la piña

La Piña
La piña tropical (Ananas comosus (L.) Merril) pertenece a la familia botánica de las bromeliáceas y aunque es originaria de América del Sur, hoy día se encuentra cultivada extensivamente en la mayor parte de las zonas tropicales del globo, existiendo más de 50 variedades diferentes. Recibe el coloquial nombre de piña, tal vez, porque su fruto compuesto denominado sincarpo o infrutescencia , tiene gran similitud con las piñas de de los pinos.

Es precisamente en el fruto donde encontramos los principales componentes, que hacen de esta planta una interesante opción, no sólo desde el punta de vista alimenticio, sino también terapéutico.

El fruto de la piña contiene enzimas proteolíticas (bromelina o bromelaína), ácidos cítrico y málico, vitaminas A, B y C, azúcares (mono y disacáridos, más del 15%), carotenoides y abundante fibra (celulosa), sobre todo en el corazón o parte central.

De todos sus componentes la bromelina es sin duda el más estudiado. Se trata de un nombre general para denominar a una familia de proteasas o enzimas proteolíticas, es decir, que hidrolizan o rompen una amplia gama de tipos de proteínas.

Inicialmente, esta contribución a la ruptura o descomposición de las proteínas ya aporta beneficios, habida cuenta que la mayoría de los alimentos consumidos por grupos importantes de población, o bien son muy ricos en proteínas, o bien, al cocinarlos, se destruyen buena parte de las enzimas que contienen. De modo natural, la bromelina constituiría una importante ayuda digestiva.

Pero los beneficios de la bromelina van más allá:

  • Contribuye a la resolución de edemas postoperatorios y postraumáticos, disminuyendo la hinchazón, los moratones y el dolor. Sus propiedades analgésicas son el resultado de su influencia directa sobre determinados mediadores del dolor, así como de sus efectos antiinflamatorios, disminución del edema, desechos y complejos inmunes. Ya en los años 60 se comenzó a estudiar por su posible interés en el tratamiento de la artritis reumatoide.
  • Es especialmente útil en casos de sinusitis nasales y paranasales, reduciendo la duración de los síntomas y acelerando la recuperación.
  • Contrarresta la acción de ciertos patógenos intestinales. En pruebas in vitro se ha demostrado su acción antihelmíntica, posibles efectos anti-candidiasis y su efecto positivo sobre determinadas enfermedades infecciosas de la piel.
  • Su efecto antibacteriano y antivírico también se pone de manifiesto a nivel respiratorio, urinario y digestivo (efecto antiadherente frente a Escherichia coli).
  • Potencia la acción de ciertos antibióticos, siendo más eficaz su uso combinado con los antibióticos, que éstos solos.
  • Sus potenciales acciones a nivel cardiovascular y circulatorio pasan por su acción fibrinolítica, tanto in vitro como in vivo y antiagregante plaquetaria. Ha sido estudiada por su posible utilidad en la angina de pecho y la trombosis. También tiene cierta utilidad en casos de insuficiencia venosa crónica, varices o hemorroides.
  • Tal vez sea en el área digestiva y metabólica donde más se conozca el uso de la piña en general y de la bromelina en particular. La fibra presente en el corazón de la piña tiene un efecto saciante del apetito y ligeramente laxante. También se utiliza con frecuencia para el tratamiento de dispepsias hiposecretoras, como carminativo para favorecer la expulsión de gases o aperitivo. También se recomienda en algunos casos de insuficiencia pancreática.
  • Debido a su efecto antiinflamatorio y antiexudativo también se utiliza en el tratamiento de la celulitis.
  • Tópicamente se usa como agente de difusión y detergente de las llagas, en caso de quemaduras para eliminar parte del tejido muerto, o para disminuir el dolor y la inflamación originados por mordeduras o picaduras de insectos.

Actualmente existen líneas de investigación muy interesantes sobre el uso de la bromelina y su acción a nivel del sistema inmune, reportando algunos estudios una acción inmunomoduladora.

  • Los distintos preparados a base de piña, los podemos encontrar en distintas presentaciones:
  • Extracto seco (5:1). Debido a su concentración, se pueden utilizar de 0,3 a 1g/día.
  • Polvo de corazón de piña. En este caso, las cantidades oscilan entre 200-600mg al día, normalmente una media hora antes de las principales comidas.

La bromelina aparece en preparados que la contienen de modo aislado, o bien de modo conjunto con otras enzimas como la papaína o la tripsina, siendo también bastante común encontrarla junto a otros componentes como la rutina.

Una posología internacionalmente reconocida es la que sugiere el uso de la bromelina en cantidades de 80-320 mg al día (200-800 unidades FIP) en 2-3 dosis, durante 8-10 días, prolongables si fuera necesario. Las unidades FIP, corresponden a una medida de la actividad enzimática, en este caso propuesta por la Federación Internacional de
Farmacéuticos. Otras unidades que a menudo aparecen en los suplementos a base de bromelina, y que pueden orientarnos sobre su calidad y actividad enzimática son: UDG (unidades que digieren gelatina), MCU (unidades de coagulación láctea), CDU (unidades de digestión de caseína) o RU (unidades Rorer), entre otras.

Con el objeto de clarificar y comprender la información facilitada sobre la actividad de la bromelina en los distintos productos, podemos tener en cuenta que un gramo de bromelina estandarizado para 2000 MCU es aproximadamente igual a 1 gramo de 1.200 UDG, u 8 gramos de 100.000 actividad RU.

En personas hipersensibles la bromelina puede causar, ocasionalmente trastornos gástricos, diarreas y reacciones alérgicas.

La bromelina puede aumentar el efecto de medicaciones anticoagulantes, así como los niveles sanguíneos de tetraciclinas, por lo que habrá que prestar atención cuando se estén usando éstas, u otras medidas terapéuticas, para valorar su uso.

Bibliografía.
1. Alternative Medicine Review 2010; 15 (4): 361-368.
2. Berdonces J.L. Gran enciclopedia de las plantas medicinales. Madrid. Tikal Ediciones.
3. Vanaclocha B, Cañigueral S. (Eds.) Fitoterapia: Vademécum de prescripción.4ª Edición. Barcelona. Masson 2003.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología