tilaDescripción
Árbol de considerable altura que presenta gran cantidad de hojas que son más numerosas en la copa, lo que lo hace muy amplio. Por este motivo su sombra es muy apreciada, ya que a ésta se añade además el agradable olor característico que impregna sus aledaños al llegar la época de floración.

Crece de forma natural en la parte norte de la Península, siendo más frecuente a medida que nos acercamos a los Pirineos, aunque también podemos encontrarlo en algunas regiones montañosas del centro.

Las hojas son dentadas, de perímetro irregular y acabadas en punta. Nacen de forma alterna.

Aplicación
Las inflorescencias del tilo contienen mucílago, que actúa como emoliente. También posee un aceite esencial con parnesol, que es un buen sedante y espasmolítico, por lo que está muy indicado en situaciones de nerviosismo, ansiedad e insomnio. Además presentan flavonoides como los tilarósidos, que le confieren propiedades diuréticas.

A la corteza del tilo -sin el súber- se la conoce con el nombre de albura; ésta contiene cantidades considerables de taninos que le proporcionan características astringentes; y también florglucinol y flavonoides que, por su efecto eupéptico, colerético, espasmolítico y antimigrañoso, se emplea en casos de indigestiones, pudiendo producir hipotensión.

Administración.tila.jpg
.- Infusión. Tres gramos de inflorescencias se añaden a 250 ml de agua hervida, dejándolo en contacto durante diez minutos; se pueden tomar hasta cuatro tazas al día, después de las comidas principales -con lo que se mejorarán las digestiones- y antes de acostarse para prevenir situaciones de nerviosismo e insomnio.
.- Decocción. Treinta gramos en un litro de agua, se dejan hervir durante quince minutos y se toma antes de las comidas. Es un buen remedio contra las migrañas y disquinesias biliares.
.- Infusión para uso externo. Cien gramos de las inflorescencias se añaden a un litro de agua, dejándolo hervir durante treinta minutos. Este líquido sirve para preparar baños, aprovechando sus propiedades emolientes.

Floración

Las flores son amarillentas o de color blanquecino y se agrupan en inflorescencias sobre una bráctea membranosa. Desprenden un aroma sutil que es muy apreciado.

El fruto resultante es una cápsula de forma redondeada.

Para proceder a la recolección debe escogerse un día soleado y seco, cuando las inflorescencias estén abiertas. Para llevarlo a buen fin debemos ascender al árbol ayudados por sus fuertes ramas, procediendo a recoger las inflorescencias en pleno grado de maduración. Para su secado se retira la bráctea membranosa, que carece de propiedades, que si alguna vez aparece será para identificar fácilmente la muestra. El secado se hará lo más rápidamente posible.

También se puede recolectar la corteza: para ello se debe proceder en los meses de abril y mayo.