Inflamación y ácidos grasos esenciales: Krill, mejillón de labio verde

Las primeras evidencias (1) de la importancia de la ingesta dietética de ácidos grasos omega-3, deriva de las observaciones epidemiológicas que indicaban la baja incidencia de trastornos inflamatorios y autoinmunes, tales como psoriasis, asma, diabetes tipo 1 y la práctica ausencia de esclerosis múltiple en una población de esquimales de Groenlandia, en comparación con grupos coincidentes de género y edad que viven en Dinamarca.

Las propiedades funcionales de los ácidos grasos esenciales están moduladas por factores como la cantidad ingerida en la dieta y su distribución. La relación funcional entre los ácidos grasos poliinsaturados y la inflamación y el dolor, ha sido el foco de muchos estudios. La ingesta dietética de ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3 está relacionada con una reducción del dolor asociado a la artritis reumatoide, dismenorrea, enfermedad inflamatoria intestinal y neuropatía. Además, los niveles de ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-6 están elevados en pacientes con dolor crónico (2).

Mejillon de labio verdeLas citocinas inflamatorias, tales como la interleucina-1 y el factor de necrosis tumoral (TNF), de estar descompensadas por múltiples causas, una de las cuales puede ser la acidosis tisular, inducirán la síntesis de otras sustancias como el radical libre del óxido nítrico y la prostaglandina E2, que contribuyen a mantener el proceso inflamatorio. Si se dan estas circunstancias, la degradación del cartílago es entonces más rápida que su reparación y se presenta la degeneración.

Determinados componentes utilizados frecuentemente en el tratamiento de afecciones osteoarticulares, inhiben las metaloproteinasas y, por tanto, pueden contribuir a ralentizar la degradación del cartílago y paliar los efectos que esta degradación acarrea.

Los ácidos grasos influyen en la inflamación a través de una gran variedad de mecanismos; muchos de estos mecanismos están relacionados con cambios en la composición de ácidos grasos de las membranas celulares. Las células implicadas en la respuesta inflamatoria son generalmente ricas en ácido araquidónico, pero el contenido en ácido araquidónico y de ácidos grasos omega-3 EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico), puede modificarse a través de la administración exógena de EPA y DHA. Aumentar el contenido en EPA y DHA (y disminución del ácido araquidónico) regulará la producción de mediadores inflamatorias.

La combinación de paracetamol junto con aceite de pescado mejoró la síntesis de prostaglandinas de la serie 2 PGE(2), en una proporción equivalente a dosis terapéuticas máximas de antiinflamatorios no estereoideos (AINES), mejorando la respuesta al dolor (3) en pacientes con artritis reumatoide, proporcionando beneficios sintomáticos aditivos.

Suplementos de aceite de pescado que contengan ácidos grasos omega-3 en dosis de 40 mg/Kg peso corporal/día, con un aporte dietético de ácidos grasos omega-6 <10g/día, da como resultado una incorporación celular sustancial de ácidos omega-3 y mejoras en el estado clínico de pacientes con artritis reumatoide (4).

De forma natural, el aceite de pescado o de otras fuentes ricas en EPA+DHA está en forma de triacilglicéridos, mientras que muchas formas comercializadas contienen los ácidos grasos enlazados en forma de etil-éster o reesterificados, lo que sin duda influye en su biodisponibilidad y propiedades (5).

Una de las fuentes más ricas de ácidos grasos se puede obtener desde el aceite obtenido del krill (Euphausia superba), presenta una composición rica en un complejo fosfolípidos omega-3, (DHA y EPA), ácidos grasos omega-6; ácidos grasos omega-9; vitamina A; vitamina E; colina y astaxantina esterificada.

Dosis diarias de 300 mg inhiben significativamente la inflamación y reduce los síntomas de la artritis reumatoide dentro de un período de tratamiento cortos (7-14 días) (6). Su efecto antiinflamatorio y analgésico se ve potenciado por su elevado efecto antioxidante.

