Se han estudiado numerosas plantas medicinales y principios activos vegetales como como posibles herramientas para regular la homeostasis de la glucosa, el desarrollo del tejido adiposo y la inflamación asociada al sobrepeso o la obesidad.

Una dieta desequilibrada puede causar obesidad y la obesidad provoca una sobreproducción de radicales libres o especies reactivas del oxígeno (ROS), que son responsables del daño celular. Durante la última década, la obesidad se ha relacionado con la inflamación. La ingesta de macronutrientes pueden inducir estrés oxidativo y respuestas inflamatorias, lo que quiere decir que cuánto más cantidad de alimentos se ingieren, más radicales libres y más inflamación se generan. Se ha comprobado, que una reducción en la ingesta de macronutrientes en personas obesas (1.000 kcal/día durante 4 semanas), puede reducir, tanto el estrés oxidativo, como determinados mediadores inflamatorios.

Resulta también muy significativo que, después de 48 horas de ayuno, la reducción de la generación de ROS en sujetos normales, esté en torno al 50%. Claramente, la ingesta de macronutrientes, es un regulador importante del estrés oxidativo.

La curcumina es uno de los principios activos más representativos presentes en el rizoma de cúrcuma: Curcuma longa Vahl. Varios estudios in vitro han demostrado que la curcumina puede mejorar el patrón de marcadores de inflamación y trastornos metabólicos relacionados con la obesidad. En modelos animales se ha comprobado que la administración oral de curcumina mejora el estado diabético y reduce los marcadores de inflamación en el hígado y en el tejido adiposo. Otros estudios han demostrado que el tratamiento dietético con curcumina mejoró la sensibilidad a la insulina, los trastornos inflamatorios y evitó la acumulación de grasa hepática. A pesar de los múltiples beneficios medicinales de la curcumina, su baja biodisponibilidad oral de sigue siendo un reto importante en el desarrollo de formulaciones con mayor eficacia clínica. La piperina, un componente de la pimienta, es un inhibidor de la glucuronidación hepática e intestinal. La ingesta de piperina contribuye a aumentar la concentración sérica de curcumina y, por lo tanto, su biodisponibilidad. Además de sus propiedades biopotenciadoras, la piperina tendría aportaría efectos positivos derivados de su acción antioxidante y antiinflamatoria.

Muchos de los efectos beneficiosos de la cúrcuma derivan de sus acciones antioxidantes y antiinflamatorias. Además del control de la inflamación asociada al sobrepeso o la obesidad, la evidencia sugiere que la curcumina puede regular el metabolismo de los lípidos, que desempeña un papel central en el desarrollo de la obesidad y sus complicaciones.

El rizoma de jengibre (Zingiber officinale Roscoe), dentro de sus múltiples principios activos, contiene un grupo concreto de componentes no volátiles responsables de su sabor picante, denominados gingeroles, con una potente actividad antiinflamatoria. Diferentes estudios y revisiones de los mismos, proporcionan una convincente evidencia de los efectos del jengibre sobre el control de la glucosa, la sensibilidad a la insulina y la mejora del perfil lipídico (colesterol, triglicéridos).

En modelos animales, se ha evidenciado que el jengibre tiene una gran capacidad para reducir el peso corporal (con un efecto similar a orlistat), sin inhibir el nivel de lipasa pancreática o afectar la concentración de bilirrubina, con un efecto positivo en el aumento del nivel de antioxidantes y del colesterol HDL.

Tradicionalmente, tanto el jengibre como la cúrcuma se han venido utilizando como digestivos y antiinflamatorios, en la actualidad y en el contexto del sobrepeso y la obesidad podrían tener un interesante efecto sinérgico, actuando sobre la inflamación asociada en estas dos situaciones, mejorando la funcionalidad hepática, digestiva y metabólica general.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología

 

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