yemoterapiaYemoterapia: métodos de elaboración y utilidad terapéutica

La Yemoterapia es una parte de la Fitoterapia (ciencia que estudia la utilización de los productos de origen vegetal con finalidad terapéutica, ya sea para prevenir, atenuar o curar un estado patológico), en la que se utilizan partes frescas de vegetales preferentemente yemas y brotes jóvenes, aunque también puede usarse raíces recién nacidas, corteza de las raíces, semillas y menos frecuentemente corteza de troncos jóvenes, cuyos principios activos son obtenidos mediante un concreto proceso de extracción.

El procedimiento de obtención de los yemoderivados se encuentra descrito en la Farmacopea Francesa de 1965. Además de la descripción de las partes vegetales utilizadas y su época de recolección, que normalmente coincide con el inicio de la primavera, la obtención de un yemoderivado seguiría distintos pasos.

En primer lugar, siempre con material de partida fresco, una vez limpio y triturado, se determina el grado de humedad. Seguidamente, se valora el peso deshidratado después de someterlo a una determinada temperatura (150 °C), hasta alcanzar un peso constante; el material vegetal se pone después a macerar durante tres semanas en una mezcla de alcohol y glicerina, cuya cantidad es calculada para obtener un producto final que corresponda a 20 veces el peso de la materia prima llevada al estado seco (1:20). Se procede después a una decantación seguida de una filtración bajo presión constante. Seguidamente, se deja reposar el filtrado durante 48 horas, para una posterior filtración. Se obtiene así un macerado glicérico (MG), que en la actualidad se define como macerado madre concentrado, en una equiparación conceptual a las tinturas madres utilizadas en Fitoterapia o en Homeopatía, aunque hay que decir que como referencia general en estos casos se suele utilizar la relación 1:10, partiendo también de material fresco, pero evitando el uso de la glicerina y usando mezclas hidroalcohólicas, como agentes extractivos.

Utilizados recientemente, los macerados madre concentrados, permiten la obtención de la mayoría de los principios activos vegetales presentes en el material de partida, ofreciendo una interesante herramienta terapéutica. En la citada farmacopea francesa, a partir del MG (1:20), se realiza una dilución, en concreto la primera decimal hahnemaniana (1DH), para indicar que una parte del preparado base está diluida con 9 partes de una mezcla que contiene 50 partes en peso de glicerina, 30 partes de alcohol y 20 partes de agua.

Los principios terapéuticos básicos de la yemoterapia han de entenderse en base a diferentes consideraciones:

La yema o brote joven es un concentrado del conjunto de las propiedades de la planta en su conjunto, de hecho, debido a las particularidades fisiológicas de las células meristemáticas, se estaría utilizando un vegetal en todo su potencial desarrollo; existe una analogía entre la adaptación del vegetal a su entorno natural y la capacidad de adaptación de un organismo desequilibrado, por lo que en relación a este aspecto, sería preferible utilizar yemoderivados obtenidos de especies silvestres o cultivos ecológicos certificados; la pretendida acción terapéutica ofrecería unos resultados globales, con tropismo hacia diferentes órganos o sistemas concretos, pero de carácter eminentemente regulador a diferentes niveles, en lo que podría denominarse una terapia del terreno, sin olvidar el enfoque eminentemente sintomático ofrecido por la Fitoterapia tradicional.

Algunos macerados concentrados, o extractos concentrados hidro-alcohólicos-glicerinados, su utilidad terapéutica, tropismo y principales sinergias, están recogidos en la Tabla 1.

En el apartado de la acción sinérgica conviene realizar una serie de observaciones. En primer lugar indicar que la acción sinérgica ya viene dada dentro los principios activos vegetales extraídos en cada caso, que serían los propios del vegetal, con la particularidad que al estar utilizando tejidos vegetales en crecimiento, además se encontrarán sustancias muy específicas (giberelinas, auxinas, citoquininas, ácido abscísico …).

En segundo, que si bien lo más común es utilizar los extractos de modo individual, se puede obtener una importante sinergia recomendando diferentes extractos a lo largo del día. Por último, también hay que contemplar la acción sinérgica teniendo en cuenta el vegetal de partida, su hábitat y la coexistencia con otras especies. Pol Henry, médico belga que en los años 50 sentó las bases de la yemoterapia, denominada por él “fitoembrioterapia”, insistía y animaba a utilizar las asociaciones terapéuticas de los yemoterápicos, en base a la observación de la naturaleza.

