diabéticos pues se ha descubierto que en algunas personas el hecho de tomar Aloe Vera puede aumentar la cantidad de insulina producida por el cuerpo. No debe administrarse en niños menores de doce años o en personas mayores de edad cuando se sospeche de obstrucción intestinal, o de enfermedad inflamatoria del intestino.