La vuelta de vacaciones
Una vez más, como cada año, miles de personas han terminado sus vacaciones. Y una vez más se retoma el trabajo habitual. Pero a muchas de esas personas, ese cambio de actividad les juega una mala pasada. Un período de tristeza o depresión  que no suele durar más de dos semanas y que se calcula que afecta mayoritariamente a la población de trabajadores entre los 25 y 40 años. Es lo que habitualmente se conoce como síndrome postvacacional.

¿De qué se trata?
En realidad, no podríamos hablar de una enfermedad, sino de un síndrome, es decir, un conjunto de síntomas que habitualmente no van más allá de unos cuantos días en los que la persona se va adaptando de nuevo al ritmo habitual del trabajo tras dejar atrás un ritmo de vida totalmente distinto como es el período de vacaciones.

Vuelta de vacaciones

Entre los síntomas que se suelen producir, podemos encontrar astenia, depresión, irritabilidad y cambios de humor, desmotivación, insomnio y algunos más físicos como los dolores musculares, dolores de cabeza e incluso molestias y dolores de estómago.

Evidentemente, se trata de un desajuste emocional y no de un problema con base física como tal, aunque se presenten síntomas totalmente físicos.

Motivo de otras cosas
Normalmente todos estos síntomas no suelen durar más de tres o cuatro días. En los casos más largos, pueden mantenerse activos quince días, si bien no es demasiado habitual.

Pero es cierto que nos encontramos en ocasiones en las que el período se alarga. Pasan las consabidas dos semanas y la persona se sigue encontrando “fuera de lugar”, no termina de desaparecer ese sentimiento de presión y depresión ni las alteraciones físicas que conlleva.

En estos casos, debemos pensar que no estamos ante un síndrome postvacacional como tal, sino que éste ha sido el detonante de otra dolencia más profunda y que probablemente, lleva ya tiempo aletargada aunque no haya sido capaz de dar la cara.

Evidentemente, cuanto más a disgusto se está en el trabajo, mayores son los síntomas y más larga su duración, pero aún así, no debe confundirse una cosa con la otra. El cuerpo humano debería habituarse de nuevo al ritmo en pocos días.

No habría que señalar, que si se dan estos casos, es algo que debería ser evaluado y ver si se necesita ayuda profesional, puesto que un problema latente afecta en muchas más situaciones de las que creemos, pero sólo en algunas da la cara de manera evidente. Podríamos decir que la vuelta de las vacaciones es un buen momento para saber si estamos medianamente “equilibrados” en ese sentido.

vuelta de vacaciones

Tiempos especiales
Debemos ser conscientes de la época en la que vivimos. Quizá en otros momentos, ante el disgusto por el trabajo, la mayoría de las personas se planteaban cambiarlo, e incluso podía conseguirse con relativa facilidad.

Pero ahora no es tan sencillo. Un trabajo se ha convertido en algo complcado de conseguir en muchos casos y en difícil de mantener también en la mayoría de las veces. No es planteable el dejarlo para conseguir otro en estos momentos. Y eso, evidentemente, puede hacer que este tipo de estados de vuelta de vacaciones, sea algo menos llevadero.

Sin embargo, esto nos llevaría una vez más a un caso en el que no estamos hablando de un síndrome postvacacional, sino de estar a disgusto en el trabajo. Y eso que puede parecer obvio, no siempre lo es. En la mayoría de los casos, las personas sabemos si estamos a gusto o no en nuestro trabajo, pero también puede que no seamos conscientes de ello porque estamos acostumbrados a ese ritmo, y un detonante así nos brinde esa clave.

Ayudas
Al tratarse de una serie de síntomas que tienen como nexo común el sistema nervioso, será en éste en el que nos debemos centrar.

No es la primera vez que hablamos en estos artículos sobre ansiedad y depresión. Recordemos que únicamente debe echarse mano de estos remedios si el estado es muy intenso o si vemos que está durando más días de lo habitual. En cualquier caso, sería conveniente consultar con un profesional para que evalúe el caso si es que su duración supera las consabidas dos semanas.

Vuelta de Vacaciones

En fitoterapia tenemos el Hipérico (Hypericum Perforatum) que está contraindicado en embarazo y que puede producir fotosensibilidad, por lo que debe evitarse la exposición al sol durante su ingesta. También podemos contar con el 5 HTP (hidroxitriptófano). En homeopatía podemos usar Ignatia Amara (si mejora con la distracción), Pulsatilla (si mejora con el consuelo o Nux Vomica (si las tenemos alteraciones de carácter con “prontos”).

Debemos ser conscientes que el cambio de ritmo siempre afecta, y cuando llevamos varios meses en un ritmo, el cambio producido en las vacaciones se puede hacer más evidente, aunque también podemos notar estos síntomas un domingo por la tarde. Y no se debe olvidar que en algunos casos, esta serie de síntomas esconden algo más profundo y que en ese caso, la orientación de un profesional puede ayudarnos a solucionar algo de lo que ni siqiera somos conscientes, pero que puede que esté condicionando nuestra vida más de lo que pensamos.

Por Rafael Sánchez
Naturópata
Madrid