Una articulación es un elemento móvil que mantiene su movilidad gracias a unas estructuras celulares activas que reciben el nombre de músculos.

El punto de movimiento se basa en sus dos extremos óseos, los cuales están recubiertos de cartílago y rodeados de un tejido conjuntivo que constituye la cápsula articular. La parte interna de dicho tejido esta tapizada por una membrana secretora llamada sinovial, cuya función es producir un líquido lubricante (el líquido sinovial), encargado de disminuir la fricción entre los cartílagos subyacentes y al mismo tiempo nutrir las células cartilaginosas que carecen de vasos sanguíneos ni linfa, por tanto dependen plenamente de los nutrientes de dicho líquido para alimentarse.

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El porcentaje de células cartilaginosas o condrocitos es de sólo un 2%. Estas células son las responsables de fabricar la matriz cartilaginosa que está compuesta de una parte fibrosa llamada colágeno tipo 2 y de otra parte encargada de retener agua que son los glicosaminoglicanos. La hidratación del cartílago es básica para la absorción del impacto que constantemente reciben nuestras articulaciones en el día a día al caminar o realizar cualquier tipo de esfuerzo. Pues en realidad el cartílago no es más que una esponja que se nutre a sí misma gracias al movimiento diario, ya que la relajación permite la entrada de nutrientes a la articulación y por contra la presión es la encargada de la extrusión de los metabolitos de desecho, producto del catabolismo celular diario. Esta es la razón por la cual la inmovilidad calcifica las articulaciones, perdiendo su función básica porque carecen de oxigenación.

El condrocito se remodela constantemente a sí mismo, es decir, tanto se construye como se destruye, manteniendo un equilibrio de ambos procesos. El problema es cuando existe una sobrecarga que desequilibra dicha armonía entre los dos mecanismos regenerativos, y en consecuencia se produce un número de enzimas catabólicas (destructoras) por encima del nivel óptimo. Las cuales destruyen el cartílago tipo 2.

Los principales factores de riesgo que conducen a dicho desequilibrio son:

  • Golpes o microtraumatismos.
  • Lesiones traumáticas de mayor rango.
  • Sobrepeso u obesidad, la cual aumenta en exceso la presión local.
  • Uso excesivo de la articulación, con movimientos repetitivos constantes (por ejemplo en el campo laboral).
  • Inmovilización prolongada que impide la correcta nutrición articular.
  • Vejez, ya que aumenta la actividad catabólica del metabolismo de modo generalizado.
  • Mal reparto de cargas por asimetrías corporales como la escoliosis.
  • Enfermedades reumáticas o inflamación crónica de diversa índole, la cual aumenta la respuesta oxidativa y dichos radicales libres destruyen al condrocito. Por ello los antioxidantes ayudan también en la prevención de la artrosis.

A raíz de este último punto concluimos que la artrosis u osteoartritis es la degeneración de la articulación.

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Los signos característicos de esta enfermedad avanzan por fases en el siguiente orden ascendente:

  • Disminución de la línea articular a consecuencia de la deshidratación progresiva del cartílago.
  • Aparición de la fisura y posterior úlcera del hueso subyacente a causa de un aumento de presión, de manera que el hueso reacciona aumentando la densidad ósea de la zona inferior al cartílago, es lo que llamamos fibrosis subcondral.
  • Dicha fibrosis se acompaña de una degradación ósea u osteoporosis subcondral, sobretodo en el caso de articulaciones poco móviles.
  • Posteriormente se producen las geodas, zonas más grandes carentes de hueso a modo de cuevas.
  • Por tanto el hueso reacciona definitivamente aumentando su superficie para compensar el exceso de presión, dando lugar a los llamados osteofitos o picos de loro.

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Los síntomas de la artrosis durante todo este proceso degenerativo son:

  • Dolor crónico e irregular de difícil alivio.
  • Rigidez que empeora con la inactividad, pero que disminuye cuando la articulación está en caliente tras ponerse en movimiento durante un corto periodo de tiempo y vuelve a empeorar con el funcionamiento posteriormente.
  • En fases más avanzadas, disminución de la movilidad y atrofia de la musculatura subyacente, encargada del movimiento de la articulación afectada.
  • Sensación de debilidad e inestabilidad asociada a la pérdida de función.

