Deficiencias de vitaminas y minerales

Se suele hacer una suposición general de que las poblaciones de los países desarrollados tienen una nutrición adecuada y, por lo tanto, están libres de deficiencias en micronutrientes esenciales. Para fomentar una nutrición adecuada, los autoridades sanitarias de los distintos gobiernos, definen un conjunto de “ingestas dietéticas de referencia” (RDA), “valores de referencia de nutrientes” (VRN) o similares, para los nutrientes individuales. Estas cifras describen la ingesta diaria mínima del nutriente específico que se considera suficiente para satisfacer los requerimientos nutricionales de la mayoría de la población sana. Sin embargo, “cumplir con los requisitos” en este contexto, se refiere a la prevención simple de enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición, o un estado de enfermedad relacionado con una deficiencia específica de ese nutriente.

Los VRN son estadísticas de población y, por lo tanto, representan estimaciones aproximadas del requerimiento promedio de individuos dentro de un grupo/población, con un ajuste para las variaciones en la necesidad del nutriente entre los individuos que componen la población. Sin embargo, para la mayoría de los micronutrientes, parte de la información que se requeriría para calcular con precisión el requerimiento diario es desconocida o incompleta y las recomendaciones se basan en una serie de suposiciones y consideraciones que podrían conducir a grandes variaciones en el futuro. Estas cifras también han cambiado poco en las últimas cuatro décadas, a pesar de la evidencia emergente de diferencias individuales sorprendentes en la absorción y excreción de vitaminas y minerales como consecuencia de una amplia gama de factores, incluidos polimorfismos genéticos específicos, género, etnia, disfunción endocrina, función tiroidea , el consumo habitual de medicamentos, drogas, alcohol y otros factores dietéticos, obesidad, consumo general de energía, ejercicio vigoroso o edad1-5 Estas lagunas en nuestro conocimiento cuestionan la existencia misma de una población “normal”6 y sugieren que los VRN son, hasta cierto punto, figuras arbitrarias.

Vitaminas y MineralesPor otro lado, se comprueba que determinadas poblaciones de países desarrollados no consumen ni siquiera la cantidad mínima recomendada de un micronutriente dado. Mujeres menopáusicas españolas no llegan a los VRN de vitamina D y ácido fólico7. Cifras del gobierno del Reino Unido muestran niveles de deficiencia en adultos del 3% para la vitamina B12 y del 5% para el folato y estas cifras aumentan al 5% y 12%, respectivamente, en la porción socioeconómica más baja de la población8,9. La hipovitaminosis de vitamina D se ha convertido en una pandemia y se observa en todas las etnias y grupos de edad en todo el mundo10.

Un factor que también continúa ejerciendo una presión al alza sobre los niveles de deficiencia de micronutrientes,  es la desnutrición paradójica asociada con la obesidad. Esta situación se está volviendo cada vez más frecuente a medida que los niveles de obesidad continúan aumentando en las naciones desarrolladas. Este fenómeno de deficiencia se basa principalmente en que las dietas obesogénicas suelen ser sesgadas hacia los alimentos procesados ricos en energía que son ricos en grasas y azúcares simples, pero bajos en micronutrientes, lo que conduce a deficiencias en una gama de vitaminas y minerales11.

Un individuo puede no ser técnicamente deficiente en un micronutriente, pero aún puede estar en un estado mucho más común de “deficiencia marginal” o “subclínica” que aún lo predispondrá a un mayor riesgo de una cantidad de enfermedades más generales12,13. Mientras que los efectos de las deficiencias absolutas de la dieta están bien documentados, los de deficiencia marginal no se determinan con claridad, aunque por definición, sean mucho más frecuentes que los niveles de deficiencia absoluta para todas las vitaminas y minerales.

Una proporción muy considerable de las poblaciones de los países desarrollados sufren deficiencias o deficiencias marginales en una o más vitaminas y minerales que, como mínimo, pueden derivar en una variedad de enfermedades crónicas. El requisito mínimo diario de muchos micronutrientes simplemente no se conoce en la actualidad y el nivel óptimo no ha recibido atención en absoluto. Incluso las agencias gubernamentales responsables de definir las recomendaciones dietéticas reconocen que los beneficios del consumo de micronutrientes pueden continuar en un continuo muy por encima de los VRN. Claramente, el sentido común dicta que el nivel óptimo de consumo de cualquier nutriente no será simplemente el nivel que previene las enfermedades relacionadas con una deficiencia, o incluso una deficiencia marginal, en ese nutriente. De acuerdo con esto, una gran cantidad de evidencia epidemiológica que sugiere relaciones entre el aumento del consumo/niveles bioquímicos de varias vitaminas y minerales y los beneficios para la función cardiovascular, la función cognitiva y la disminución de la incidencia de demencia entre otros,  muestran claramente que los individuos obtienen beneficios fisiológicos adicionales relevantes del consumo de micronutrientes muy por encima de la dosis diaria recomendada14-17.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología

Referencias

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