Miso

Es el complemento por excelencia de la dieta Macrobiótica, acompañando casi todos sus los platos. Su origen se remonta a George Ohsawa, el fundador de dicha filosofía.

Sus propiedades son muy amplias, haremos una enumeración de las más importantes:

  • Remineraliza.
  • Relaja.
  • Equilibra.
  • Ayuda a la absorción de nutrientes.
  • Nos aporta energía y vitalidad.
  • Es antioxidante.
  • Posee una gran concentración de isoflavonas.
  • Disminuye el exceso de colesterol endógeno.
  • Es un suave hipotensor natural.
  • Regenera la flora bacteriana.
  • Aporta calor interno.
  • Regulariza el pH.
  • Es altamente digestivo.

MisoSe trata de una pasta compuesta en todo caso de soja fermentada durante un periodo más o menos largo y posteriormente triturada muy finamente. Existen distintas variedades dependiendo del tiempo de fermentación, así como de que lleven o no algún cereal añadido.

Los diferentes tipos son los siguientes:

Hatcho-miso o miso negro: está compuesta exclusivamente de soja y presenta un tiempo de fermentación muy prolongado, la cual cosa le otorga dicho color oscuro y un gusto muy fuerte. Sólo es adecuado para la temporada invernal de clima muy frío o bien en situaciones de mucha debilidad energética, incluso en momentos de enfermedad.

Mugí-miso o miso marrón: la soja se combina con una pequeña porción de granos de cebada. Es uno de los misos más comunes y que más agradan, se considera la variedad neutra y por tanto uno de los más adecuados para nuestra cultura y nuestras condiciones ambientales.

Gemmai-miso: se compone de una mezcla de soja con arroz integral. Sería el más adecuado para las temporadas de clima templado, por ejemplo en primavera, o bien en épocas de cambios.

Shiro-miso o miso blanco: lleva soja y arroz blanco más o menos en la misma proporción. Resulta ideal para las estaciones de mucho calor como es el caso del verano. Es el más dulce de los misos ya que sólo fermenta durante unas dos semanas, por ello trata situaciones de intensa ansiedad o de cansancio energético del bazo debido a un abuso de sedentarismo o a un trabajo que exija alto esfuerzo mental.

Kome-miso: era el preferido de la familia imperial japonesa y los samuráis, por tener un sabor muy refinado, y sólo los altos cargos podían disfrutar de su degustación. Su consumo en España empezó a popularizarse hace tan sólo unos 100 años, por lo que es el más novedoso de los misos. También se compone de soja con arroz blanco, pero a partes iguales y durante un periodo de fermentación más prolongado que el Shiro-miso.

Si nos acostumbramos a preparar una rápida y sencilla sopa de miso cada noche después de cenar de manera regular, en seguida comenzaremos a notar sus múltiples virtudes en nuestra salud y nuestras emociones; de manera que no podremos ya dejar de disfrutar de este momento cada día.

 

 

Belén GARCÍA LÓPEZ
Diplomada en Fisioterapia
Postgrado en Neurología
Graduada en Naturopatía
Homeópata
Nutricionista Experta en Macrobiótica