Objetivos prioritarios:

  • Mantener la fuerza de la musculatura que rodea la articulación, para así aumentar su función de movimiento, retrasando al máximo la llegada de la prótesis, que es el estado final de la artrosis.
  • Si mantenemos la musculatura fuerte también conseguimos una optimización de la nutrición articular y de la congruencia, es decir, la posición simétrica de la articulación evitando desvíos. Todo ello depende del mantenimiento de un buen tono muscular a través de ejercicios adecuados en descarga (como puede ser bajo el agua en piscina) y supervisados por un profesional especializado.

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A través de la complementación buscamos la “condro-nutrición”, es decir, una nutrición correcta del cartílago con dos finalidades básicas: lograr un efecto analgésico, prioritario para aumentar la calidad de vida del paciente y retrasar la evolución degenerativa articular que nos aleje al máximo de la necesidad de cirugía.

Dentro de los diferentes nutrientes de los que disponemos en medicina natural para alimentar nuestras articulaciones, hablaremos brevemente de los más destacados:

Glicosaminoglicanos

Condroitin sulfato

Es un componente natural de la matriz del cartílago, piel, vasos sanguíneos, ligamentos y tendones. Se obtiene de la traquea de la vaca porque es el tejido más alejado de su sistema nervioso, evitando la transmisión de cualquier posible enfermedad.

Sus indicaciones principales son:

  • Lograr un efecto antiinflamatorio y analgésico.
  • Aumentar la formación de la matriz.
  • Disminuir la actividad catabólica de las enzimas proteolíticas.
  • Proteger la articulación de posibles sobreesfuerzos.

En la disminución del dolor los efectos se notan a las 6 semanas de su ingesta, pero es una de las

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Sulfato de glucosamina respuestas más evidentes, junto con la disminución del halo inflamatorio y el retraso de la necesidad de prótesis.

Tomado con regularidad se consigue una acumulación en el organismo, por ello permite hacer pausas por ciclos mensuales en función de la necesidad.

Se trata de una molécula de azúcar unida a un grupo amino, formando así un anillo de pequeño tamaño que usa la célula cartilaginosa para fabricar la matriz articular. Sus pequeñas dimensiones le permiten una gran versatilidad, por lo que sirve tanto para sintetizar glicosaminoglicanos como glicoproteínas, glicolípidos e hialuronatos.

Gracias a dicha versatilidad permite mantener una correcta hidratación de la piel, al mismo tiempo que resulta un buen “antiaging” por su aporte de precursores de ácido hialurónico, que también forman parte del pelo y de las uñas. Esto se consigue por un aumento de la actividad enzimática de la glucosamina-sintetasa, la cual disminuye de manera fisiológica con la edad, provocando diferentes síntomas como son las arrugas o el desgaste óseo. El aporte directo de ácido hialurónico es poco absorbible, ya que se trata de una molécula demasiado grande, en cambio la administración de sus precursores, como es el caso de la glucosamina, permite una absorción mucho más alta y por tanto mejores resultados.

Así mismo hidrata las articulaciones, huesos, tendones, ligamentos y líquido sinovial. Y otros sistemas metabólicos como son las válvulas cardiacas, los vasos sanguíneos y las mucosas digestiva, respiratoria y urinaria.

Constituye una manera natural de aportar azufre a nuestro cartílago, activando los mecanismos de regeneración articular e inhibiendo las enzimas proteolíticas que la destruyen. Posee además un efecto antiinflamatorio similar al del sulfato de condroitina, sin necesidad de bloquear la ciclooxigenasa como hacen los fármacos analgésicos que presentan efectos adversos subyacentes.

Se obtiene del caparazón de un tipo de marisco llamado chitón, por lo que se ha de vigilar la posible alergia al marisco, aunque también existen presentaciones aptas para veganos que se obtienen de la fermentación con levaduras.

Su diana preferida es la artrosis de rodilla, con un potente efecto analgésico. También funciona en la zona de la cadera, pero a dosis mucho más elevadas. Sus efectos se ven potenciados si añadimos al complejo Metil Sulfonil Metano o MSM.

