Depurar el cuerpo: una necesidad

En todas las culturas y en todos los tiempos, depurar el cuerpo periódicamente ha sido una práctica habitual. Todos los animales salvajes y domesticados saben cuándo y cómo hacerlo. Hoy día  tenemos diferentes formas de proceder a la depuración de nuestro cuerpo, como por ejemplo mediante la dieta, el ayuno, acompañado de ejercicios espirituales y meditaciones, o mediante la ingesta de determinadas plantas o productos de origen natural específicos para depurar el cuerpo.

Esta necesidad es precisamente en nuestros tiempos cuando menos se practica y cuándo menos conciencia de su importancia se tiene. Y decimos precisamente en nuestros tiempos porque es ahora cuando el cuerpo físico recibe más impactos en cuanto a intoxicación que nunca.

depurarEl hombre y la sociedad industrial y de consumo es el que promueve con sus acciones la contaminación del medio ambiente, afectando aguas, tierras, aire y clima y con ellos a los animales y plantas que viven en el planeta y de los que nos alimentamos de una u otra forma. Los procesos y desechos industriales, así como la industria de productos alimenticios y los laboratorios farmacológicos sustituyen el cuidado de nuestros cuerpos por pingües beneficios, como por ejemplo la industria de los transgénicos.

Todos estos agentes que nos rodean acaban desembocando en el propio envenenamiento de nuestro cuerpo por medio de la creación de toxinas, que afectan en mayor o menor medida a nuestros distintos órganos y desembocan en enfermedades de diversa índole.

En su libro “Cúrese usted mismo”, el Dr. Edward Bach habla del cuerpo en los siguientes términos: “Ahora consideremos el cuerpo físico. ….Sin llegar a identificarnos demasiado con nuestros cuerpos, debemos tratarlos con respeto y cuidado para que se mantengan sanos y duren más tiempo, a fin de que podamos realizar nuestro trabajo.”.”…La limpieza interna depende de la dieta y deberíamos elegir cosas limpias y completas y lo más frescas posible, principalmente frutos naturales, verduras y frutos secos. …Debe tomarse mucho líquido para limpiar el cuerpo…”.

Es necesario tomar consciencia de la necesidad de limpiar periódicamente nuestro cuerpo y los órganos que lo componen para mantener sanos cuerpo, mente y espíritu. La Naturaleza no sólo nos da alimentos para mantener sano nuestro cuerpo sino que nos ha dotado internamente de órganos encargados de mantener esa limpieza interior. Esos órganos y sistemas debemos tratarlos con más respeto y cuidarlos con más esmero, porque su función es limpiar las toxinas e impurezas que de forma poco consciente introducimos en nuestro cuerpo y llevar a cabo un proceso de desintoxicación de lo que nosotros mismos hemos provocado.

Los principales órganos encargados de ello son el hígado, los riñones, los pulmones, la dermis, la sangre y la linfa. Por tanto, los principales sistemas se ven involucrados en el empeño de limpiar aquello que ensuciamos: sistema digestivo, respiratorio, circulatorio, linfático e inmunológico. El propio sistema digestivo se ha demostrado que es donde se crean la mayoría de enfermedades y no todas ellas necesariamente relacionadas con su función principal, como por ejemplo la artritis o el reumatismo.

Como desintoxicar

Queda claro, pues, la necesidad de ayudar a nuestros órganos vitales a que puedan llevar a cabo su cometido con el fin de preservar su salud, que es la nuestra. Al principio relacionábamos distintas formas de llevar a cabo una depuración, siendo la más fácil, lógica y natural la dieta que debe ser, además de natural, de fácil asimilación y lo más libre posible de residuos tóxicos. Con la depuración natural, recuperamos una sensación de bienestar, ligereza y vitalidad e incluso mejorará nuestro carácter.

El Dr. Bach, en el libro antes mencionado, incide en la conveniencia de llevar una alimentación de tipo vegetariano, más libre de toxinas que la carnívora o mixta. No creemos que sea estrictamente necesario, si bien sí que hay que mantener un concepto naturista en nuestra alimentación.

Para empezar, necesitamos ingerir alimentos que tengan una función llamada de arrastre, fibras que limpian los intestinos liberándolos de posibles infecciones y toxicidades. Las semillas son perfectas para este cometido, como las de lino o linaza, avena, girasol, calabaza, salvado de trigo, etc…

Hay profesionales que recomiendan tomas de arcilla, que actúa como un imán con las toxinas en suspensión y tiene un alto poder desinflamatorio, si bien no está recomendada en personas con tendencia al estreñimiento al no ser absorbida por el intestino.

Las frutas, las verduras y las hortalizas son otros componentes de la despensa de la Naturaleza que nos ayuda a desintoxicar. De las primeras,  aprovechamos su acción diurética y limpiadora además de su capacidad  nutriente, aprovechando que mientras limpiamos, nos alimentamos. De entre ellas, destacan por su capacidad depuradora, las uvas, semillas incluidas, la piña, el mango, la sandía, la pera, el níspero, las ciruelas, los albaricoques, las fresas y algún cítrico, sobre todo el pomelo.

Muy posiblemente hayamos oído hablar de alguna cura a base de exclusivamente frutas de uno a tres días, acompañada de agua. Si se desea hacer más de un día, debe hacerse bajo la tutela de un profesional de la salud.

Las verduras constituyen por sí mismas una base alimentaria rica en fibra ya que al no ser la fibra asimilada por el intestino, debe ser expulsada y en ese proceso arrastra los deshechos de la alimentación. Son recomendables todas ellas, además también  por su alto contenido en minerales.

Por último tenemos las hortalizas. A medio camino entre las frutas y las verduras, obtenemos de ellas minerales, antioxidantes y en algunas, una importante acción diurética. Tomate rojo, berenjenas, pimientos,  zanahorias, remolacha, nabos, alcachofa, el ajo y la cebolla son buenos ejemplos. Sólo dependerá de cómo las cocinemos para poder disfrutar de sus efectos desintoxicantes y depurativos.

Con las tres, no nos olvidemos de la necesidad de ingerir líquidos, sobretodo agua, para ayudar al arrastre.

También la Naturaleza nos aporta plantas utilizadas en fitoterapia de las denominadas “depurativas”, como el diente de león, la achicoria, la bardana, el nogal, la ortiga, la alcachofa, el abedul, etc. El profesional de la dietética o herboristería sabrá indicarte cuales son las mejores en cada caso y la forma de administración.

Otros métodos como dietas específicas, ayunos, etc. deben ser controlados por profesionales experimentados. Pero lo importante es el tomar conciencia de la necesidad de ayudar a nuestros órganos y en definitiva a nuestro cuerpo a limpiarse, depurarse, para que puedan realizar sus tareas de forma efectiva y convertirlo en un hábito para restaurar o mantener la vitalidad, el buen humor y la energía.

Al fin y al cabo, depurarse periódicamente no es más que una forma natural de mantener la salud y evitar los alimentos procesados e industriales y utilizar la despensa de la Naturaleza, una forma natural de alimentarse y ayudarse a mantener la vitalidad.

Jaume Queral Marco
Naturópata
Director de la Escuela Int. de Flores de Bach
Formador – Coaching Emocional