Otra fuente importante la podemos encontrar en el Mejillón de labio verde; Cabe destacara que la incidencia de artritis en ciertas poblaciones Maoríes es baja y se relaciona con su alta ingesta de mejillones de labio verde (Perna canaliculus).

El mejillón de labio verde contiene ácidos grasos omega 3, vitaminas, minerales y condroitín sulfato, entre otros componentes. Su variada composición y la inestabilidad del extracto lipídico (90 ácidos grasos), dificulta precisar su mecanismo de acción y la evaluación de su eficacia y dosis óptima (7).

La administración de 3.000 mg/día, durante 8 semanas, mostró una mejoría significativa en la movilidad, rigidez y dolor articular en pacientes diagnosticados con osteoartritis de rodilla. También se mejoraron síntomas asociados a disfunción gastrointestinal (8). Administrado en dosis de 25 mg/Kg, se observaron resultados muy satisfactorios en la resolución de patologías motoras en animales (9).

Además de los beneficios clínicos en el tratamiento sintomático de la artrosis leve a moderada, también se ha comprobado que el extracto lipídico de mejillón de labio verde de Nueva Zelanda, puede tener algún efecto beneficioso en pacientes con asma atópica (10).

REFERENCIAS

1. Kromann N, Green A. Epidemiological studies in the Upernavik district, Greenland. Incidence of some chronic diseases 1950-1974. Acta Med Scand. 1980;208(5):401-6.
2. Tokuyama S, Nakamoto K. Unsaturated fatty acids and pain. Biol Pharm Bull. 2011;34(8):1174-8.
3. Caughey GE, James MJ, Proudman SM, Cleland LG. Fish oil supplementation increases the cyclooxygenase inhibitory activity of paracetamol in rheumatoid arthritis patients. Complement Ther Med. 2010 Jun-Aug;18(3-4):171-4.
4. Volker D, Fitzgerald P, Major G, Garg M. Efficacy of fish oil concentrate in the treatment of rheumatoid arthritis. J Rheumatol. 2000 Oct;27(10):2343-6.
5. Schuchardt JP, Schneider I, Meyer H, Neubronner J, von Schacky C, Hahn A. Incorporation of EPA and DHA into plasma phospholipids in response to different omega-3 fatty acid formulations–a comparative bioavailability study of fish oil vs. krill oil. Lipids Health Dis. 2011 Aug 22;10:145.
6. Deutsch L. Evaluation of the effect of Neptune Krill Oil on chronic inflammation and arthritic symptoms. J Am Coll Nutr. 2007 Feb;26(1):39-48.
7. Wakimoto T, Kondo H, Nii H, Kimura K, Egami Y, Oka Y, Yoshida M, Kida E, Ye Y, Akahoshi S, Asakawa T, Matsumura K, Ishida H, Nukaya H, Tsuji K, Kan T, Abe I. Furan fatty acid as an anti-inflammatory component from the green-lipped mussel Perna canaliculus. Proc Natl Acad Sci U S A. 2011 Oct 18;108(42):17533-7. Epub 2011 Oct 4.
8. Coulson S, Vecchio P, Gramotnev H, Vitetta L. Green-lipped mussel (Perna canaliculus) extract efficacy in knee osteoarthritis and improvement in gastrointestinal dysfunction: a pilot study. Inflammopharmacology. 2012 Apr;20(2):71-6. Epub 2012 Feb 26.
9. Cayzer J, Hedderley D, Gray S. A randomised, double-blinded, placebocontrolled study on the efficacy of a unique extract of green-lipped mussel (Perna canaliculus) in horses with chronic fetlock lameness attributed to osteoarthritis. Equine Vet J. 2012 Jul;44(4):393-8. doi: 10.1111/j.2042-3306.2011.00455.x. Epub 2011 Sep 1.
10. Emelyanov A, Fedoseev G, Krasnoschekova O, Abulimity A, Trendeleva T, Barnes PJ. Treatment of asthma with lipid extract of New Zealand green-lipped mussel: a randomised clinical trial. Eur Respir J. 2002 Sep;20(3):596-600.

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología
Máster en Fitoterapia Clínica