Cartílago

Los condrictios son el grupo de animales con esqueleto en forma de cartílago. Por un lado tenemos a los elasmobranquios, donde se encuentra el tiburón, la manta y la raya; y por otro los holocéfalos, que son las quimeras. También se ha usado en ocasiones el cartílago porcino, procedente de los pies del cerdo.

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Dicho cartílago aporta cuatro componentes básicos: condroitina, glucosamina, ácido hialurónico y colágeno tipo 2. Este último componente es el que le proporciona una actividad antiinflamatoria, muy útil sobretodo en casos de artritis.
Es también analgésico y condro-protector, pero la dosis para llegar al mismo nivel de efectividad que los anteriores es mucho más alta, necesitando en torno a 6gr diarios de cartílago de tiburón o 9gr del bovino.

Se ha de vigilar su administración en pacientes cardiacos ya que aumenta la concentración de sodio, así como el tiempo de sangrado. Por lo que se ha de dejar de tomar unos 30 días antes de cualquier intervención quirúrgica para evitar posibles hemorragias.

Ácido hialurónico

Nace en el año 1934, detectada por primera vez en la sustancia que rellena el ojo de la vaca. Posteriormente se descubre su presencia en la cresta de las gallinas y los gallos. Es de color transparente con una textura similar al moco.

Es el componente mayoritario del líquido sinovial, producido por el sinoviocito y el condrocito dentro de la membrana sinovial. Se encarga de lubricar la articulación, logrando un concepto llamado viscoelasticidad.

Para obtener una disminución de la degeneración articular y de los marcadores de inflamación se ha de infiltrar. A modo de medicina preventiva es útil en el retraso del envejecimiento de la piel, ya que rellena las arrugas y al mismo tiempo posee un efecto hidratante. También es útil en la prevención de la artrosis y en el alivio del Síndrome del ojo seco y el Síndrome de Sjöegren con boca seca.

Colágeno tipo 2

Procede del cartílago del esternón del pollo, aunque de forma casera sería similar a la ingesta de gelatinas naturales sin azúcares añadidos.

Permite un aumento de la movilidad en artrosis avanzadas de ancianos, así como una disminución de los síntomas de dolor. También constituye un buen preventivo de lesiones en el campo de la medicina deportiva si se administra una toma diaria regularmente como mantenimiento, y una dosis más elevada en las épocas clave de entrenamiento profundo. Aún así sus resultados más sorprendentes son las artritis, como es el caso de la artritis reumatoide, ya que disminuye la inflamación de la articulación.

Minerales que nutren el cartílago

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Calcio

Está indicado como preventivo del daño óseo que se produce a consecuencia de la artrosis, ya que no influye en el cartílago sino que permite una disminución del riesgo de osteoporosis colateral.

Ha de ir siempre unido a la vitamina D, y también aumenta su sinergia la administración regular de omegas 3 y 6.

Diariamente hemos de mantener una ingesta de calcio en torno a 1gr, cuyas necesidades aumentan con la edad o durante el embarazo. Pero nunca hemos de superar los 2’5gr, teniendo en cuenta el aporte extra que ya forma parte de la dieta de manera natural.

Azúfre orgánico

El MSM es una sustancia natural que está presente en la leche de vaca, la carne, el marisco, el café, el té, el chocolate y un gran abanico de verduras y frutas.

Tiene un efecto analgésico ya que inhibe las fibras C transmisoras del impulso doloroso. Así mismo aumenta la eficacia de nuestro cortisol orgánico, logrando una disminución de la inflamación. Mejora también el estado de las uñas por su gran aporte de azufre y, a nivel anímico, produce un aumento de la sensación de energía.

Se usa tanto en artrosis como en artritis, pero su indicación primaria es la sinergia que tiene con respecto a la Glucosamina, ya que aumenta considerablemente los efectos beneficiosos de ésta.

Manganeso

Es la coenzima de la glucosa aminotransferasa, enzima clave en la formación de la matriz articular. Por ello está indicado en la artrosis, así como en la osteoporosis.

Las dosis han de ser mínimas para obtener los efectos deseados, y nunca administrar más de 100mg diarios, ya que en este caso no a mayor aporte hay mejores resultados, sino justamente al contrario.

