El cuerpo humano necesita de una serie de minerales en cantidades pequeñas. De ahí el nombre de oligo (mínimo, poco) elemento (mineral), para mantener el equilibrio metabólico y de salud. La aportación de estos minerales se producen la mayoría por la alimentación y una minoría por ingesta directa en forma de ampollas, cápsulas, etc.

pescado azulEn el caso del Zinc, se trata de un mineral imprescindible para el buen funcionamiento de los diferentes sistemas de nuestro cuerpo y por tanto, es esencial su presencia equilibrada en nuestro organismo. Lo obtenemos mediante la alimentación de forma natural en una amplia gama de productos y como suplemento, en caso de deficiencia. Necesitamos mantener un nivel entre 2 y 3 gramos.

Las partes del organismo que captan más cantidad de zinc, por encima del 85%, son los huesos, los genitales, la musculatura, parte del sistema ocular y especialmente uñas, cabellos y piel.

Para mantener esos 2-3 gramos en el organismo es necesario un aporte diario de hasta 10 mg diarios. Los alimentos que más zinc nos aportan son pescado y el marisco, en segundo lugar en la carne y la leche y en menor cantidad cereales y frutos secos. Por tanto, en condiciones normales de asimilación es normal que la alimentación equilibrada habitual sea suficiente para mantener el nivel requerido.

Fue a principios de los años sesenta cuando estudios sobre la deficiente alimentación infantil en Oriente Medio llevadas a cabo por la Dra. Prasad demostraron que la ausencia de hierro en esa franja de población, que conllevaba deficiencias de crecimiento y maduración, mejoraba de forma importante al administrarles suplementación de zinc.

Aplicaciones y beneficios

Como decíamos antes, al ser uno de los minerales más importantes y necesarios en el organismo, tiene amplia incidencia sobre varias partes de nuestro cuerpo, como por ejemplo:

– En el sistema reproductor, ayuda en la infancia y adolescencia al desarrollo, regula las glándulas sebáceas (acné) y regula el buen funcionamiento de la próstata.

– Actúa como cicatrizante, en procesos de sintetización de colágeno y proteínas, aumenta la capacidad de protección del sistema inmunológico y por tanto es hepato-protector.

– Refuerza el sistema sensorial, mejorando la absorción de la vitamina A, por lo que estamos hablando de un importante anti-oxidante que interviene en la formación y mantenimiento óseo.

– Pero principalmente, como ya mencionamos anteriormente, es la piel, las uñas y el pelo las que absorben la mayor cantidad de zinc.

Otro punto importante es su presencia durante el embarazo, pues es fundamental para la formación correcta del feto. Y no sólo es necesario para el crecimiento del bebé en el seno materno, sino que después del parto, gracias a la gran incidencia que el zinc tiene en el crecimiento, las mamas son grandes productoras de zinc, lo que justifica la gran importancia que tiene la lactancia materna en los primeros meses de vida del nuevo ser.

Qué ocurre cuando falta el zinc

Debido a una mala alimentación, a una deficiente absorción provocada por diferentes motivos, entre ellos el estrés, o a una falta de retención intestinal, lo que lleva a excretar más zinc de lo normal, la ausencia de este mineral nos puede generar diversas anomalías físicas. Es lo que denominamos hipozinguemia.

Como hepato-protector, su baja concentración puede llevar a enfermedades del hígado como la cirrosis y a un mal funcionamiento de páncreas (diabetes) y riñones (insuficiencia renal). No cabe olvidar que la forma que tiene el organismo de eliminar zinc cuando hay exceso es mediante la excreción, además de por la sudoración, por lo que cuando se sufre de enfermedades relacionadas esa función, como la diarrea, la enfermedad de Crohn, etc., los índices de zinc bajarán y será necesario la suplementación.

También es habitual que cuando existe una carencia o falta de zinc en el cuerpo, en las uñas aparezcan manchas blancas y se vuelvan más débiles y quebradizas, que aparezca o aumente el acné en la piel, que aumente la pérdida de cabello, que resulte más difícil la cicatrización de las heridas y se produzca una sensación de cansancio y fatiga, con pérdida de apetito y alteraciones del gusto y el olfato.

Tomar zinc para prevenir

Por todo lo mencionado, existen unos grupos de personas que por riesgo, deberían tomar periódicamente suplementación de zinc para prevenir deficiencias que pueden provocar alteraciones de salud y que posiblemente no relacionaremos con el zinc, como son los niños en períodos de crecimiento y madurez, personas que llevan una alimentación escasa o desordenada (anorexias), mujeres embarazadas o que estén amamantando, celíacos, vegetarianos, personas con problemas digestivos (diarreas, colitis ulcerosa, ulcerosas e intervenidos quirúrgicamente del aparato intestinal), alcohólicos y personas de la tercera edad por su propia idosincrasia.

Jaume Queral
Naturópata