Huesos

Introducción

Los huesosEl tejido esquelético permite el movimiento y actúa como agente protector de los órganos, además de ser la principal fuente de calcio para muchas de las reacciones metabólicas de nuestro organismo.

Las propiedades de los huesos dependen exclusivamente de sus principales componentes: las  fibras de colágeno que forman una red tridimensional que estructura el tejido dándole elasticidad y el calcio y silicio que mineralizan las fibras, dotando al hueso de resistencia.

El hueso no es un órgano muerto y a lo largo de toda nuestra vida, sufre un proceso de formación y destrucción continua de la masa ósea, mediado por dos tipos de células, los osteoblastos, que sintetizan nuevo hueso, y los osteoclastos que degradan la masa ósea. Este proceso es regulado por distintas hormonas, por  la  actividad  física  del  sujeto  y  la  vitamina  D,  entre  otras.

La cantidad de masa ósea de una persona va aumentando paulatinamente hasta alcanzar un valor máximo alrededor de los 30-35 años o incluso mucho antes, que es cuando se dispone de la mayor cantidad  de toda nuestra vida. A partir de aquí es cuando empieza de una forma natural la pérdida de masa ósea, siendo de un 0.5% por año.

La osteoporosis, como su mismo nombre indica, es una enfermedad en la que el hueso se vuelve más poroso, aumentando el número y la amplitud de las cavidades o celdillas que existen en su interior. Los huesos se vuelven más delgados y frágiles, y resisten peor los golpes, rompiéndose con facilidad. Son las fracturas las que originan los síntomas de esta enfermedad y condicionan su importancia y repercusión sociosanitaria.

Aproximadamente uno de cada ocho ciudadanos europeos mayores de 50 años que sufre osteoporosis padece una fractura de columna. Además, se calcula que la incidencia anual de las fracturas de cadera en la Comunidad Europea será más del doble de la actual en los próximos 50 años.

La osteoporosis, considerada como la epidemia silenciosa del nuevo milenio, es padecida por una tercera parte de la mujeres de entre 60 y 70 años, y por dos terceras partes de las mayores de 80 años. Cada 30 segundos una mujer europea sufre  una  fractura  causada  por  el  debilitamiento  de  su  masa  ósea.

¿Cuál es la causa de la osteoporosis?

Las causas de la osteoporosis pueden ser múltiples y variadas. Algunos de  los  factores  de  riesgo  que  determinan  esta  patología  son:

  • El envejecimiento: Con la edad se pierde más hueso del que se forma, lo que contribuye  a  que  nuestros  huesos  sean  más  finos  y  frágiles.
  • El sexo: Los hombres llegan a un pico de masa ósea superior al de las mujeres, por lo que la pérdida constante debida al paso de los años es más peligrosa en ellas al disponer de una menor reserva. Entre  un  20-25%  de  las  mujeres  padecerán  osteoporosis  después  de  la menopausia,  proporción  4  veces  superior  a    la  de  los  hombres
  • La raza: El riesgo de sufrir osteoporosis de las personas de color de ascendencia africana  es  diez  veces  menor  que  el  de  las  de  ascendencia  caucásica.
  • La menopausia: El cese o disminución en la producción de estrógenos, hormonas que evitan de manera natural la destrucción del hueso, acelera la pérdida de masa ósea, que llega a ser en algunos casos de un 15% durante los cinco años posteriores a la llegada de la menopausia.
  • Dietas pobres en minerales: El consumo de calcio en la dieta es fundamental durante toda la vida para la formación y el mantenimiento de los huesos al igual que la vitamina D, que ayuda a su absorción. El calcio es fundamental en la formación y desarrollo del esqueleto durante la infancia y juventud. A partir de los 30-35 años y especialmente tras la menopausia, existe una mayor pérdida de calcio por la orina. Si no se repone esa cantidad por la dieta, el organismo lo extrae de su depósito, el esqueleto, y con ello se aumenta la pérdida de masa ósea, facilitando la aparición de osteoporosis. En estudios llevados a cabo con animales, dietas pobres en silicio condujeron a malformaciones esqueléticas.
  • Dietas pobres en colágeno: El colágeno es la proteína fundamental que forma la matriz orgánica del hueso y sirve de soporte a las sales de calcio que lo forman. Éste confiere al hueso su elasticidad y flexibilidad, ya que sino el  hueso sería un cuerpo duro con una enorme fragilidad.
  • Herencia: La osteoporosis es más frecuente en personas con antecedentes familiares.
  • Falta de ejercicio: La vida sedentaria y el poco ejercicio físico, facilita una mayor pérdida de masa ósea. El ejercicio constituye un estímulo para la formación y fortaleza del hueso.
  • Ciertos medicamentos (como los corticoides), el tabaco y el alcohol: Aceleran la pérdida de masa ósea.

Síntomas

No existen síntomas asociados a la pérdida de masa ósea temprana, así que los síntomas se presentan cuando la enfermedad es avanzada, y son:

  •  Fracturas de las vértebras, muñecas o cadera (usualmente  el primer indicio)
  •  Dolor en la parte baja de la espalda
  •  Dolor de cuello
  •  Dolor o sensibilidad ósea
  •  Pérdida de estatura con la edad
  •  Postura encorvada

Tratamiento

El mejor tratamiento para la osteoporosis es la prevención. Se tratará de retardar o detener el proceso de desmineralización, previniendo las fracturas óseas y controlando el dolor asociado con la enfermedad.

1. NUTRICIÓN ADECUADA:
Es indispensable incluir en nuestra dieta alimentos complementarios que aporten  los  nutrientes  necesarios  para  la  salud  de  nuestros  huesos:

  • Colágeno: Debido a la deficiencia en la dieta actual de productos ricos en gelatina o colágeno, se hace imprescindible la suplementación dietética. El colágeno, junto a las vitaminas del grupo B y C, intervienen en la síntesis de las fibras de colágeno  que  forman  la  matriz  orgánica  de  nuestros  huesos.
  • Calcio: El calcio en forma de fosfato, es el componente mineral mayoritario de nuestros huesos, y junto a la vitamina D,  que estimula la absorción del calcio, ayudan en la mineralización de estas fibras de colágeno proporcionando la resistencia y densidad necesaria a la estructura ósea.
  • Silicio: La acumulación de pruebas en los últimos 30 años, sugiere inequívocamente que el silicio dietético es beneficioso para la salud del hueso y del tejido conectivo y recientemente se han publicado estudios (tanto en EEUU como en Reino Unido) que muestran fuertes asociaciones positivas entre la ingesta de silicio en la dieta y la densidad mineral del hueso. Se han descrito varios mecanismos para ello incluyendo la síntesis de colágeno y su estabilización además de la mineralización de la matriz.

2. EJERCICIO FÍSICO
Es recomendable el ejercicio físico moderado de forma continuada y regular. Lo importante es evitar el sedentarismo y la inmovilización. El ejercicio regular puede reducir la probabilidad de fracturas óseas. Los estudios demuestran que los ejercicios que requieren de los músculos para traccionar los huesos hacen que éstos retengan e incluso ganen densidad (caminar, bicicleta estática,…). Se deben  evitar  los  ejercicios  que  puedan  presentar  riesgo  de  caída.

3. ABANDONAR DETERMINADOS HÁBITOS
Es importante eliminar el tabaco, y evitar la ingesta excesiva de alcohol y el sobrepeso.

 

Artículo informativo facilitado por Laboratorios Pharmadiet