Silicio

Activa la enzima prolil-hidroxilasa, la cual aumenta la síntesis de colágeno y de glicosaminoglicanos.

Produce un aumento de la fuerza y de la elasticidad del colágeno, aumentando la resistencia a las fracturas en casos de osteopenia o de artrosis.

Una fuente natural de este mineral sería la planta llamada Cola de Caballo o bien la Caña de Bambú.

Se ha de tomar junto con vitamina C y probióticos para mejorar su absorción y potenciar así sus resultados.

La presentación más asimilable es forma de ácido ortosilícico o silicio orgánico líquido.

Vitaminas para la articulación

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B-Complex o Complejo B

La niacinamida es una forma de vitamina B3 que inhibe la enzima óxido nítrico reductasa, responsable de la cascada de inflamación. Por ello es uno de los más potentes analgésicos en todo el campo de las patologías articulares.

Específicamente el grupo de las vitaminas B1, B6 y B12 tienen un efecto analgésico en el tratamiento de las neuralgias consecuentes a pinzamientos articulares (polineuropatías, radiculopatías o neuritis), así como una mejoría en la debilidad muscular y las parestesias.

En lumbalgia aguda logran una gran disminución del dolor y además disminuyen a la mitad la posibilidad de recidivas si se toman regularmente. Además mejoran la tendencia depresiva y la ansiedad, que muchas veces viene asociada a los pacientes con dolor crónico.

Vitamina C

Su mecanismo de acción se basa en la activación de una seri de sustancias vinculadas al estado de ánimo positivo, logrando así una disminución de la percepción del dolor. Esto se debe a su colaboración en la síntesis de noradrenalina, tiroxina y L-Carnitina, a la vez que activa la enzima ascorbato-peroxidada logrando un efecto antiinflamatorio indirecto. Además en todo caso de inflamación deberíamos aportar vitamina C, ya que sus niveles se ven disminuidos por su aumento de demanda orgánica.

También participa en la síntesis de colágeno por hidroxilación de los aminoácidos lisina y prolina. Por tanto ralentiza la evolución de la artrosis.

También se ha estudiado en la prevención de la Distrofia Simpático Refleja o Síndrome de Sudeck, que es una de las posibles complicaciones después de una fractura.

Debido a su efecto sobre las paredes de los vasos sanguíneos, resulta muy útil en problemas de equimosis repetidas.

Vitamina K

Es un buen preventivo de la osteoporosis porque estimula al osteoblasto en la síntesis de osteocalcina, disminuyendo además la calciuria (pérdida de calcio a través de la orina).

Se encuentra concentrado en los alimentos de color verde oscuro, ya que está contenido en su clorofila. Otra fuente natural de esta vitamina es nuestra propia flora intestinal, por ello es tan importante mantener una correcta regularidad intestinal y tomar prebióticos y probióticos mínimo dos veces al año para mejorar el estado de nuestros huesos.

Se asocia a la aportación conjunta de calcio, vitamina D y magnesio en diferentes complejos destinados al tratamiento de la osteoporosis. Y como en muchos casos la artrosis avanzada nos lleva a la osteoporosis subcondral en las últimas fases, tal cual hemos comentado al principio, es importante también en las patologías del cartílago tenerla presente.

Sustancias grasas

Cetil Miristoleato

Es un ácido graso muy útil en el tratamiento de las artritis. Un estudio demostró resultados muy sorprendentes unido al Sulfato de Glucosamina, Extracto de cartílago y el Cohombro de mar o Pepino marino. Todo ello en conjunto produce una potente sinergia en la respuesta antiinflamatoria de nuestro organismo, concentrándose a nivel articular.

Como detalle a tener en cuenta es que además sus resultados se prolongan incluso durante dos meses después de dejar de tomar el tratamiento a lo largo de mes y medio seguidos.

Aceite de hígado de bacalao

Es una fuente importante de vitaminas liposolubles A, D y K. A la vez constituye uno de los complementos de omega 3 de origen animal más económicos. Por esta razón aumenta las prostaglandinas de la serie 3, responsables de la respuesta antiinflamatoria.

Existe un estudio científico realizado en pacientes con artrosis de rodilla avanzada que ha demostrado beneficios tanto en la prevención como en la regeneración del cartílago tras ser operado en caso de necesidad de prótesis.

