Fitoterapia y yemoterapia en el tratamiento de la rinitis alérgica

La rinitis alérgica es una reacción de hipersensibilidad ante determinadas sustancias, denominadas alergenos, periódicos o aperiódicos.

Dentro de la respuesta inmune, debe tenerse en consideración no sólo la respuesta contra las infecciones, sino también los procesos alérgicos en general (apartado muy especial y cada vez más prevalente) y en particular, la conocida rinitis alérgica o fiebre del heno, con una sintomatología muy conocida que incluye de modo genérico: prurito y estornudos muy violentos, rinorrea acuosa, obstrucción nasal y a veces, de modo paralelo, irritación ocular.

Según los mecanismos de producción y las características de los trastornos provocados, se distinguen diversos tipos de reacciones de hipersensibilidad, que incluyen trastornos orgánicos muy diversos provocados por respuestas inmunitarias de tipo específico que, al desarrollarse de modo muy exagerado, generan fenómenos inflamatorios capaces de producir lesiones diversas en los propios tejidos.

Las líneas generales del tratamiento fitoterápico o yemoterápico, de modo individual o combinados, siempre ajustado a cada caso particular y realizando las correspondientes valoraciones son:

  1. Reducir el umbral alérgico y el alergeno responsable.
  2. Depuración.
  3. Aliviar la sintomatología.
  4. Modular el sistema inmune.

El inicio del proceso alérgico siempre va a encontrar responsables en los cambios estacionales, la contaminación, los lugares cerrados, la calefacción, los ambientes resecos… y en definitiva, cualquier agente externo que va a originar este desajusteen nuestro sistema inmune. Pero con esta idea original de “agente externo”, con frecuencia se olvida que desde un origen interno, esto es, desde nuestro propio organismo, es donde estamos gestando las alteraciones que nos dispondrán de modo efectivo para contraer, no sólo las mencionadas alergias, sino también resfriados, sinusitis, bronquitis … , debido a estar realizando una dieta poco saludable, falta de ejercicio físico, consumo excesivo de fármacos y aditivos sintéticos, situaciones de estrés o falta de adecuada higiene nasal. Aunque no podemos pasar por alto que un pequeño porcentaje de la población, si puede estar predispuesto genéticamente a desarrollar este tipo de trastornos.

RinitisPrácticamente cualquier sustancia puede provocar una reacción alérgica en una persona sensible, los alergenos más comunes son el polen, el polvo, perfumes, humo, metales, componentes presentes en cosméticos y productos de higiene, epitelios (pelo) de animales, venenos de animales, plantas, moho, fármacos de síntesis química, agentes infecciosos (virus, bacterias, parásitos), agentes físicos (calor, luz, fricción, radiación)…

Si es posible conocer el alergeno responsable de la reacción alérgica, se tendría que evitar, siempre que esta acción pueda llevarse a cabo. En cualquier caso, para reducir el umbral alérgico es primordial tener en cuenta, entre otros, el aspecto dietético, para llegado el caso, evitar determinados alimentos e incluir otros, ya que en los alimentos existen muy diversos alergenos.

Es importante distinguir entre alergia a los alimentos e intolerancia a los mismos. La alergia alimenticia se origina como consecuencia de una alteración del sistema inmune, mientras que en caso de las intolerancias, son debidas principalmente a una disfunción del metabolismo de ese alimento, como por ejemplo puede ser determinadas deficiencias enzimáticas, no obstante, en algunos casos estas situaciones pueden estar relacionadas.

Numerosos estudios han indicado que las intolerancias alimenticias, juegan un importante papel el origen de la rinitis alérgica. Las reacciones adversas a los alimentos pueden ser inmediatas o retardadas. Las respuestas de sensibilidad inmediata se deben por lo general a alimentos tales como los huevos, el pescado, los crustáceos, las nueces o los cacahuetes, mientras que los alimentos más comúnmente asociados con las reacciones de respuesta retardada incluyen la leche, el chocolate, el trigo, los cítricos y colorantes y aditivos alimentarios.

