Protección total para el otoño

La frase «más vale prevenir que curar» es por todos conocida, pero en los tiempos que corren se le hace caso omiso.
Cuando acudimos a un profesional de la salud dejamos en sus manos nuestra salud, como si de él dependiera que enfermemos o no. Debemos de ser conscientes de que el ritmo de vida que llevamos, la mala alimentación rica en productos lácteos y alimentos refinados e industrializados, el stress oxidativo y las presiones a las cuales estamos sometidos, debilitan nuestro sistema inmunitario con los consiguientes catarros (habitualmente mal curados), infecciones de repetición, cansancio y acidificación del medio interno, todo ello origen de patologías crónicas y habitualmente irreversibles.

otonoSegún la Medicina Tradicional China en otoño entramos en la época de metal, siendo esta la de mayor actividad del pulmón. Para ello es conveniente añadir a nuestras comidas o infusiones una pizca de jengibre en polvo, el cual con el ligero sabor picante que lo caracteriza, aumenta la energía en estos órganos, mejorando la capacidad respiratoria, ayudando a eliminar flemas y fortaleciéndolos. También es conveniente eliminar de la dieta de grasas, leche y derivados, en especial los quesos fuertes y los cereales refinados, por contribuir a fabricar desechos en forma de flemas pegajosas, pues cuando los pulmones se encuentran muy cargados nuestro organismo, en un esfuerzo por eliminar desechos, nos produce un catarro con tos, estornudos, para intentar despojarse de estos residuos.

Para ayudar a fluidificar flemas y desinfectar las vias respiratorias, existen plantas y sustancias las cuales se utilizan tradicionalmente desde hace mucho tiempo.

Raíz de Loto por su acción fluidificante y broncodilatadora
El Propóleo por su poder desinfectante
El Sauce por producir un efecto analgésico, antitérmico, antiinflamatorio.
La Vitamina C por estar implicada en el sistema inmunitario y como preventivo de catarros.
Oligoelementos como puede ser el Cobre por poseer propiedades antivíricas y antibacterianas.
El Llantén por su efecto fluidificante.
Las Yemas de Pino utilizadas tradicionalmente en afecciones del árbol respiratorio (gripe, resfriados, sinusitis, faringitis, laringitis, traqueitis, bronquitis, asma).
Tomillo, utilizado tradicionalmente en afecciones respiratorias (catarro, gripe, faringitis, tos irritativa, amigdalitis, bronquitis, asma, enfisema).
Grosellero negro, utilizado tradicionalmente, entre otras cosas, como corticoide suave ejerciendo así un efecto broncodilatador.
Noni por su poder inmunoestimulante.
Regaliz (cuidado los hipertensos) por su efecto virostático.
Acerola por ser rica en Vitamina C.
Shiitake por tener propiedades inmunoestimulantes.

Artículo cedido por la revista Espacio Natural