Uno de los grandes legados del siglo XX, fue la llegada de los tratamientos antimicrobianos. El desarrollo de nuevos fármacos construía un nuevo escenario en la lucha contra enfermedades infecciosas. Sin embargo, al mismo tiempo iniciaba también uno de los errores más graves en la clínica moderna.

El uso indiscriminado de antibióticos de amplio espectro, la automedicación, la implantación de material protésico, la corticoterapia, y cualquier forma de inmunosupresión normal o adquirida han sido a lo largo de los últimos años el terreno apropiado para que la Candida se convierta en una de las infecciones con mayor incidencia, tan sólo en Estados Unidos representa el cuarto microorganismo más recuperado en hemocultivos.

candidiasisLa Candida es un hongo levaduriforme presente en todas las personas, generalmente habita de forma natural en la boca, garganta, esófago y tracto genital y puede convivir en equilibrio con las bacterias y levaduras de nuestro organismo; Pero cuando existe alguna descompensación en nuestro medio interno se pueden dar las condiciones necesarias para que su presencia se convierta en una verdadera calamidad.

Las levaduras están presentes en todos nosotros poco después de nacer, entre sus beneficios está el absorber metales pesados, para evitar su paso a la sangre, ayudar en la degradación de carbohidratos mal digeridos y mantener nuestro equilibrio intestinal y el pH.

Existen más de 150 especies de Candida, pero solo unas cuantas han demostrado ser causas de infecciones humanas: Candida albicans, Candida guillermondi, Candida krusei, Candida parapsilosis, Candida tropicalis, Candida lusitaniae y Candida glabrata.

Las lesiones más comunes son por la presencia de Candida albicans en boca, vagina en personas con un sistema inmunológico normal, sin embargo en casos de diabetes o de inmunosupresión las lesiones de Candida pueden ser muy graves, sistemáticas y profundas. Además se sabe que el crecimiento de este hongo puede afectar principalmente al aparato digestivo, al sistema nervioso, el endocrino y al inmunitario.

El primer caso documentado de Candidiasis profunda fue publicado en 1861 y no fue realmente hasta 1983 que Orion Truss publica “The Missing Diagnosis” cuando en realidad se empieza a dar una importancia a la presencia de la Candidiasis como factor de riesgo en trastornos que cursen con fatiga crónica, distensión abdominal, meteorismo, colon irritable, astenia, disminución de la libido, calambres intestinales, prurito rectal, infección vaginal persistente, depresión, irritabilidad, incapacidad de la concentración, insomnio, sensación de resaca por las mañanas, retención de líquidos, trastornos menstruales, alergias e inmunodeficiencias.

Los pacientes generalmente presentan en función de la edad diferentes sintomatologías, el perfil característico es el de una mujer de 15 a 50 años, con sintomatología diversa (cualquiera de los citados anteriormente) con antecedentes de infecciones vaginales por levaduras persistentes, uso crónico de antibióticos de anticonceptivos orales, con sintomatología asociada como síndrome premenstrual, sensibilidad o intolerancias alimentarias, alteraciones endocrinas, y con la característica de un deseo insaciable de consumo de alimentos ricos en carbohidratos o levaduras.

La secreción de ácido clorhídrico, enzimas pancreáticas y bilis inhiben de forma natural la colonización de Candida en el aparato digestivo, por tanto las alteraciones digestivas ya de por si relacionadas con la malnutrición son un factor importante para su presencia pero al mismo tiempo aportan herramientas claves para su tratamiento.

En el tratamiento de la candidiasis es importante realizar un tratamiento global que incluiría por un lado la reducción de los factores de predisposición, como serían la dieta, reconducir el óptimo funcionamiento del sistema digestivo, inmunitario, hepático, controlar enfermedades subyacentes, vigilar el uso de fármacos, y por otro la adopción de un esquema de suplementación o tratamiento a base de componentes nutricionales y herbarios.

La suplementación nutricional con preparados polivitaminicominerales es una buena opción para reponer estados carenciales y enfrentar cuadros patológicos de candida. Adoptar pautas de alimentación sencillas como evitar los azucares refinados como sacarosa, zumos de frutas y miel, alimentos con alto contenido en levaduras como quesos, frutos secos y vinos. Así mismo; le aconsejamos que en casos de candidiasis o si está en tratamiento para la erradicación de la misma evite comer: patatas, champiñones, jamón, salsa de soja, vinagre, y frutas cítricas y ácidas como la naranja, pomelo, limón , tomate, piña y lima.

