Aceite Pescado1 Una revisión acerca de la ingesta dietética de ácidos grasos omega 3 en mujeres halló que una mayor cantidad de aceite de pescado en la dieta se relacionaba con: aumento en la duración del embarazo; aumento en el peso de nacimiento del bebé; menor hipertensión durante el embarazo y posible prevención de pre-eclampsia. Además se ha visto que las mujeres con pre-eclampsia tienen niveles totales de omega 3 disminuidos y una proporción incrementada de omega 6: omega 3.

2 Un estudio del 2007 realizado por la Universidad de Connecticut halló que el aceite de pescado tenía un efecto significativo en la disminución de la presión sanguínea en personas con hipertensión o hipercolesterolemia. Otro estudio mostró que la suplementación con aceite de pescado disminuía el ritmo cardíaco en reposo en individuos sanos, lo que podría asociarse con un menor riesgo de problemas cardiovasculares.

3 Una revisión de los efectos del aceite de pescado sobre la salud cardíaca concluye que la suplementación tiene efectos beneficiosos sobre presión sanguínea, trombosis, inflamación, estabilidad de placas de ateroma y aterosclerosis; todos ellos factores de riesgo para la Enfermedad Cardíaca Coronaria

4 La suplementación con EPA y DHA también se ha asociado con beneficios en personas con síndrome metabólico (conocido como Síndrome X), actuando en particular sobre la dislipidemia y la agregación plaquetaria.

5 La suplementación con aceite de pescado durante el embarazo (durante 20 semanas) también ha demostrado incrementar la concentración de ácidos grasos omega 3 en la leche materna y mejorar los niveles de DHA de los niños de 1 año de edad.

6 Se ha documentado que el Lupus Eritematoso Sistémico (SLE) mejora con la adición de aceite de pescado. Un estudio llevado a cabo en el Reino Unido mostró que los ácidos grasos omega 3 no sólo tenían un efecto terapéutico sobre la enfermedad, sino que también reducían el estrés oxidativo.

7 Una deficiencia en ácidos grasos omega 3, especialmente de DHA, en el cerebro se ha relacionado con desórdenes depresivos. Se ha observado que la suplementación con Omega 3 reduce algunos de los síntomas del desorden bipolar. Niveles deficientes de ácidos grasos omega 3 pueden relacionarse con diversos desórdenes del estado de ánimo como depresión, desórdenes bipolares y depresión postparto.

8 Incluso en adultos sanos, un mayor consumo de ácidos grasos omega 3 se ha asociado con un mayor volumen de materia gris en el cerebro. Esto podría estar asociado con beneficios para la memoria y el estado de ánimo.

9 Un estudio de niños con ADHD (Desorden de Hiperactividad y Déficit de Atención) mostró que la suplementación con EPA y DHA modificaba los niveles plasmáticos de omega 3 y provocó una mejoría en comportamientos problemáticos
como: inatención, hiperactividad, conducta y comportamiento desafiante.

10 Un estudio canadiense (2007) concluyó que el aceite de pescado no sólo reducía el dolor, la rigidez articular, el consumo de antiinflamatorios no esteroideos (NSAIDs) y el número de articulaciones con dolor en personas con Artritis Reumatoide, sino también en personas con dolor articular secundario a otras afecciones como enfermedad inflamatoria intestinal y dismenorrea.

Departamento Técnico de Lamberts Healthcare Ltd.

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Laboratorios Lamberts España