Nutrientes para la salud prostáitica

La próstata es una glándula accesoria que forma parte del sistema reproductor del hombre. Se localiza enfrente del recto y debajo de la vejiga, rodeando a la uretra, que es el conducto por donde fluye la orina.

En el varón adulto, entre los 20 y 40 años, la próstata oscila entre unos 20-30 gramos y presenta el tamaño de una castaña. Junto a otros tipos de glándulas y las vesículas seminales, participa en la producción del líquido seminal.

Durante la eyaculación, el líquido o fluido seminal ayuda en el transporte de los espermatozoides como parte del semen. A este líquido seminal la próstata aporta entre otros componentes el antígeno prostático específico (PSA): una proteasa sérica responsable de la licuefacción del coágulo seminal. El PSA se encuentra tanto en la próstata normal, como en la hiperplasia prostática benigna y en los cánceres prostáticos. Debido a que El PSA es producido por la propia glándula y se puede utilizar para detectar un determinado trastorno, se puede hablar de él como un marcador tumoral o marcador biológico.

A partir de los 40 años, la próstata puede presentar un mayor o menor crecimiento, generando la conocida como Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP).

Aunque HBP implica hiperplasia (un aumento en el número de células) en lugar de hipertrofia (un crecimiento en el tamaño de las células individuales), los dos términos se usan indistintamente. Se trata de una hiperplasia tanto de las células del epitelio como del estroma, resultando en la formación de nódulos grandes.

Estos nódulos comprimen la uretra, obstruyéndola total o parcialmente, interfiriendo con el flujo normal de orina, haciéndolo más lento, o incluso deteniendo el flujo de la orina desde la vejiga al pene. Esta situación conduce a los síntomas de polaquiuria (necesidad frecuente de orinar, con frecuencia nocturna), disuria (dolor al orinar), dificultad para orinar, incontinencia postmiccional y aumento del riesgo de infecciones urinarias y retención urinaria.

En torno a un 50% de los hombres a la edad de 50 años, tienen evidencia histológica de HBP, este porcentaje aumenta a un 75% a la edad de 80 años. En el 40-50% de estos pacientes, la HBP se vuelve clínicamente significativa.

Aunque no se conocen con exactitud las causas que hacen que la próstata crezca, las hormonas masculinas (andrógenos) están implicadas. Los testículos son la fuente principal de hormonas masculinas, incluida la testosterona. Las glándulas suprarrenales también producen testosterona, aunque en pequeñas cantidades.

Si los testículos se extirpan después de desarrollar HBP, la próstata comienza a reducirse de tamaño.

Según esta situación, podemos pensar que el crecimiento prostático es un hecho inevitable y que entraría dentro del propio proceso de envejecimiento de nuestro organismo, además, parece ser que no se han identificado factores de riesgo, distintos al hecho de tener testículos.

Una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico de modo regular y seguir hábitos lo más saludables posibles, no sólo será beneficioso para la salud de nuestra próstata, sino para nuestra salud en general.

Dentro de los alimentos que deberíamos incorporar en nuestra vida diaria, aparecen nutrientes específicos con potenciales beneficios sobre la salud prostática.

El licopeno es un antioxidante perteneciente a los carotenoides, presente en frutas y verduras a las que le confiere colores rojos, naranjas o rosados, tales como los tomates, pimientos, zanahorias, calabazas, sandías o cerezas por nombrar algunas.

En un estudio piloto destinado a investigar los efectos de la suplementación con licopeno en ancianos con HBP, se seleccionaron 40 pacientes con HBP histológicamente comprobada, libres de cáncer de próstata. Se realizaron dos grupos al azar. Uno de los grupos recibió una dosis de 15 mg al día de licopeno y otro un placebo, durante 6 meses. Pasado este tiempo se comprobó que en el grupo que había recibido el suplemento de licopeno, tanto los niveles de PSA en suero, como el agrandamiento de la próstata habían disminuido, respecto al grupo placebo (1).

El selenio es un micronutriente fundamental para nuestra salud. Es un componente esencial de rutas metabólicas principales, incluyendo el metabolismo de las hormonas tiroideas, los sistemas de defensa antioxidantes la función inmune (2).

Son fuentes ricas el marisco y el pescado, los cereales integrales, el ajo, las nueces (en especial las nueces de Brasil), la levadura de cerveza, el germen de trigo y las legumbres. La cantidad varía de la concentración presente en los suelos.

Es uno de los oligoelementos más estudiados por su papel en la prevención y tratamiento de la salud prostática. Presenta una sinergia positiva con la vitamina E, potenciándose su acción antioxidante y favoreciendo su absorción.

El zinc está presente en nuestro organismo en cantidades de 2 a 3 g, siendo uno de los oligoelementos más abundantes tras el hierro y el flúor. Abunda en los cereales integrales, la levadura de cerveza, el germen de trigo, los frutos secos, las legumbres, el marisco, el pescado o la carne. Es especialmente abundante en las semillas de calabaza (también contienen selenio), las pipas de girasol, las nueces y la mostaza.

La vitamina E es el suplemento más popular utilizado por los hombres (3). Alimentos ricos en vitamina E son: aceite de germen de trigo, aceite de girasol, semillas de lino, aceite de nueces, aceites de maíz, soja, sésamo y palma, avellanas, almendras, pipas de girasol, aceite de oliva, nueces, cacahuetes, semillas de sésamo o aceite de hígado de bacalao.

El fruto de Sabal serrulata (= Serenoa repens) (palmera de florida), utilizado de 1-2 g/día, ó 320 mg/día de extracto lipofílico, ha demostrado ser una de las plantas medicinales más útiles para el tratamiento de la HBP y las manifestaciones urinarias asociadas (4). No obstante, en experimentación animal se ha demostrado que la combinación de licopeno-selenio-Serenoa repens, ha sido más eficaz para reducir la hiperplasia y el peso de la próstata, inducido por la acción de testosterona, que S. repens solo (5,6).

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Fuente: http://www.cancer.gov/espanol/page

BIBLIOGRAFIA

1. Schwarz S, Obermüller-Jevic UC, Hellmis E, Koch W, Jacobi G, Biesalski HK. Lycopene inhibits disease progression in patients with benign prostate hyperplasia. J Nutr. 2008 Jan;138(1):49-53.

2. Brown KM, Arthur JR. Selenium, selenoproteins and human health: a review. Public Health Nutr. 2001 Apr;4(2B):593-9.

3. Santillo VM, Lowe FC. Role of vitamins, minerals and supplements in the prevention and management of prostate cancer. Int Braz J Urol. 2006 Jan-Feb;32(1):3-14.

4. Vanaclocha B, Cañigueral S. (Eds.) Fitoterapia: Vademécum de prescripción.4ª Edición. Barcelona. Masson 2003.

5. Altavilla D, Bitto A, Polito F, Irrera N, Marini H, Arena S, Favilla V, Squadrito F, Morgia G, Minutoli L. The combination of Serenoa repens, selenium and lycopene is more effective than serenoa repens alone to prevent hormone dependent prostatic growth. J Urol. 2011 Oct;186(4):1524-9. Epub 2011 Aug 19.

6. Squadrito F, Morgia G. The association of Serenoa repens, Lycopene and Selenium is superior to Serenoa repens alone in reducing benign prostatic hyperplasia. Urologia. 2011 Oct-Dec;78(4):297-9. doi: 10.5301/RU.2011.8520.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología