Depuración hepática
Nuestra salud en su sentido más amplio va a estar determinada por la capacidad de nuestro organismo para desintoxicarse.

A su vez, esta capacidad de desintoxicación va a venir dirigida por aquellos órganos encargados de eliminar los desechos tanto de origen interno como externo, son los conocidos con el genérico nombre de emuntorios, haciendo referencia precisamente a su acción limpiadora (hígado, riñón, intestino, piel, pulmones).

No olvidemos, por ejemplo, que el órgano más importante del metabolismo, el hígado, es también uno de los principales responsables del proceso de desintoxicación, además de sus funciones secretoras, vasculares y de almacenamiento y formación de numerosos factores fisiológicos.

Imagínense por un momento que tienen cuatro empleos, con condiciones de trabajo injustas, sometidos a un mobbing constante por cada uno de sus cuatro responsables y que todo ello se ha de compaginar con sus actividades diarias familiares y sociales, además de su merecido y reparador descanso. Realmente sería complicado poder realizar sus funciones correctamente, a medida que pasase el tiempo tendría problemas para compaginarlo todo, comenzaría a establecer prioridades y en ese momento algunas de sus tareas quedarían descuidadas. Pues bien, algo así sucede con el hígado, pero también con el resto de los órganos implicados en esa acción depuradora, no sólo no los ayudamos en su función, sino que le vamos añadiendo más responsabilidades y al mismo tiempo empeoramos sus condiciones de trabajo, consiguiendo que estén permanentemente agotados y enojados.

La fitoterapia de drenaje hepático en muchos casos puede acompañar a la fitoterapia sintomática, e incluso al tratamiento alopático, convirtiéndose en una ayuda fundamental para contribuir a esta acción limpiadora, útil para todas aquellas situaciones en las que sea necesario realizar un tratamiento depurativo que unido a una dieta adecuada, ejercicio y una actitud positiva ante todos los órdenes (desórdenes) de nuestra vida, sin duda sentará las bases para recuperar buena parte del equilibrio perdido.

El hígado realiza numerosas funciones que resultan de importancia vital para nuestra salud. Es fundamental para la regulación del metabolismo, sintetiza muchas proteínas, almacena hierro y algunas vitaminas, degrada ciertas hormonas e inactiva y excreta numerosos fármacos y toxinas.

Las plantas medicinales con tropismo hepático constituyen importantes herramientas para favorecer la acción depurativa, evitan por un lado el exceso de toxinas y por otro facilitan la función de este órgano constantemente solicitado.

Debido a la complejidad en cuanto a principios activos presentes en las plantas medicinales y a la acción sinérgica que se da entre cada uno ellos, podemos encontrar en ocasiones que una misma planta tiene acciones depurativas sobre distintos emuntorios, no obstante, esta acción depurativa puede ser más completa si se combinan distintas plantas.

El diente de león (Taraxacum officinale), del griego taraxos (desorden) y akos (remedio), aludiendo a su capacidad para corregir una multitud de desórdenes, es un excelente depurativo o drenador hepato-renal-digestivo. Sus principios amargos lo convierten en estimulante del apetito y eupéptico; los polifenoles son responsables de su actividad colerética y diurética salurética (acción reforzada por la inulina y las sales de potasio), siendo además un laxante osmótico suave (inulina).

Como otras plantas con acción depurativa, se puede utilizar en el tratamiento de fondo de enfermedades cutáneas tales como acné, eczemas, forunculosis, herpes o psoriasis.

El fruto de cardo mariano (Silybum marianum) contiene sustancias protectoras del hígado denominadas colectivamente silimarina. La utilidad terapéutica del cardo mariano se manifiesta en casos de insuficiencia hepatobiliar, e incluso de hepatitis agudas y crónicas o cirrosis. Sus principales acciones tal vez sean la hepatoprotectora y antioxidante. Sin duda es una de las plantas medicinales de elección cuando se evidencie daño hepático.

imagen-depuracion-hepaticaLas hojas de alcachofa (Cynara scolymus) también pueden presentan cierta acción hepatoprotectora, impiden la producción endógena de colesterol y estimulan el flujo biliar. Tiene un gran uso tradicional en casos de trastornos digestivos acompañados de flatulencias, pesadez de estómago y náuseas con origen en disfunciones hepáticas. También puede utilizarse en periodos de convalecencia para recuperar fuerzas, sobre todo si ha existido un agresivo tratamiento farmacológico.

La raíz de rábano negro (Raphanus sativus var. nigra) estimula el músculo liso de la vesícula biliar, favoreciendo la secreción de bilis (acción colagoga). También presenta acción hepatoprotectora, antioxidante, antibacteriana y antifúngica. A nivel respiratorio y sin perder su acción a nivel de hígado y vesícula biliar, destacan sus propiedades balsámico-expectorantes. Respecto a estas últimas acciones, presenta una interesante acción sinérgica con la siguiente planta.

Las hojas el tallo de desmodio (Desmodium ascendens), presentan actividad broncodilatadora y relajante de la musculatura lisa. También se ha demostrado que posee un efecto antihistamínico. Su efecto hepatoprotector se pone manifiesto por la capacidad para normalizar niveles elevados de enzimas hepáticas. Por tanto es una planta muy interesante para el tratamiento de fondo de terrenos alérgicos (en los que el hígado siempre se encuentra congestionado), muy adecuada en las curas hepáticas antes de la primavera.

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Por José Daniel Custodio
Licenciado en Biología