El aspecto depurativo es otro aspecto que presenta gran interés; una depuración emuntorial general, pero sobre todo una depuración hepática, ya que el hígado en los estados alérgicos sufre un proceso de congestión, e incluso intoxicación contrastado. Para ello, dentro de las numerosas plantas que pueden mejorar dicha funcionalidad hepática podemos utilizar el diente de león (Taraxacum officinale), cuando pretendamos una depuración general, la bardana (Arctium lappa), cuando el proceso alérgico tienda especialmente a desarrollar problemas dérmicos (también presenta un efecto inmunomodulador), o la fumaria (Fumaria officinalis), que además de sus propiedades coleréticas y colagogas, también posee propiedades antihistamínicas, recomendándose su uso durante 10-15 días, con igual periodo de descanso, durante un máximo de tres meses, debido a su contenido en alcaloides isoquinoleínicos (protopina); estaría indicada en casos de erupciones cutáneas, eczemas y conjuntivitis (incluidas las de etiología alérgica).

En esta línea depurativa también merece destacarse a la ortiga (Urtica dioica, U.urens); determinados autores indican que el efecto antialérgico se debe a su contenido en quercetina, que actúa como antihistamínico impidiendo la liberación de histamina de basófilos y mastocitos. Otras plantas que también evitan esta liberación de histamina impidiendo la degranulación de los basófilos y que a su vez contienen quercetina dentro de sus principios activos, son el ginkgo (Ginkgo biloba) y las flores sin abrir de la alcaparra (Capparis spinosa).

Otro principio activo presente en plantas tradicionalmente consideradas como “antihistamínicas” como son el llantén (Plantago major, P. lanceolata), la eufrasia (Euphrasia rostkoviana) o el gordolobo (Verbascum thapsus), es la aucubina o aucubósido, con acciones antiinflamatorias y antialérgicas.

Una planta especialmente útil en el tratamiento de la sintomatología alérgica general, reduciendo la amplificación del mecanismo que contribuye a la crisis alérgica a nivel de las vías respiratorias y de la piel fundamentalmente, es el sol de oro (Helicrysum italicum); posee efectos antiinflamatorios, antitusivos, antialérgicos (debidos básicamente a los compuestos fenólicos), espasmolíticos, coleréticos y protectores dérmicos, entre otros.

El tratamiento sintomático pasa por usar plantas antiinflamatorias e inmunomodualdoras como el regaliz (Glycyrrhiza glabra), o el pino marítimo (Pinus pinaster), de cuya corteza se extrae el picnogenol, compuesto con un elevado poder antioxidante, antiinflamatorio e inmunomodualdor, útil para el tratamiento y prevención de variados estados patológicos, entre los que se encuentranprocesos asmáticos y alérgicos.

El tratamiento de fondo del estado alérgico utilizando derivados yemoterápicos (YM) incluye el uso de grosellero negro (Ribes nigrum), aprovechando sus propiedadesantiinflamatorias por estimulación de la secreción corticosuprarrenal, siendo también útiles el haya (Fagus sylvatica) o el abedul (Betula pubescens).

En el caso que sea necesario apoyar la función depurativa hepática y renal se pueden utilizar YM a base de hojas tiernas de romero (Rosmarinus officinalis) o enebro (Juniperus communis). Para una sintomatología más específica, en casos de coriza espasmódica YM de carpe (Carpinus betulus), especialmente útil en síndromes rino-sinuso-bronquiales,
o síndromes respiratorios dominados por la tos.

Si a la rinitis alérgica se da la situación añadida de problemas dermatológicos (dermatitis atópica), YM de olmo (Ulmus campestris) y en casos de asma bronquial o bronquitis crónica asmatiforme YM de viburno o lantana (Viburnum lantana).

