La planta conocida como Jengibre (Zingiber officinalis Roscoe) crece en zonas tropicales. Sus hojas tienen forma alargada muy parecida a las de la planta del maíz y aparecen a ras de suelo, envolviendo el tallo central con sus vainas. Las flores son muy vistosas y tienen forma de espiga.

jengibreHay noticias de su uso desde la antigüedad, principalmente como condimento a la hora de cocinar y elaborar distintos platos y aplicándolo de distintas formas. Pero además de esta condición alimentaria, también es una  planta fundamental para la salud debido a sus propiedades curativas en la medicina tradicional china, en la ayurvédica y en la japonesa.

Fueron los romanos los que llevaron el jengibre desde sus provincias orientales a Europa junto a otras especias y el té. Los árabes ya usaban el jengibre como afrodisiaco.

Sin embargo, la parte que se usa tanto para la alimentación como para la salud no es la planta, sino su raíz gruesa, conocida como rizoma. Este tubérculo es articulado y tiene forma de mano, es decir, una parte central con una especie de dedos que parten de lo que sería la palma.

Su zona de cultivo se centra, como decíamos, principalmente en países como China e India, extendiéndose actualmente a todas las zonas tropicales, desde África hasta América, siendo uno de los de más calidad el cultivado en Jamaica.

Composición química

Los principales componentes de la raíz del Jengibre son los cetoalcoholes gingerol y sogaol, que toma su nombre de la denominación del jengibre en japonés Shoga, Estas dos sustancias son altamente aromáticas y tienen un sabor picante, lo que convierte al Jengibre en un condimento habitual en ciertos tipos de cocina, principalmente orientales.

Propiedades culinarias

El Jengibre tiene un gran poder de adaptación por lo que se puede usar como complemento igual en elaboraciones saladas que en dulces, ya que cuando se cocina pierde su cualidad picante, pero mantiene toda su intensa aroma. Esta intensidad tanto de aroma como de sabor hace recomendable que se vaya añadiendo al preparado de forma progresiva, testándolo continuamente, para evitar su excesiva presencia.

Lo podemos añadir a salsas como la de soja o de curry, a cremas, caldos y sopas y como condimento a la hora de cocinar carnes rojas, blancas y pescados. Mejora el sabor de las verduras y de las hortalizas.

En cuanto a la vertiente más dulce de los postres, aromatiza cualquiera que esté compuesto de fruta, casando especialmente bien con las manzanas. También aportará un olor especial a todo tipo de repostería.

Propiedades curativas

Los usos más tradicionales del Jengibre más allá de uso en la alimentación, es en el tratamiento de afecciones respiratorias (ya los árabes lo usaban para ello), como planta aperitiva cuando existen  problemas de falta de apetito, como anti-inflamatorio, por sus cualidades circulatorias y analgésicas, cosa que la hace muy utilizada en el tratamiento del dolor menstrual. También se ha observado que posee cualidades positivas a la hora de disolver los cálculos de riñón y alivia los gases intestinales por sus cualidades digestivas.

El jengibre se ha relacionado también con la capacidad de disminución del colesterol LDL (colesterol malo) en la sangre.

Diversos ensayos clínicos han probado su eficacia ante la aparición de nauseas y vómitos tanto relacionados con los mareos en los viajes, conocidos como cinetosis como en los vómitos originados por las reacciones post-quirúrgicas, gracias a sus cualidades antieméticas, tal y como consta en la monografía elaborada por la ESCOP.

A tal efecto, la comisión E del ministerio de sanidad alemán aprobó su uso en dispepsias y como profiláctico de los síntomas gastrointestinales originados por los mareos asociados al movimiento, caracterizado por náuseas y vómitos que muchas veces vienen precedidos de bostezos y somnolencia y palidez y sudores fríos.

Para acabar, podemos tomar el jengibre en forma de infusión (una cucharada de jengibre en polvo por una taza de agua, dejándolo hervir unos cinco minutos) para cuando existen problemas digestivos.

Jaume Queral
Naturópata