Omega 3 DHA y EPA

Ambos aumentan los niveles de prostaglandinas antiinflamatorias.

El EPA concretamente inhibe el ácido araquidónico que pone en marcha las reacciones metabólicas del organismo hacia la inflamación y el dolor secundario. Por su lado el DHA es uno de los más potentes inhibidores de radicales libres producidos en todo proceso degenerativo como es el caso de la artrosis.

Ambos aumentan su eficacia si van unidos a una pequeña dosis de omega 6, por ejemplo mediante concentrados de aceite de onagra o de borraja.

Hemos de recordar que el DHA es un complemento excepcional en el embarazo ya que se transmite a través del cordón umbilical ayudando a la correcta formación del sistema nervioso del feto.

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Aceite de borraja

Constituye una fuente muy rica de ácido gamma linoleico, un tipo de omega 6 precursor de las prostaglandinas PG1 que tienen propiedades antiinflamatorias, además de antitrombóticas y anticancerígenas. Por ello resultan útiles en el tratamiento coadyuvante de enfermedades articulares como las artritis o la artrosis con componente inflamatorio añadido.

Otras enfermedades crónicas como la Esclerosis Múltiple también se ven beneficiadas por la administración de este tipo de ácido graso.

Es importante en todo caso cuidar la dosis correcta, ya que en exceso provoca un aumento del ácido araquidónico que contrariamente causa inflamación y degeneración articular. Por ello la forma de administración más correcta sería junto con una dosis de EPA, ya que éste inhibe dicha transformación negativa.

Enzimas proteolíticas

Se encargan de la conversión de las proteínas en sus unidades más pequeñas, los aminoácidos, para facilitar así la digestión. Pero si en cambio son ingeridas en ayunas o entre horas fuera de las comidas, tienen efectos antiinflamatorios y regeneradores de partes blandas de nuestro aparato locomotor; como son los músculos, tendones, ligamentos y cartílagos.
Las enzimas se absorben sin ser degradas por nuestro estómago, atravesando la barrera intestinal y difundiéndose así por todo nuestro organismo, concentrándose en aquellas zonas específicas donde existen brotes de inflamación. Al mismo tiempo de desinflamar provocan una regeneración del tejido circundante y con ello disminuyen el dolor. Por esta razón una dieta a base de abundantes crudos mejora la respuesta inflamatoria, ya que posee una mayor carga enzimática, presente de forma natural en los alimentos sin ser cocinados, porque dichas enzimas no sobreviven al calor.

Existen diferentes orígenes de estas enzimas:

  • Una de ellas procede de la soja, es la Nattokinasa, uno de los más potentes fibrinolíticos, muy interesante en la destrucción de trombos con riesgo de infarto agudo de miocardio.
  • Otra opción es la llamada Quimotripsina, otro enzima fibrinolítico y digestivo pero de procedencia pancreática.
  • También existe la Pancreatina, presente en el intestino del reino animal y una de las más anticoagulantes, por lo que se ha de vigilar en caso de tomar heparinas o fármacos similares que aumentan el licuado de la sangre.
  • Por último hablaremos de la Bromelaína, ya que es una de las más específicas en el tratamiento de las enfermedades articulares. Aunque también podríamos acudir a la Papaína procedente de la Papaya, pero en este caso necesitaríamos dosis aún más altas para llegar a obtener los mismos resultados.

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Bromelaína

Sus beneficios más evidentes se demuestran en el Síndrome de Fibromialgia, reabsorción de hematomas, reumatismos de diversa índole incluyendo artrosis y artritis, rehabilitación de traumatismos, osteomielitis, flemones bucales para ayudar a la penetración local del antibiótico específico, gonalgias y recuperación de cirugía por cataratas.

Es importante elegir aquellas presentaciones que vengan especificadas en forma de GDU, en cuyo caso a mayor concentración se alcanza una efectividad más rápida y duradera en el paso del tiempo.

Es correcto administrarla junto a un buen relajante muscular para notar antes sus efectos analgésicos, como puede ser un Magnesio quelado con aminoácidos a dosis de unos 400mg diarios.

Fitoterapia

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Harpagofito

Es una de las plantas más populares en el campo de las patologías reumáticas.