El aspecto inmunológico puede verse favorecido con plantas como la equinácea (Equinacea purpurea), que al ser un inmunomodulador lo que hace es equilibrar estos mediadores del sistema defensivo para que vuelvan a niveles normales, ayudando a disminuir los síntomas de los trastornos alérgicos. Actúa restableciendo el equilibrio entre los diferentes transmisores inmunológicos. Así, cuando hay una bajada de los transmisores y aparecen las infecciones, actuará sobre ellos aumentando su nivel y ayudarán a luchar contra las agresiones externas, mientras que si hay alergia bajará los niveles hasta valores normales y paliará los síntomas de su exceso. Por otra parte su acción “antibiótica” directa, contra virus y bacterias es de gran utilidad en las infecciones respiratorias, que a menudo acompañan a las manifestaciones alérgicas respiratorias, como es el caso
de la bronquitis alérgica.

La perilla (Perilla frutescens), una labiada utilizada como guarnición en muchos platos típicos japoneses, inhibe la producción de leucotrienos y presenta un efecto inmunosupresor, por inhibición de la producción del IgE. Podría mejorar la función pulmonar en casos de asma, mitigar los síntomas de la dermatitis atópica y en general tratar los síntomas acompañantes a la rinitis alérgica, parece ser que su actividad antialérgica, depende básicamente de su contenido en ácido rosmarínico.

El ginseng (Panax ginseng), el eleuterococo (Eleuterococcus senticosus) o el romero (Rosmarinus officinalis), se utilizarían para reforzar el sistema inmunitario en aquellas personas que asocian y desarrollan las manifestaciones alérgicas con situaciones de estrés.

El reishi (Ganoderma lucidum), es un hongo de origen asiático al que se le atribuyen propiedades protectoras frente a agentes patógenos y propiedades estimuladoras del sistema inmunitario. Es esta capacidad la que más importancia tiene desde la óptica alergénica, puesto que posee la propiedad de acelerar la creación de agentes inhibidores de las reacciones alérgicas.

Algunos preparados sencillos, utilizando planta seca y la posibilidad de asociación con productos comercializados para el tratamiento de la rinitis alérgica, son los siguientes:

Ajedrea (Satureja montana) 50%
Tomillo (Thymus vulgaris) 50%
Realizar una infusión con estas dos plantas a partes iguales, para el tratamiento de la obstrucción nasal tan frecuente en los procesos alérgicos. Filtrar dos veces y realizar lavados nasales. Su uso combinado con agua de mar ofrece resultados francamente satisfactorios.

Asociar a algún preparado de yemoterapia que contenga grosellero negro (Ribes nigrum), como componente principal.

Fumaria (Fumaria officinalis) 20%
Diente de león (Taraxacum officinale) 20%
Bardana (Arctium lappa) 20%
Regaliz (Glycyrrhiza glabra) 15%
Llantén (Plantago major) 15%
Melisa (Melissa officinalis) 10%
Esta es una mezcla depurativa con interesante tropismo hepático para el tratamiento de fondo del terreno alérgico. Utilizar las dos primeras semanas del mes, durante los tres meses previos a la llegada de la primavera, para el tratamiento de la alergia estacional. Una cucharada sopera por vaso de agua. Realizar la infusión dejando reposar 10 minutos. Tomar tres vasos al día, el primero en ayunas y los otros preferiblemente antes de las comidas.
Combinar siguiendo esta misma pauta con algún preparado en forma de jarabe o comprimidos, a base de sol de oro, ajustando la posología a la presentación utilizada.

Eufrasia (Euphrasia officinalis) 25%
Manzanilla (Matricaria chamomilla) 25%
Aciano (Centaurea cyanus) 25%
Llantén (Plantago major) 25%
Esta mezcla de plantas está indicada en diferentes afecciones oculares, entre ellas la irritación ocular propia en algunos procesos alérgicos. Tiene una acción principalmente descongestiva y antiinflamatoria. Una cucharada sopera por vaso de agua. Dejar reposar 5 minutos. Colar muy bien y realizar lavados oculares o aplicar con una gasa estéril.

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José Daniel Custodio
Licenciado en Biología
Máster en Fitoterapia Clínica