feng-shuiCuando en la antigüedad se hablaba de feng shui personal, este se enfocaba a situar a las personas en los mejores espacios de la casa, para que quedaran “protegidos”, “envueltos” de una energía beneficiosa según su naturaleza individual.

Por  nuestro nacimiento, momento del año, día del mes en que llegamos a esta vida, tenemos unas influencias peculiares, que corresponden a las características que describe la “ley de los 5 elementos” según la tradición taoísta. Que elementos y que características tenemos según esta ley: el orden de consecución podría ser el siguiente:

ElementosMADERAFUEGOMETALAGUA
EstaciónPrimaveraVeranoOtoñoInvierno
ColorVerdeRojoAmarilloBlancoNegro

Los puntos cardinales también están asociados a unos elementos y cada elemento tiene un color, o más bien, una gama cromática. Si estudiáramos los elementos en cuando al carácter de las personas, veríamos como seria una persona de tipo siguiente:

Persona Madera: Expansiva, dinámica. Móvil

Persona Fuego: Comunicativa, líder, entusiasta

Persona xxxxx: Reflexiva, protectora, estable

Persona Metal: Negociadora, carismática, introspectiva

Persona Agua: Espiritual, intuitiva cambiante

A cada individuo le beneficiara su propio elemento y al anterior en el ciclo de producción.

Con el paso del tiempo, además de seguir las sabias pautas de la antigüedad, el feng shui tiene que incorporar herramientas nuevas y al realizar estudios de espacios, hay que determinar cual es el estado energético del lugar, no solamente por la ubicación, orientación, elementos, exteriores, personas que habitan, etc… sino que tiene que contemplar cual es la influencia de las interferencias que producen cuestiones tales como las geopatias (emisiones telúricas que producen desarreglos en la salud), emisión de ondas nocivas, campos electromagnéticos, ondas microondas, etc.

Estos elementos actúan en nuestro organismo de la siguiente manera: cada onda emite con una longitud que puede ser de mayor o menor amplitud. El organismo humano, funciona en unos valores concretos. La Frecuencia final, es el sumario o compensación de todas las frecuencias parciales de cada uno de los órganos (sí existe alteración en el hígado por ejemplo y emite por debajo de su función, el organismo también estará emitiendo algo por debajo de su estado normal).

Algunas emisiones (aparatos eléctricos, transformadores, antenas de telefonía móvil, geopatías de tipo ying o yang), emiten en frecuencias que están por encima o por debajo de la longitud de onda que utiliza el ser humano. Entonces ocurre con nosotros y empezamos a desarrollar desequilibrios orgánicos, que se manifiestan tanto en el sistema nervioso. Como en el funcionamiento glandular, como en el resto de aparatos del cuerpo humano.

Esta agresión constante, obliga a las células a transformar sus funciones, alterándose su química básica. A partir de aquí, se genera toda una cadena de desordenes que nos enferma y nos puede llevar a estados patológicos realmente preocupantes.

La corrección de estas ondas, es pues muy importante.

La tecnología y el desarrollo, son factores inevitables en el crecimiento del conocimiento y el dominio de aparatos y sistemas. Lo preocupante es el uso abusivo y muchas veces indebido de los consumidores, de toda la tecnología que hay a su alcance.

Es importante utilizar los aparatos de manera lógica y adecuada para un estado de equilibrio y salud más o menos correcto. No es bueno abusar del uso del teléfono móvil, si no es por cuestiones de necesidad y comunicación imprescindible, utilizar el microondas para todas las funciones que a lo mejor podríamos evitar si calentáramos muchas cosas en el fuego de la cocina o colgarse en el ordenador o la televisión durante horas, que también nos perjudica enormemente. Ya sabemos que no vivimos en pleno campo, por intentemos fomentar nuestra conciencia mas sana, la que más nos acerca a los recursos propios, como la inteligencia, la intuición, la capacidad creativa…

Si nos importa nuestra salud y cuidamos nuestra alimentación, recordemos que el feng shui también nos indica que debemos estar protegidos de cualquier situación que pueda ser agresiva para nuestro bienestar.

 

Fuente: Carme Navarro