EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

Con el otoño y el descenso de las temperaturas, llegan los resfriados y las gripes. Sin embargo, no debemos resignarnos a sufrirlos…

Llamamos sistema inmunológico a una serie de órganos que tienen como misión proteger al cuerpo contra infecciones de diversos tipos y otras enfermedades más graves entre las que podemos encontrar incluso al cáncer.

El órgano principal del sistema inmunológico es el bazo. En él se producen leucocitos -glóbulos blancos- y se destruyen bacterias y restos celulares como los hematíes – glóbulos rojos- y plaquetas viejas. Es una reserva de sangre y está encargado de crearla cuando se necesita un aporte extra, como en caso hemorragias y operaciones.

El bazo crea diversos tipos de leucocitos, entre los que nos encontramos a los neutrófilos (que se “comen” las células invasoras), eosinófilos y basófilos (que participan en las reacciones alérgicas con vasoconstricción y liberación de histamina y heparina), monocitos (que son macrófagos al igual que los neutrófilos) y los linfocitos B y T (estos últimos maduran en el timo, otro órgano directamente relacionado con la inmunología.
Inmunología y Dieta

Entre los factores principales que condicionan la inmunología se encuentra la dieta, por ello, las deficiencias nutricionales como el consumo de azúcar, grasas y alimentos que son de difícil digestión, suponen un factor de estrés para el organismo y puede derivar en una facilidad para las enfermedades y las infecciones.

Para un correcto aporte de nutrientes, deberíamos tener una dieta rica en frutas, cereales, vegetales y legumbres, y baja en alimentos refinados como grasas, azúcares y excitantes. También es recomendable eliminar las comidas excesivamente proteicas.

Igualmente el alcohol ha demostrado inhibir la capacidad leucocitaria, ya que reduce la movilización de los leucocitos a los lugares donde son requeridos.

Desde la perspectiva psicológica, factores como el estrés y el humor influyen definitivamente en el sistema inmunológico, ya que en momentos de tensión aumenta la producción de adrenalina y corticosteroides. Estas hormonas nos preparan para la actividad y para la lucha, pero a la vez enlentecen la formación y la función de los leucocitos e inhiben la función del timo.

Estimulando las defensas

En un proceso agudo de infección es muy recomendable el descanso, beber gran cantidad de agua, líquidos (caldos y zumos) y evitar el consumo de alimentos que influyan negativamente en nuestro sistema, como los anteriormente descritos.

En el campo de los complementos nutricionales podemos usar un complejo multivitamínico y multimineral (es recomendable que sea de origen natural), poniendo especial atención a que contenga vitamina C. También tiene una especial acción sobre el sistema inmunológico el propóloeo, que se puede añadir a lo anterior teniendo en cuenta que es conveniente diluirlo en un poco de agua.

Se pueden añadir bioflavonoides y vitamina A. En este caso se debe recordar que las mujeres en edad de concebir deben tener precaución, ya que la vitamina A en altas dosis puede tener efectos negativos sobre el feto, por lo cual se recomienda evitar su consumo en embarazo y si se pretende estarlo.

En cuanto a la oligoterapia, podemos tomar Cobre, y si preferimos la fitoterapia, debemos tomar equinácea –echinacea angustifolia- y astrágalo –astragalus membranaceus-.

La homeopatía nos presenta varios policrestos que dependerán de la forma en que el enfermo reacciona ante la infección. Habitualmente, si se trata de una infección de garganta como la amigdalitis, es recomendable Oscillococcinum y Pyrogenium, si bien existen varios que pudieran llegar a servir particularizando los síntomas y el tipo de infección de la persona.

Como en todos los casos, siempre es recomendable consultar con un profesional para que evalúe lo que sería más conveniente, así como las dosis necesarias.

En la época que nos ha tocado vivir, estamos acostumbrados a paliar las molestias de la enfermedad. Debemos ser conscientes de las ocasiones en las que somos responsables de que éstas nos lleguen y prevenir su aparición.

Rafael Sánchez
Naturópata