Una de las patologías primarias del hombre es el adenoma benigno de próstata. Los problemas se originan por un aumento en el crecimiento de dicho órgano que provoca una compresión en el meato urinario. En consecuencia se producen tres síntomas clave:

  • Bifurcación en la salida de la orina
  • Disminución en la fuerza del flujo urinario
  • Necesidad inminente de orinar

Al aumentar la cantidad de células de crecimiento se ocasiona un mayor riesgo de desarrollo de células cancerosas, pasando entonces de adenoma a carcinoma. Por ello es tan importante tener un control anual estricto del estado de la próstata alcanzada la edad madura en el hombre, a partir de los 45 o 50 años.

De modo que el esquema – resumen de lo anterior sería el siguiente:

  1. Prostatitis o inflamación prostática
    • Infecciosa bacteriana – Tratamiento antibiótico
    • Traumática, por continua vibración o presión en la zona (ciclistas, camioneros…) – Tratamiento antiinflamatorio
  2. Adenoma o crecimiento de células benignas – Control analítico de la PSA y correcta prevención.
  3. Carcinoma o desarrollo de células malignas – Tratamiento oncológico específico.

Pero, ¿por qué se origina todo este proceso inflamatorio?

El primer punto a tener en cuenta es que con la edad los niveles de testosterona libre en el hombre disminuyen progresivamente, al tiempo que la testosterona que se encuentra dentro de la próstata aumenta, debido a que los niveles altos de prolactina impiden que ésta salga al torrente sanguíneo. De ahí que la importancia radique en conseguir una disminución en la concentración de prolactina y esto se logra con un correcto aporte de zinc, vitamina B6 y diferentes plantas de la Fitoterapia que desarrollaremos a continuación. Por el contrario, aumentan los niveles plasmáticos de prolactina el estrés y la ingesta de cerveza.

Para entender el segundo punto hemos de conocer brevemente el funcionamiento del aparato reproductor masculino. En primer lugar, los andrógenos son producidos en los testículos y las glándulas suprarrenales, así como también en los ovarios en el caso de la mujer. Estos andrógenos son los responsables de la aparición de los caracteres sexuales secundarios propios de la pubertad, así como la nutrición de diferentes tejidos como el músculo, los huesos y el sistema nervioso. Su disminución en el hombre provoca una serie de síntomas evidentes pero que nunca suponen una pérdida de la fertilidad. Se trata de hormonas tiroideas, al igual que los estrógenos o el cortisol, y son metabolizadas por el hígado en su fase 2. Por esta razón, a dosis elevadas son negativas para el buen funcionamiento hepático.

PróstataDentro de los testículos, los andrógenos son fabricados por las llamadas células de Leyding al recibir el estímulo de la hormona luteinizante o LH, generando entonces la testosterona. Dicha testosterona es transportada por sangre unida a la proteína albúmina y, llegado al tejido más periférico, deja su transportador y se queda en forma libre, transformándose entonces en Dihidrotestosterona o DHT por acción del enzima 5 alfa reductasa. La DHT es la forma activa de la testosterona.

De acuerdo a esta descripción podemos entender como la forma de testosterona que se encuentra libre, al verse elevada por encima de los límites óptimos, fabrica una mayor concentración de DHT y ésta es la que envía un mensaje al núcleo de las células prostáticas provocando la duplicación del ARN mensajero y con ello el aumento del volumen prostático. Todo ello desemboca en la formación de un halo inflamatorio de toda la zona. Por tanto, al mismo tiempo que disminuir los niveles de prolactina, hemos también de centrarnos en la inhibición enzimática de la 5 alfa reductasa mediante diferentes ayudas naturales.

Como nota a parte, se ha de tener en cuenta que la planta Tribulus Terrestris, muy usada tanto en culturismo como en problemas de impotencia sexual por su efecto anabolizante y su alta concentración en testosterona, basa su acción en la conversión de testosterona a DHT. Por tanto, se ha de administrar con precaución en casos de adenoma benigno y extremar al máximo su control en pacientes con cáncer prostático. Hemos de decir que además es una planta también utilizada para mejorar la libido femenina, ya que aumenta la proporción de testosterona. En el caso de la mujer la precaución sería incluir una correcta supervisión de las hormonas que regulan el ciclo folicular, ya que aumenta la LH.