El sinergismo de acción entre plantas diferentes, deriva a menudo de las características comunes del ambiente en el que viven. Por tanto, es interesante reparar en las asociaciones de vegetales que pertenecen a un mismo ecosistema, más que recurrir a asociaciones de plantas que crecen en ambientes muy diferentes.

Un ejemplo de esta sinergia, con extractos de plantas muy próximas a nuestro entorno y fácilmente identificables es la que asociaría el uso de: OLIVO+ROMERO+ESPINO BLANCO. El olivo es un árbol de gran longevidad, de tronco corto y grueso, irregular, retorcido y como torturado a medida que envejece. Puede crecer de forma aislada o formando acebuchales, muy representativos del área mediterránea.

El olivo es uno de los árboles de la vida por excelencia. El romero florece durante casi todo el año y siempre tiene un llamativo color verde, símbolo de inmortalidad, su olor despierta el recuerdo. Las hojas nacen enfrentadas, prefiere los terrenos calcáreos, siendo un ejemplo paradigmático del matorral mediterráneo y sus etapas de degradación. El espino albar crece entre otros árboles y arbustos, en laderas de montañas, riberas y márgenes de tierras de cultivo, acompañando a los asentamientos humanos desde épocas ancestrales.

Otra asociación, fácil de observar en la naturaleza es: ESPINO BLANCO + ESCARAMUJO. Ambas especies ocupan zonas marginales de bosques, presentan espinas, flores blancas, con desarrollo y floración a menudo simultánea, frutos de similar color y las condiciones extremas de sequedad y frío aumentan los principios activos. El rosal silvestre a menudo forma unas masas redondeadas, esponjosas, como una pelota de musgo, denominadas bedegares, donde se desarrollan las larvas de determinados insectos (Rhodites rosae).

El margen terapéutico de los yemoderivados es amplio, pudiendo ser utilizados por mujeres embarazas, niños mayores de 2 años y pacientes polimedicados, siempre bajo la experta supervisión de un profesional de la salud.

La posología general, que siempre debería adaptarse a las condiciones particulares de cada individuo, es de 50 a 100 gotas diarias, repartidas en varias tomas, para los macerados glicerinados clásicos: MGD1, (en el caso de los niños, la dosis recomendada es de una gota por cada kilogramo de peso corporal y día). En el caso de los macerados madre hidro-alcohólicos-glicerinados, al presentar una concentración más alta, se suelen utilizar de 5 a 30 gotas al día (de 1 a 6 gotas en niños, tomando como referencia 1 gota por cada 10 kilogramos de peso corporal).

Los preparados pueden tomarse directamente, aunque es preferible diluirlos en agua. También pueden ser utilizados tópicamente (directamente o diluidos).

El uso de los yemoderivados tiene particular importancia en la práctica clínica, por sí mismos y porque constituyen elementos sinérgicos muy interesantes para preparar el terreno individual para una mejor acción de preparados fitoterápicos, homeopáticos, terapias florales, oligoterapia y cualquier otra herramienta terapéutica que previamente o durante el tratamiento requiera de una acción reguladora general.

Tabla 1. Principales yemoderivados en forma de extractos concentrados hidro-alcohólicos-glicerinados.