La razón de eliminar estas frutas ácidas es que a pesar de su características ácidas lo que provocan es un aumento de la alcalinidad del organismo y en consecuencia se consigue el medio alcalino ideal para la reproducción de la Candida.

Coma vegetales, pescado, huevos nunca crudos, cereales sin gluten como arroz integral y mijo, consuma yogurt natural con Lactobacilus acidophilus, el ácido caprílico ha generado reportes con excelentes resultados en el control eficaz de este hongo y si además su naturopata le recomienda la ingesta de plantas medicinales cuenta con numerosas opciones para establecer un tratamiento efectivo desde el ajo, pau d’arco, Manzanilla dulce, jengibre, canela, tomillo, melisa, romero, cardo mariano, equinácea, entre otros.

Murray y Pizzorno; Recomiendan siete pasos efectivos para el control de la Candida albicans:

  1. Eliminar el uso de antibióticos, esteroides, fármacos inmunosupresores y anticonceptivos a menos que exista una necesidad médica absoluta.
  2. Siga una dieta de control para la Candida albicans. Consumiendo hidratos de carbono complejos en lugar de los simples y evitando alimentos en los que se fermente cualquier forma simple de azúcar ya que esta produce alcohol y a su vez un producto tóxico el acetaldehído.
  3. Potencie sus mecanismos digestivos.
  4. Potencie su función inmune.
  5. Potencie su función hepática.
  6. Utilice suplementos nutricionales y herbarios que regulen el control del crecimiento de la levadura y potencien la flora bacteriana saprofita.
  7. Elimine las toxinas generadas por la Candida consumiendo fibra hidrosoluble como la goma guar, semillas de psilio o pectina que pueden unirse a las toxinas en el intestino y facilitar su eliminación.

Esquema Recomendaciones Terapéuticas de Suplementación en el control de la Candida albicans.

Candidiasis

BIBLIOGRAFIA
1. no nimo ational ommittee or linical aborator tandards. Reference method for broth dilution antifungal susceptibility testing of yeast. Aproved Standard M27-A. NCCLS, Villanova, Pa 1997.
2. Beck-Sague C, Jarvis WR. Secular trends in the epidemiology of nosocomial fungal infections in the United States, 1980-1990. National Nosocomial Infections Surveillance System. J Infect Dis 1993; 167:1247-1251.
3. Truss, O; the Missing Diagnosis, PO Box 26508; Birmingham, AL, 1983.
4. Omura, Y., et al; Caprylic acid in the effective treatment of intractable medical problems of frequent urination, incontinence, chronic upper respiratory infection, root canalled tooth infection, ALS, etc., caused by asbestos & mixed infections of Candida albicans, Helicobacter pylori & cytomegalovirus with or without other microorganisms & mercury. Acupunt Electr Res, 2011;36 (1-2):19-64
5. Romeo; MG.; et al; Role of probiotics in the prevention of the enteric colonization by Candida in preterm newborns: incidence of late-onset sepsis and neurological outcome. J perinat. 2011 Jan; 31(1):63-9
6. Almeida R. S., Wilson D., Hube B. 2009. Candida albicans iron acquisition within the host. FEMS Yeast Res. 9:1000–1012.
7. Makhoul IR, Sujov P, Smolkin T, Lusky A, Reichman B., In Collaboration with the Israel Neonatal Network Epidemiological, clinical and microbiological characteristics of late-onset sepsis among very low birth weight infants in Israel: a national survey. Pediatrics. 2002;109:34–39.
8. Makhoul IR, Bental Y, Weisbrod M, Sujov P, Lusky A, Reichman B. Candida versus bacterial late-onset sepsis in very low birth weight infants in Israel: a national survey. J Hosp Infect. 2007;65:237–243.
9. Gaynes RP, Edwards JR, Jarvis WR, Culver DH, Tolson JS, Martone WJ. Nosocomial infections among neonates in high-risk nurseries in the United States. Pediatrics. 1996;98:357–361.
10. Paillaud E, Merlier I, Dupeyron C, Scherman E, Poupon J, Bories PN. Oral candidiasis and nutritional deficiencies in elderly hospitali- sed patients. Br J Nutr. 2004;92:861-7.
11. Pizzorno J, y Murray M; Enciclopedia de la Medicina Natural; 2ª Edic. 1999; Edit Tutor

Roberto Vimbert
Licenciado en Medicina
Postgraduado Salud Pública y métodos de investigación biomédica