Ya centrándonos en el tratamiento de la patología prostática, haremos referencia a las diferentes ayudas en medicina natural útiles tanto en la prevención como en la mejoría de síntomas:

Inhibición enzimática

  • Sabal serrulata o Saw palmetto
    • Es una de las plantas más estudiadas dentro de la patología prostática debido a su alta concentración en beta-sisteroles. También es conocida como ‘palmera de California’. Posee grandes beneficios tanto en la vertiente del edema, como en la inflamación, la hiperplasia, la inhibición enzimática de la 5 alfa reductasa, la disminución de los niveles de prolactina y la bajada total de la tasa androgénica. Es usado incluso en la medicina alopática tradicional.
  • Pygeum africanum o ciruela de África
    • Es considerado uno de los remedios más efectivos en la reversión de los síntomas dolorosos, ya que inhibe la enzima 5 lipooxigenasa, actuando como suave analgésico y ligero antiinflamatorio.
  • Epilobio
    • Suele ir asociado a otras plantas como potenciador del complejo fitoterápico, ya que inhibe la síntesis de prostaglandinas, sustancias responsables principales de la cascada inflamatoria.

Disminución de los niveles de prolactina

  • Semillas de Cucurbita pepo
    • Las semillas de calabaza, debido a su alto aporte en sulfato de zinc y cucurbitina, disminuyen la prolactina en el hombre. Una opción sencilla sería ingerir unos 35 gramos de semillas crudas al día o bien aliñar las ensaladas con un par de cucharadas de aceite crudo de calabaza de primera presión en frío.
  • Vitex agnus-castus o sauzgatillo
    • Su principio activo, la casticina, es el encargado en este caso de lograr una disminución en los niveles de prolactina. Además inhibe la hormona luteinizante LH, al tiempo que estimula la folículoestimulante FSH, entre otras muchas funciones a nivel del aparato reproductor tanto masculino como femenino.
  • Vitamina B6
    • Además de bajar los niveles prolactínicos, ayuda a la correcta gestión de los estados de estrés, uno de los factores de riesgo en el deterioro de la próstata y su consecuente sobrecrecimiento. La B6 sería la más específica en tema de patologías prostáticas, pero para evitar una desregulación del resto de vitaminas del grupo B, deberíamos incluir un complejo B completo. Incluso a través de la alimentación unas dos cucharadas de levadura de cerveza o de germen de trigo ya cubrirían la dosis diaria del complejo B completo, excepto la B12.

Antiinflamatorios con diana prostática

  • Urtica Dioica u ortiga mayor
    • La raíz de esta planta posee propiedades antiinflamatorias sobre la próstata debido a su aportación en sales potásicas. Por otro lado, mejora notablemente los síntomas miccionales y es un potente diurético completo ya que elimina tanto urea, ácido úrico, como sales. Además no arrastra minerales, sino que -al contrario- remineraliza todo nuestro sistema articular, siendo muy útil en otras patologías como la lumbalgia o el campo de las artritis.
  • Lepidium Latifolium o lepidio
    • También conocido como ‘rompepiedras’, es uno de los más estudiados recientemente ya que se están descubriendo poderosos resultados en el tratamiento del cáncer de próstata. Además es un gran astringente, por lo que reduce la masa total prostática.
  • Uncaria Tomentosa o uña de gato
    • Esta planta, además de ser un buen inmunoestimulante, tiene propiedades antiinflamatorias. Por ello, usada a dosis altas en el caso del adenoma benigno, disminuye el crecimiento patológico del órgano. En situaciones de adenoma maligno, también nos puede ayudar a potenciar la lucha contra las células cancerígenas.
  • Echinacea angustifolia o Echinacea purpurea
    • Tanto la raíz como la planta entera de las dos variedades de equinácea poseen una alta dosis de polisacáridos responsables de sus propiedades antiinflamatorias y antiedematosas. Un estudio reciente a doble ciego demostró un aumento de su eficacia si se combina con el Pygeum africanum y el Sabal serrulata.
  • Ciprés
    • El plexo hemorroidal irriga al mismo tiempo el tejido prostático y testicular, por esta razón los flavonoides y las proantocianidinas (PAC) de las gálbulas del ciprés, que son venotónicas con gran tropismo hacia este plexo, nos ayudan indirectamente en el correcto aporte sanguíneo de las células pancreáticas y la resolución más rápida del edema venoso.

