ESTE AÑO DEJO DE FUMAR

Todos los años nos planteamos objetivos para cumplir con el paso de los meses. El consabido dejar de fumar se ha visto reforzado este año por la aparición de una ley que restringe el consumo de tabaco. Pero ¿qué es lo que sabemos del tabaco además del tema de los “malos humos”?

FUMAMOS CON LA CABEZA
Desde el punto de vista de la psicoanálisis, el fumador se sigue encontrando en cierto modo, en la “fase oral”, una etapa del desarrollo del niño en la que se relaciona con su alrededor a través de los labios. Es la época de la lactancia, del biberón y del chupete, por ello, éste tratamientos se basa en buscar una situación que no ha sido superada en esos momentos.
También hay profesionales que tienen en cuenta la simbología que nuestra mente hace del humo del tabaco. De la misma manera que en el aire se simboliza la libertad, con el humo del tabaco surge la misma simbología pero con la diferencia de que a éste lo podemos ver. Sería en cierto modo como si pudiéramos “ver nuestra libertad”. Si por las circunstancias de la vida no nos sentimos capaces de disfrutar de ésta, nuestra mente intentará compensar esa falta con un pretendido dominio del humo que inhalamos y exhalamos.
Pero aún podemos llegar más lejos. Para los antiguos monjes brahmanes, la respiración no es sólo una forma de llenar nuestros pulmones de aire, sino un modo de inhalar una energía que daban en llamar prana. Para ello dividían el acto de la respiración o pranayama en siete fases diferenciadas pero relacionadas una con otras. Si nos fijamos en una persona que esté fumando notaremos que realiza una pausa más profunda de lo normal entre la inspiración y espiración. Esta retención se hace en el momento que los brahmanes asociaban con el deseo, y… ¿no es así en cierto modo? ¿no deseamos retener ese aire y esa libertad cuando retenemos el humo en nuestros pulmones?
Desde otro punto de vista, ciertos sectores de la medicina liderados por el Dr. Ryke G. Hamer, apuntan a que el tabaco puede provocar diversos daños de toxemia en el pulmón, pero patologías más graves únicamente sobrevendrán si la persona fuma con miedo a morir, con un sentimiento profundo de culpabilidad que le esté provocando un conflicto con la acción que está realizando.

VÁLVULA DE ESCAPE
Es muy común que un fumador reconozca que utiliza el tabaco como un método para tranquilizarse y para equilibrar situaciones. Pero independientemente de los motivos psíquicos, el cigarrillo está fabricado con diversos componentes que lo hacen adictivo. Entre ellos encontramos níquel, cadmio, CO2, amoníaco, acetona o alquitrán y el principio activo de la planta del tabaco: la nicotina.
La nicotina es un alcaloide cuya acción antidepresiva ha sido confirmada en varios estudios. Si a esto le sumamos los factores psicológicos, comprobaremos que un fumador puede querer saborear un cigarro viendo una película o en una agradable charla, pero en un momento de ansiedad, nerviosismo o depresión, realmente NECESITA fumarse un cigarro.

DIVERSAS AYUDAS
Desde las terapias naturales se contemplan distintos métodos y técnicas para hacer más llevadero el tiempo de deshabituación del tabaco, pero es indudable que lo único verdaderamente necesario es querer dejarlo. Cualquier técnica resultará fallida si el fumador se hace el planteamiento de que es ésta la que le va a hacer dejar de fumar casi sin esfuerzo.
Habitualmente las plantas usadas para este propósito están encaminadas a una depuración pulmonar o a conseguir que el humo del tabaco tenga un sabor desagradable para el fumador. Para ello tenemos la Fumaria, el Erísimo, el Tomillo, el Regaliz, el Eucalipto, la Menta y la Hierba Santa entre otras.
Para la homeopatía, la ayuda suele enfocarse desde una desintoxicación partiendo de la planta del tabaco, la Nicotina Tabacum, o de la propia homeopatización de un cigarro a la que paralelamente se añadirán policrestos para tratar el estado nervioso de la persona. Evidentemente la homeopatía unicista tratará de administrar el remedio constitucional.
Otras técnicas como la auriculopuntura, tratarán de equilibrar los niveles de ansiedad del fumador así como de estimular su fuerza de voluntad para lograr que el fumar deje de ser un hábito.
La nueva ley ha entrado en actividad. Se crearán reductos para fumadores en ciertos lugares y no se les permitirá fumar en muchos otros, pero ni la ley ni sus detractores suelen tener en cuenta las razones profundas que llevan a una persona a encender un cigarro.

Unos lo califican como vicio, otros como necesidad, otros como diversión… quizá tenga un poco de cada uno de ellos.

Rafael Sánchez
Naturópata