PROBLEMAS OCULARES

Si hay una parte del cuerpo a la que damos una especial atención y con la que tenemos gran cuidado es con los ojos. Decimos popularmente que “tenemos dos ojos para toda la vida” como si del resto de órganos tuviéramos repuesto, pero eso quizá denota ese  aprecio que los tenemos.

Popularmente se dice que los ojos son las ventanas hacia el mundo exterior. Y además de ser cierto de muchas maneras, los ojos muestran toda una serie de intenciones, sensaciones, sentimientos… y dolencias. Quizá por ello nos resulta incómodo que alguien nos mire fijamente a los ojos y lo calificamos como “mala educación”. Puede que en cierto modo, tengamos miedo de que descubra cosas de nosotros. Incluso puede que descubra cosas que nosotros mismos ignoramos.

En las diversas técnicas naturopáticas, los ojos están relacionados con distintos órganos. El hígado, el estómago, la vesícula biliar y los riñones se reflejan alrededor de los ojos. Obviamente pasaremos por alto la técnica de la Iridiología, porque sería un tema demasiado amplio para tratarlo en un espacio tan corto.

Por ello, cuando veamos que tenemos una inflamación o edema en los párpados superiores, podremos pensar que se está reflejando un funcionamiento irregular de la vesícula biliar, a veces incluso con componente orgánico. Si es la energía hepática la que no funciona adecuadamente, podremos encontrarnos con problemas tales como un aumento de la tensión ocular (en este caso también relacionado con los riñones), un humor acuoso demasiado espeso o una opacidad del cristalino (con componente pancreático).

Cataratas

Un problema gástrico puede derivar en ojos rojos y resecos, una sensación de cuerpo extraño o de arenilla en el ojo puede deberse a un mal funcionamiento hepático y un problema en el lagrimal puede denotar otro en la vejiga.

Obviamente no debemos pensar que todos estos problemas son debidos necesariamente a disfunciones orgánicas. Se sabe que personas con problemas en los huesos esfenoides, frontal y temporal, pueden tener un aumento de la tensión ocular, y que una alteración de la visión o mareos, pueden estar asociados a las cervicales.

Su relación con el estómago es bien patente. De hecho, casi todas las personas que usan gafas, se han sentido alguna vez con incómodos problemas gástricos (náuseas, vómitos o problemas digestivos) que se han solucionado con una correcta graduación de los cristales. He conocido casos de personas que eran incapaces de mirar dibujos estereoscópicos (un dibujo aparentemente hecho con manchas, que si se logra entrecruzar los ojos de una manera concreta hace surgir una figura en tres dimensiones) ya que apenas lo intentaban, les surgían náuseas.

CONCRETANDO

Quizá uno de los problemas principales y más usuales en los ojos es la inflamación y picor de la conjuntiva, lo que en medicina se denomina conjuntivitis. Puede ser debido a la penetración en el ojo de un cuerpo extraño, a un cambio de clima, a un esfuerzo ocular excesivo, a alergias y procesos víricos o a una disfunción de la vesícula biliar.

Conjuntivitis

Otro de los problemas principales es la inflamación edematosa del párpado superior, que en medicina se conoce como orzuelo. Cuando un diagnóstico médico nos confirme este punto, si no se nos facilitan más datos (o no se los podemos facilitar al médico), podemos pensar en alergias, problemas dentales y en su relación con la vesícula, como hemos dicho anteriormente.

Orzuelo

No debemos olvidar que, al igual que el resto de los órganos del cuerpo, los ojos también somatizan emociones y sensaciones. Hay personas que pierden visión tras un susto o tras encontrarse con una situación en la que “es preferible no ver”. De esa manera, hay estudiosos que apuntan a que los problemas de visión pueden tener un componente somático importante, de manera que si una persona tiene dificultad para ver de cerca pero no tiene problemas para ver de lejos, puede estar reflejando en su visión un modo de actuar en la vida, una actitud en la que se fija más en los demás que en él mismo. También se apunta al caso opuesto, quien puede ver de cerca y no de lejos podría estar somatizando una excesiva observancia de sí mismo.

AYUDAS

Comunmente, se recomienda hacer baños de sal para problemas de conjuntivitis. Se aconseja el uso de una pizca de sal y en algunos casos unas gotas de zumo de limón, que se deben hervir a modo de esterilización. Sin embargo, a pesar de tratarse de un buen remedio casero, es necesario tener cuidado tanto en la cantidad de sal como en la de limón, ya que una cantidad excesiva (especialmente del segundo) puede provocar más molestias que alivio.

Para ello, si bien sí se puede poner una muy pequeña cantidad de sal marina en el preparado con el que se pretende lavar los ojos, hay una serie de ayudas naturales que debemos tener en cuenta.

Para los procesos de inflamación de la conjuntiva ocular, contamos con plantas como la Eufrasia (Euphrasia Officinalis), que tiene acción antiinflamatoria y antiséptica. Está contraindicada en gastritis y úlceras gastroduodenales por su acción astringente. El Aciano (Centaurea Cyanus) también se puede usar en este tipo de procesos al ser antiséptico, antiinflamatorio y astringente suave. Y obviamente la famosa Manzanilla (Matricaria Chamomilla) que también tiene las acciones de las otras dos y que se debe tener precaución con el uso de su aceite esencial (que no sería el caso en el tema que ahora tratamos).

En homeopatía contamos con la propia Euphrasia (presente en muchos colrios, pero también en gránulos), Belladona (para inflamaciones con rojez, ardor, pupilas dilatadas y dolor pulsante), Apis Mellifica (si la inflamación presenta pequeñas pápulas) o Árnica (si se debe a un golpe o a un cuerpo extraño).

Para las inflamaciones edematosas de los párpados superiores, podemos usar la propia eufrasia o un emplasto de semillas de lino en pasta de decocción. En cuanto a la homeopatía, contamos con Pulsatilla (si hay secreciones espesas y mejoría con el viento y el frescor), Staphysagria (para orzuelos que aparecen tras estrés emocional o represión de enfado), Apis Mellifica (genérico para inflamaciones edematosas que mejoran con el frío y empeoran con el calor), Silicea (si hay supuración que parece no terminar) y Hepar Sulphur (éste siempre a 15 ó 30 CH, ya que estas diluciones harán que el orzuelo se vaya reabsorbiendo, ya que si damos diluciones inferiores, el orzuelo tenderá a abrirse).

Por Rafael Sánchez
Naturópata
Madrid