Los fines terapéuticos del masaje

Como bien sabemos, el masaje es una de las terapias más utilizadas con fines curativos. Quizá a día de hoy se nos van abriendo puertas a un nivel que desconocíamos, pero que ya los antiguos Vedas utilizaban.

Tal vez en lo primero que pensamos cuando escuchamos la palabra “masaje” es en belleza, influenciados por el marketing y la publicidad. Por supuesto tiene múltiples ventajas en el ámbito de la estética, ¿Quién no ha probado un sencillo tratamiento de cutis y se ha visto envuelto de masajes repletos de olores, (Aquí podríamos hablar de los múltiples beneficios de la aromaterapia, pero eso lo veremos en otro artículo) y ha comprobado la efectividad de los productos utilizados gracias a las manipulaciones efectuadas?

Pero me gustaría ir más allá, más allá de los fines estéticos, higiénicos y deportivos y centrarme en todos los beneficios que nos aporta ese punto de relajación que conseguimos y que tanto añoramos en estos tiempos de estrés.

Todos, inconscientemente, cuando hemos tropezado o nos hemos dado un golpe, hemos frotado la zona afectada rápidamente para conseguir apaliar el dolor, ya que gracias a esa fricción aumenta la temperatura y logra una pequeña “anestesia” de la zona. Todas las manipulaciones utilizadas en el masaje nos aportan un beneficio a nivel interno de nuestro organismo.

Hay que tener en cuenta la importancia de sus efectos sobre los vasos sanguíneos y la mejora de la circulación de la sangre. Los pacientes de artritis experimentan un gran alivio, ya que al mejorar la circulación en las articulaciones reduce la inflamación y el dolor. Además alivia la fatiga psíquica y física así cómo las tensiones crónicas de cuello y hombros.

Gracias al masaje conseguimos limpiar el sistema linfático porque eliminamos toxinas y deshechos. También podemos deshacernos de esos dolores de cabeza ya sean provocados por el mal funcionamiento de alguno de nuestros órganos o por carácter emocional. El masaje con las manos alivia los desórdenes neurálgicos y reumáticos.

Lo que os nombro no es ni la mitad de todos los beneficios que se consiguen, pero os incentivo a que lo probéis y seáis vosotros mismos los que le encontréis el aporte beneficioso según vuestras necesidades, siempre en manos de personal especializado y que domine su técnica.

Hay que regalarse a uno mismo estos cuidados y así conseguir la autoestima que necesitamos, solo así podremos renovar nuestra energía y tener una mente más clara para conseguir nuestros logros.

Ángela Tejedera