Nombre Parte utilizada Tropismo (acción general en este contexto) Sinergias
Betula verrucosa Ehrh.
Abedul
Yemas Desmineralización general, raquitismo, trastornos del crecimiento y de nutrición, acción emuntorial general, estreñimiento, fracturas, problemas dérmicos. Arándano rojo, grosellero negro, tilo.
Vaccinium vitis – idaea L.
Arándano rojo
Brotes jóvenes Colon irritable, meteorismo intestinal, diarrea, estreñimiento, afecciones urinarias (uretritis, cistitis), artrosis, osteoporosis, hipertensión arterial, aterosclerosis, miomas uterinos, menopausia, envejecimiento prematuro, cicatrices. Abedul, grosellero negro.
Aesculus hippocastanum L.
Castaño de Indias
Yemas Biotipos asténicos, lentos, sedentarios, con tendencia a los fenómenos de congestión venosa, hemorroides, prostatismo, congestión pélvica (mujeres), afecciones uterinas, faringitis, algias a nivel sacro-ilíaco, sabañones, eritemas. Arándano, grosellero negro, tilo.
Rosa canina L.
Rosal silvestre
Brotes jóvenes Experimentalmente reequilibra el perfil proteico. Particularmente efectivo en inflamaciones localizadas y reincidentes. Niños: problemas de crecimiento ligados a inflamaciones repetidas. Infecciones frecuentes. Cefaleas vasomotoras. Rinofaringitis, amigdalitis, otitis reincidentes en la infancia. Asma alérgica. Bocio tiroideo. Osteoporosis post-menopáusica. Herpes reicidente. Forunculosis. Espino blanco, abedul, grosellero negro, romero.
Crataegus oxyacantha (L.) Walter.
Espino blanco
Brotes jóvenes Cardíaco: arterias coronarias y regulador de la actividad cardíaca. Mayor irrigación coronaria, refuerzo sistólico, reducción de la frecuencia cardíaca. Palpitaciones (alteración de la frecuencia), extrasístoles (alteraciones del ritmo cardíaco), disnea suspirosa, irritabilidad, insomnio, estrés, hiperemotividad, hipertensión arterial. Olivo, tilo, escaramujo, romero.

Tabla 1 (cont.). Principales yemoderivados en forma de extractos concentrados hidro-alcohólicos-glicerinados.

Nombre Parte utilizada Tropismo (acción general en este contexto) Sinergias
Ribes nigrum L.
Grosellero negro
Yemas “Perla de la yemoterapia”. Prevenir y regular el proceso inflamatorio: mecánico, químico, inmunológico, infeccioso… Inducción de una amplia gama de modificaciones funcionales (acción a nivel suprarrenal). Experimentalmente actúa sobre los granulocitos eosinófilos. Síndromes inflamatorios generales y locales respiratorios, digestivos y urinarios. Síndromes alérgicos. Oculorinitis alérgica estacional. Asma bronquial. Amigdalitis/rinofaringitis reincidentes. Urticaria. Síndromes febriles (gripe). Cefaleas vasomotoras. Quistes ováricos. Fibromas uterinos. Abedul, rosal silvestre, romero, arándano rojo, pino.
Olea europaea L.
Olivo
Yemas Hipocolesterolemiante, hipotensora, mejora del control glucémico, perfil lipídico general y viscosidad sanguínea. Anti-aterosclerótica. Espino blanco, romero.
Pinus sylvestris L.
Pino
Yemas Experimentalmente estimula el trofismo óseo y cartilaginoso, disminuye las betalipoproteínas y el colesterol total (P. montana). Secreciones bronquiales excesivas. Tos persistente. Grosellero negro, abedul, rosal silvestre, arándano rojo.
Rosmarinus officinalis L.
Romero
Brotes jóvenes Experimentalmente normaliza el perfil proteico, mejora el perfil lipídico, estimula la producción de granulocitos y eosinófilos. Disquinesias biliares. Colecistitis y/o colecistopatías crónicas. Litiasis biliar (valoración). Alergias crónicas. Hiperuricemia. Osteoporosis. Senescencia. Andropausia. Menopausia. Olivo, espino blanco, escaramujo, pino.
Tilia tomentosa Moench.
Tilo
Yemas “Triple discrasia hemática: poliglobulia, hiperviscosidad e hipercoagulabilidad hemática. Leclerc”. Ansiedad. Espasmofilia. Insomnio. Palpitaciones. Taquicardias. Precordalgias. Hipertensión arterial (estrés). Cólico del lactante. Colon irritable. Reacciones paradójicas a nivel del sistema nervioso. Olivo, espino blanco.

Bibliografía

  • Brigo B. Fitoterapia y Gemoterapia en la práctica clínica. Madrid. Boiron: 1993.
  • De Gubernatis A. Mitología de las plantas. Leyendas del reino vegetal. Palma de Mallorca. Alejandría: 2003.
  • Duraffourd C, D’hervicourt L, Lapraz J.C. Cuadernos de Fitoterapia Clínica.Barcelona. Masson: 1997.
  • Font Quer P. Plantas Medicinales. El Dioscórides renovado. 13ª edición. Barcelona. Labor: 1992.
  • Morel J.M. Guía de la yemoterapia. Paris. First: 2012.

 

José Daniel Custodio
Licenciado en Biología