Cuando no podemos dormir

Quizá cada vez le damos menos importancia porque nos parece más habitual, pero lo habitual no es siempre lo positivo. Sin embargo, como resulta extraño no conocer a alguien que nos hable de que no puede dormir bien o de que le han diagnosticado insomnio, lo tomamos como otra de las dificultades habituales a las que nos tenemos que enfrentar y a la que tenemos que vencer lo antes posible para poder seguir teniendo nuestra vida… habitual.

Tipos y factores

Y precisamente ahí es donde puede residir uno de los errores principales. En querer deshacernos del insomnio manteniendo nuestra misma forma de hacer las cosas.

En la teoría, esta alteración o trastorno del sueño, esta dificultad para dormir que médicamente se denomina insomnio, se divide en tres tipos dependiendo del momento en el que actúa y de otros tres dependiendo de la duración.

De esa manera, nos encontramos con un insomnio inicial si la dificultad está al principio, en el momento de conciliar el sueño. El intermedio alude a una serie de despertares frecuentes durante las horas en las que dormimos, y finalmente, el terminal, que se refiere a cuando nos despertamos antes de cuando teníamos intención de hacerlo.

Cuando no podemos dormir

En cuanto a su duración, se habla de agudo cuando su duración es igual o inferior a cuatro semanas, subagudo cuando se extiende a un período de uno a tres o seis meses y crónico cuando supera este tiempo.

En cualquiera de los casos (y con las particularidades que pueda tener cada uno o sus combinaciones), todos ellos provocan un deterioro más o menos considerable de la calidad de vida de la persona (puede haber durante el día somnolencia, falta de concentración o dificultades para sentirse suficientemente “activado”). Además, todos ellos también delatan un funcionamiento irregular del sistema nervioso.

Hay muchos factores que pueden llevar a un estado de insomnio. Los más comunes son estados de ansiedad y depresión (pudiendo en algunos casos ser provocados por el propio insomnio y presentarse como consecuencia en vez de como causa), hiperexcitación del sistema nervioso (días antes de un suceso importante) o también por factores resultantes de una ingesta inadecuada de diversos productos (en este punto debemos tener cuidado de no tomar excitantes como cafeína, nicotina o alcohol antes de pretender dormir, ya que los dos primeros son directamente excitantes y el último, si bien facilita la conciliación del sueño, provoca despertares frecuentes y sueño irregular).

Por supuesto que no debemos olvidar otros factores causantes de este estado de alteración del sueño como miedo u obsesiones.

Paralelamente, deben tenerse en cuenta enfermedades cuya sintomatología cursa con insomnio o tendencia a él tales como el hipertiroidismo, parasitosis e irregularidades hormonales o de neurotransmisores –especialmente serotonina y melatonina-.

Consejos

Resulta evidente que debemos prepararnos para el momento de ir a dormir. Una cena ligera y evitar realizar ejercicio vigoroso antes de acostarse, pueden facilitar el sueño, pero cuando este estado se empieza a convertir en algo constante, debemos pensar en otro tipo de posibilidades.

Cuando no podemos dormir

En fitoterapia, tenemos plantas como el Meliloto (Melilotus Officinalis) contraindicado en úlcera gastroduodenal y en tratamientos con anticoagulantes o hemostáticos; Lavanda (Lavandula Officinalis); Pasiflora (Passiflora Incarnata) no recomendada en embarazo, lactancia e infacia por su contenido en alcaloides; Valeriana (Valeriana Officinalis) no recomendada en embarazo, lactancia e infancia y se debe tomar una o dos horas antes de dormir debido a sus efectos paradójicos o Melisa (Melissa Officinalis) contraindicada en hipotiroidismo y con la misma indicación de toma que la Valeriana.

En homeopatía, podemos contar con Apis Mellifica si el insomnio mejora con el frío y empeora con el calor o si la persona se “hincha” al dormir; Coffea Cruda para insomnio similar al que se tiene si se ha tomado café (con excitación y “ojos como platos”); Chamomilla, muy útil en niños pequeños y si el insomnio se acompaña de cólera o excitación y Avena Sativa si ha una falta general de tonicidad.

En la sociedad actual, muchas veces nos encontramos agotados por el trabajo, la familia, las “obligaciones”, etc. Ello nos lleva a veces a un sobreesfuerzo diurno y a una sobreexcitación que nos impide un correcto sueño. Nos acostamos pensando en los problemas del día a pesar de saber que no lo vamos a poder solucionar. Un tiempo continuado en este estado puede derivar en depresión o en ansiedad (aunque como he dicho antes, un estado de ansiedad o depresión suele estar también acompañado de insomnio). Al final estamos en un círculo vicioso en el que no sabemos si estamos sin dormir porque las preocupaciones no nos dejan, si al no dormir nos preocupamos más por las cosas porque “no tenemos otra cosa que hacer”… En esos casos, si el estado alterado de sueño dura más de unos pocos días, es recomendable acudir a un profesional que indague las causas y no se quede en los síntomas, ya que la idea no es depender de productos (naturales o farmacológicos), sino de eliminar –en la medida de lo posible- lo que lo provoca.

Por Rafael Sánchez
Naturópata
Madrid