Sus mejores resultados se reflejan en los procesos de gonartrosis y coxartrosis, consiguiendo un resultado analgésico, antiinflamatorio y un aumento del rango de movilidad.

En el dolor de espalda los resultados son menos evidentes, por lo que es más recomendable su uso en patologías que afectan a las extremidades inferiores.

Hemos de recordar en todo caso la importancia en el origen del extracto, ya que sólo tienen propiedades terapéuticas las raíces secundarias de la planta, que son las que poseen mayor riqueza en harpagósidos.

Sauce

Su acción analgésica se basa en la concentración de salicilatos que son transformados en ácido salicílico por el hígado.

Funciona tanto en artrosis de rodilla y cadera como en los síntomas de dolor y mejoría de la función de las diferentes artritis. También en este caso se obtienen buenos resultados respecto a los dolores musculares de espalda, así como en cefalea tensional o en migraña vasomotora.

Es efectivo en procesos dolorosos como la dismenorrea. Así como en inflamaciones del tipo bursitis.

Sus efectos se ven potenciados si añadimos gluconato de cobre al complejo.

Otras plantas como la Ulmaria o el Abedul poseen también una buena concentración de salicilina. Que en casos agudos puede ser administrada incluso cada 4 horas para disminuir el dolor, ya que se degrada en un intervalo corto de tiempo.

Boswellia Serrata

Se le denomina también Incienso de la India, porque se usa la resina de este árbol.

Ha sido minuciosamente contrastada en el tratamiento de Artritis Reumatoide, obteniendo una mejoría de hasta un 60%. También en la artrosis, el asma y la colitis ulcerosa se obtienen buenos resultados sobre la disminución del componente inflamatorio. Y en menor medida en los casos de bursitis.

Cúrcuma, Jengibre y Canela

La cúrcuma es un colorante amarillo natural. Su principio activo es la curcumina, la cual mejora el dolor y la inflamación a dosis bastante altas y a largo plazo.

Su acción es muy similar a la del jengibre, basado en su concentración en gingerol que ayudan en los procesos degenerativos articulares.

También se asemeja a la Canela de Ceilán que activa toda la energía yang de nuestro organismo.

Uña de gato

La Uncaria Tomentosa tiene un gran efecto antiinflamatorio sobretodo en los casos de osteoartritis con dolor crónico y contracturas musculares asociadas.

Su efecto inmunoestimulante potencia los resultados regeneradores sobre el cartílago articular. Además es condroprotector e inhibe la actividad oxidativa.

Maca Andina

Sus propiedades estimulantes a nivel general ayudan en el proceso de percepción del dolor, al tiempo que favorecen la curación ya que es un adaptógeno muy conveniente en pacientes enfermos durante largos periodos de tiempo o que poseen una larga historia de recaídas.

Urtica Dioca

La Ortiga Verde es una planta común que reúne las dos propiedades básicas en el terreno articular: inflamación y dolor.

Como gran ventaja es que además posee propiedades remineralizantes, detalle muy interesante a tener en cuenta a la hora de regenerar la matriz de la articulación.

Amapola

Su concentración en Papaverina es la que la dota de propiedades miorrelajantes para el tratamiento de las contracturas secundarias a las artrosis más crónicas. También la Amapola de California posee propiedades además descontracturantes.

Ambas especies se ven potencias si van unidas a una pequeña cantidad del oligoelemento Cobre, con una dosis diaria en ayunas ya sería suficiente.

Otras plantas como la Pasiflora o la Valeriana también ayudan a relajar la musculatura de una manera más suave pero prolongada si se mantiene una toma diaria de forma regular.

Grosellero negro

Sus flavonoides provocan una activación de las glándulas suprarrenales desencadenando un aumento en la producción del cortisol natural interno. Por ello actúa como antiinflamatorio de modo indirecto.

También posee estas mismas propiedades el Sol de Oro, la Yuca o una forma especial de vitamina B5 llamada Pantetina.

En todo caso deben ser administradas de forma puntual para brotes de dolor agudo, ya que el estímulo constante de dichas glándulas estaría desaconsejado.

