Dietetica, nutrición y salud física

Existen estudios que afirman que siete de cada diez casos de cáncer podían haber sido evitados simplemente aplicando unos hábitos de vida y alimentación saludables. En esos estudios publicados  hace unos años, sorprende  la observación de que los estilos de vida que hemos adoptado en estos últimos años nos conducen a desarrollar enfermedades tan graves y preocupantes como son los diversos tipos de cáncer.

nutricionHábitos como el tabaco, el consumo excesivo de alcohol y una alimentación inadecuada son algunos de los mensajes del cuerpo enfermo que deberíamos saber no sólo aprender, sino también saber transmitir a toda la población con especial importancia a la más joven. A todo esto sería deseable poder añadir la colaboración de las grandes multinacionales, como por ejemplo las de moda que con sus tendencias marcan ciertas pautas que influyen directamente en la salud por el hecho de estar más delgado, más musculado, etc… y dan pie a enfermedades como la anorexia, la bulimia, etc…. empresas dedicadas a la ropa de vestir, pues demasiado a menudo la moda marca pautas que les llevan a trastornos alimenticios como la anorexia, bulimia, etc… Lastimosamente, la previsión de cara al futuro no es nada halagüeña pues aunque cada día la información es mayor y las personas concienciadas los son más, lo son en cualidad, pero no tanto en cantidad, existiendo previsiones de que las enfermedades relacionadas con una mala o deficiente nutrición aumenten en un cincuenta por ciento.

Cáncer, dietética y tabaquismo.

Puede parecer extraño, pero a día de hoy el índice de casos de cáncer atribuibles al tabaquismo ya son equiparables a los provocados por desarreglos alimentarios.

Cada vez existen más evidencias sobre el impacto de la alimentación en el mantenimiento de la salud y la prevención de las enfermedades. Pero es erróneo contemplar este factor como un hecho aislado, sino que cabe situarlo en un marco de interacciones positivas o negativas. Además, las características genéticas de cada individuo influyen, de alguna manera, en la reacción frente a determinados alimentos.

Los expertos en dietética consideran un hecho irrefutable la influencia de los hábitos de alimentación en la aparición del cáncer, pues si bien esta enfermedad se debe a la combinación de varios y múltiples factores estudiados por los investigadores oncológicos, en un treinta por ciento de los casos están asociados al tipo de dieta.

Además, la investigación en el campo de la genética de determinados polimorfismos en el individuo ha permitido ya comprobar que hay personas que presentan menor tendencia al desarrollo de la obesidad y otras enfermedades asociadas. En el estudio realizado en la Escuela de Nutrición de Santander por Francisco Grande Covián bajo el título “Nutrición y alimentación: nuevas perspectivas” se señala que el objetivo pasa por describir porqué los diferentes individuos con un grado similar de obesidad desarrollan enfermedades y otros no. Conociendo la base de estos estudios se nos permitirá efectuar una modificación dietética adecuada.

Se ha demostrado científicamente la evidencia de la relación entre los hábitos alimentarios y el cáncer, por ejemplo, el de colon, el de próstata o el de mama, tipos de cáncer que se dan con frecuencia en los países desarrollados. En contraposición otros tipos como el de estómago no se dan tanto en estos países y sí más en países en vía de desarrollo, lo cual demuestra que los estilos de vida occidentales están teniendo un impacto de vida negativo sobre las personas con un alto índice de esperanza de vida. Una vida de larga duración, pero con dolencias o enfermedades que influyen en la calidad de vida no constituye una vida feliz, sino una tortura. Y ese no puede ser el objetivo de una sociedad moderna y consciente.

Conclusión

La alimentación equilibrada debe ser uno de nuestros objetivos prioritarios ya que hay diferentes etapas a lo largo de una vida donde la vulnerabilidad del individuo aumenta y el tramo final de esa vida es una de ellas. Por ello, el concepto consciente de la prevención toma una gran importancia y debemos adoptarla como una parte importante de nuestro estilo de vida. ¿Saben que las carnes rojas y las grasas están asociadas de forma perjudicial a la aparición de cáncer de colon, o que la “sombra negra” de las barbacoas lo están en los procesos tumorales?

En cambio tenemos grandes protectores como los antioxidantes presentes en las frutas y las verduras, no sólo en los casos relacionados con el tracto digestivo, sino también en otros como el de próstata. La prolongación de vida en la actualidad está estrechamente relacionada con la adquisición de hábitos saludables durante los años de la adolescencia y la juventud. La explosión de la obesidad infantil en torno a más del diez por ciento en España, motivada por un alto consumo de grasas saturadas y de bollería industrial está provocando importantes alteraciones en los lípidos. De hecho, cada vez más se ven más en las consultas, niños con cifras elevadas de colesterol, cosa impensable hace unos años y que en un futuro se convertirá en una obesidad asociada a múltiples disfunciones físicas, alteración que a día de hoy se ha convertido en un verdadero problema de salud pública, dado que la sufre uno de cada seis personas de la población en general.

En conclusión, tenemos las armas a través de los especialistas del prevenir, los especialistas de nutrición, pues hay muchas formas de comer, pero sólo una de nutrirse bien. A menudo, en lugar de alimentarnos, lo que hacemos es agredir a nuestro organismo. Deberíamos comer poco de muchos alimentos y no mucho de unos pocos, porque la gastronomía no está reñida con la dietética.

Fuente: El Jardín Interior

Jaume Queral Marco
Naturópata
Director de la Escuela Int. de Flores de Bach
Formador – Coaching Emocional