Otros suplementos

  • Polen de flores
    • De todos los tipos de polen el que ha demostrado mejores resultados en la prostatitis es el de centeno. Como medida general serían 3 tomas diarias de 500 mg en forma de extracto puro.
  • Vitamina E
    • Es la conocida como ‘vitamina de la fertilidad’, por ello se recomienda aumentar su ingesta especialmente con la edad madura. La forma más correcta es su presentación en mezcla de tocoferoles (alfa, beta y gamma), ya que así mantendremos en equilibrio los tres tipos de vitamina E necesarios para el buen funcionamiento hormonal.
  • Pau d’Arco
    • Aunque carece de estudios específicos, potencia la función del resto de plantas del complejo, por tanto sería correcto tenerla en cuenta cuando optamos por complejos naturales a base de diversas plantas que actúan en sinergia.
  • Zinc
    • Es el oligoelemento básico para nuestro metabolismo reproductor, tanto femenino como masculino. Si lo tenemos en niveles bajos o no compensado con el resto de oligoelementos, podría ser causa de desequilibrio hormonal. Por ello, la forma de administración más correcta sería una dosis diaria de oligoterapia en ayunas cada mañana a base de zinc-cobre. Así regularíamos el eje hipogisario-gonadal desde el Sistema Nervioso Central (SNC).
  • Licopeno
    • Este nutracéutico, presente por ejemplo en el tomate o la sandía, es un gran aliado de todo el sistema reproductor masculino. Pero siempre ha de ir unido a alguna grasa saludable para mejorar su absorción, como puede ser una pequeña dosis de aceite de oliva virgen extra para la preparación de un gazpacho o un batido de frutas rojas.
  • Selenio
    • Constituye otro gran oligoelemento en lo que se refiere a terapias antioxidantes o preventivas del cáncer. Sería por tanto un correcto aliado, ya que el adenoma benigno es una patología a prevenir desde el punto de vista del desarrollo de posibles células malignas.
  • Aminoácidos
    • Concretamente la Alinina, la Glicina y el Ácido Glutámico son los tres aminoácidos con mayores estudios avalados en el tratamiento del adenoma y reversión del proceso inflamatorio. Con una dosis mínima de los tres ya notaríamos una potente sinergia sobre el resto de complementos fitoterápicos.
  • Cassia Occidentalis o café de Brusca
    • Forma parte del grupo de los últimos estudios realizados en lo que a la próstata se refiere. Es una planta que guarda cierta semejanza con el café, de ahí su nombre más popular. La raíz es diurética y las semillas contienen como principio activo un ácido graso con propiedades antimicrobianas, pero lo interesante hoy para nosotros es su riqueza en fitosteroles que ayudan a la desinflamación específica de la próstata, además de ser preventivos del cáncer.
  • Soja amarilla o negra
    • La gran concentración en isoflavonas de esta legumbre es lo que constituye en este caso su gran beneficio, constituyendo así un soporte óptimo de todo el estado reproductor masculino como femenino.
  • Glycyrrhiza Glabra o regaliz
    • La glicirricina del regaliz es el principio activo que posee sus propiedades antiinflamatorias e inmunoestimulantes, por lo que nos ayudaría a frenar el proceso de crecimiento prostático.
  • Crucíferas
    • Las verduras del género de las coles, es decir, todas aquellas que tienen forma de pelota, conforman el reino de los vegetales anticancerígenos. Por tanto, una dosis diaria regular de estos alimentos nos ayudan a la prevención de todos los tipos de cáncer, y en especial los de origen hormono-dependiente.
  • Té verde japonés
    • Los polifenoles del té ayudan también en la prevención de tumores y es además uno de los antioxidantes más potentes. Por otro lado, su concentración en el aminoácido L-Teanina nos ayuda en la correcta gestión de las situaciones de ansiedad o de nerviosismo.
  • Granada
    • El extracto concentrado de granada inhibe la enzima aromatasa, responsable número uno en la producción de estrógenos por parte de nuestros órganos reproductores. Por ello, al lograr disminuir los niveles de hormonas, disminuimos a la vez la posibilidad de desarrollo de los distintos tipos de cánceres gonadales.

De esta sencilla manera, os he presentado nuevamente un pequeño listado sobre los complementos más importantes a tener en cuenta en nuestro caso específico de hoy.

En esta ocasión, podemos concluir diciendo que la llegada a una cierta edad la prevención vuelve a ser -una vez más- el ‘pre-tratamiento’ de base de muchas patologías posteriores. El cuerpo es un ser vivo y como tal tiene un proceso de origen-desarrollo-desgaste, pero en realidad se trata de un proceso natural orgánico que simplemente hemos de conocer y al tiempo hemos de entender. Será entonces cuando comprendamos que nuestra salud necesita ir siempre de la mano de la prevención y del cambio. Dicho cambio, a partir de los 50 años, se vuelve más brusco y es cuando nuestra salud necesita un arsenal mayor de ayudas para poder tener armas suficientes y mantenerse sano durante mucho más tiempo. La medicina natural nos pone al abasto un buen surtido de todas estas armas preventivas que sólo buscan mantenernos vivos y en bienestar a lo largo de cada etapa vital.

Belén García López
Diplomada en Fisioterapia
Naturópata – Homeópata
Experta en Macrobiótica