Otros potenciadores

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Ácido Alfa Lipoico y Resveratrol

En toda inflamación existe una hiper-oxidación, con un aumento potencial de radicales libres que aumentan a su vez la degeneración y por tanto destruyen nuestras articulaciones, poniendo en evidencia los síntomas de envejecimiento celular generalizado.

Por ello el alfa lipoico ayuda a contrarrestar este proceso, traspasando incluso la barrera hematoencefálica y llegando a nuestro sistema nervioso central, obteniendo una respuesta muy alta sobre la inhibición oxidativa tanto en las partes acuosas de nuestro organismo como en las lipídicas.

Así como por su lado el resveratrol viaja por todo nuestro torrente sanguíneo, nutriendo nuestras articulaciones y el cartílago que ha resultado agredido.

D – Fenilalanina

Consiste en abordar el dolor desde un punto de vista anímico, mejorando el control de los síntomas álgidos desde el sistema nervioso central, a través de una inhibición de la encefalinasa que degrada las encefalinas (metionina-encefalina e isoleucina-encefalina), unas sustancias naturales producidas por nuestro propio organismo en las situaciones de gran dolor físico con el fin de lograr un efecto analgésico fisiológico.

Así mismo aumenta la síntesis de endorfinas que permiten que la percepción del dolor sea más leve, ya que además en los pacientes con dolor crónico los niveles de serotonina se ven disminuidos, y es ésta la encargada de producir endorfinas. De esta manera se provoca un círculo vicioso de hipo serotonina que desemboca en ansiedad con depresión y al tiempo aumenta la hipersensibilidad al dolor. Por esta razón dicho aminoácido en este tipo de casos se ve potenciado si administramos a la vez la planta Griffonia Simplicifolia, por su alta concentración en 5-HTTP.

La forma del aminoácido que posee un mayor efecto analgésico es su isómero en posición dextrógira (D-Fenilalanina). Pero muchos complementos vienen mezclados con su otro isómero levógiro (L-Fenilalanina), que presenta también propiedades pero en menor medida, para así conseguir rebajar el precio del producto. Lo encontraríamos entonces como DL-Fenilalanina.

Ayudas tópicas

Alcanfor Y Laurel

Ambos poseen propiedades rubefacientes y antirreumáticas por su alta concentración en flavonoides.

Pero estarían contraindicados en pieles sensibles o que se quemen fácilmente al exponerse al sol.

Romero

El ácido rosmarínico es un gran espasmolítico al tiempo que aumenta el calor de la zona donde se aplica. De esta manera produce una disminución de la contractura muscular y con ello una mejoría en el dolor.

También ayuda en casos de calambres mezclado con Manzanilla y un poco de Pino. Así como en esguinces y otras torceduras tendinosas.

Se puede preparar de forma casera un alcohol macerado con romero o bien hacer fricciones a base de su aceite esencial. Otra gran opción es el uso de la llamada “Agua de la Reina de Hungría”, que además de Romero lleva Lavanda, aprovechando sus propiedades relajantes y calmantes de la piel.

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Arnica

Es uno de los remedios más conocidos, así como de los más eficaces. Sus lactonas y triterpernos ayudan a la reabsorción de hematomas y regeneran tanto la parte ósea como las partes blandas de la articulación.

Se ha de tener cuidado a la hora de aplicar si hay heridas abiertas.

Capsicum Annuum

Es el mejor desde el punto de vista analgésico, especialmente en lumbalgias o ciatalgias (pseudociáticas), e incluso en brotes esporádicos de ciáticas.

Se utiliza en pequeñas cantidades un par de veces al día. También existe la posibilidad de poner parches de más larga duración.

El aparato locomotor constituye nuestro caparazón, aquel esqueleto que nos mantiene derechos sobre un eje en el que mantenernos, pero al mismo tiempo nos protege y nos permite movernos.

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Ya que, como bien hemos aprendido, el movimiento es la base de la vida, el que genera el cambio, el que nos capacita para avanzar… nunca debemos dejar de lado su cuidado, ya desde el principio de nuestros días, pues nos acompañará en todo el largo trayecto proporcionándonos la calidad de vida que nosotros mismos hemos cultivado.

Belén García López
Diplomada en Fisioterapia
Naturópata – Homeópata
Experta en Macrobiótica